Esta es mi oficina

El mundo puertas adentro también dio un vuelco con la pandemia y los espacios familiares se transformaron en lugares de trabajo. Algunos prefieren sectores más solitarios, otros se instalaron en el comedor o, incluso, comparten el escritorio con otros integrantes de la familia. Estos son algunos de los rincones a los que accedió La Tercera.




Mi mujer trabaja en forma presencial y, durante la cuarentena, me quedé de dueño de casa con mis dos hijas y mi hijo. La más chica seguía sus clases desde nuestro comedor improvisado como oficina, que compartimos en el encierro. Desde ahí seguí trabajando, escribiendo, teniendo reuniones por Zoom y haciendo entrevistas por Instagram Live.

Gonzalo Blumel. Exministro del Interior

Pese a que siempre he trabajado mucho desde la casa, con la pandemia establecí mi propio rincón y espacio para el día a día. En mi caso, ocupo un escritorio que suele estar tan repleto y revuelto de cosas como la pizarra que tengo al frente, siempre llena de líneas, apuntes, ideas y papeles que cada cierto tiempo ordeno pacientemente.

Alejandra Mustakis. Empresaria y emprendedora

Desde que comenzó la pandemia, no he vivido la experiencia de estar SÓLO con teletrabajo, sino más bien, en una modalidad combinada de teletrabajo y trabajo presencial, ya que hemos trabajado en una red de solidaridad en el distrito que represento, con las ollas comunes. Y además he seguido asistiendo a la mayoría de las sesiones del congreso.

Aún así, puedo decir que los días en que me ha tocado tener solo reuniones telemáticas, considero que es muchísimo más agotador, en la noche tengo dolor de cabeza y mucho cansancio mental... por suerte vivo sola, porque mi living está totalmente tomado y adaptado como espacio de trabajo. Me imagino lo complejo que debe ser para aquellas personas que tienen hijos o hijas, que deben estar en casa con los niños y niñas mientras están en clases.

Karol Cariola. Diputada PC

Soy un gitano del teletrabajo. No tengo un lugar definitivo, cambio entre lugares. El teletrabajo al principio es apasionante y luego deshumanizante, y es totalmente adictivo. Yo a veces empiezo a las siete de la mañana y me doy cuenta de que son las 10 de la noche y apenas almorcé. Es una adicción que rompe la temporalidad y te obliga a trabajar mucho más.

Guido Girardi. Senador PPD

Paso en este lugar aproximadamente cinco horas diarias. Los libros que están a mano son los de filosofía política, algunos premios Nobel y los de epidemiología y economía de la salud. Siempre a mano, las dos constituciones que nos rigen: la Política y el Código Sanitario. No se alcanza a ver, pero siempre una brújula encima, en cualquier escritorio que haya ocupado.

Jaime Mañalich. Exministro de Salud

El teletrabajo permitió que bajara mis traslados y mejorara mi eficiencia, sin embargo, echo de menos ir al trabajo en bici. Lo que más me ha gustado es poder almorzar con la familia todos los días. Me siento con suerte, el país atraviesa por la mayor crisis en décadas. Desde esa esquina pienso en cómo poder volver a una normalidad más sustentable e inclusiva.

Marcelo Mena. Director Fundación Meri y exministro de Medio Ambiente

En la mesa de comedor de mi departamento, mientras superviso los juegos y tareas de mis dos hijas de 2 y 5 años tengo el desafío de sacar adelante de forma absolutamente remota un proyecto que me quita el sueño y las cuarentenas para aportar a la descentralización de nuestra disciplina teatral. Junto al Teatro del Lago, desde Frutillar para todo nuestro país Escena Austral, encuentro de teatro y educación.

Antonia Santa María. Actriz y productora teatral

En cuarentena intercalo mi trabajo telemático entre el comedor y otros lugares de la casa. Si bien las medidas restrictivas no nos permiten trabajar en terreno, por ahora, esta modalidad de conexión nos permite mayor cantidad de reuniones para gestionar soluciones entre autoridades, organizaciones sociales y vecinos. Y si bien es más difícil en el hogar, generar límites de horario al teletrabajo, lo que más valoro es poder interactuar entre reuniones con mi hijo León de 2 años.

Marcela Sabat. Senadora RN

¿Quién dijo que desde la casa se trabajaba menos? En todo caso, la ausencia de horarios o de excusas para no estar, como las obligaciones y distracciones de la vida familiar, se compensan con la posibilidad y el privilegio que desgraciadamente muchos de nuestros compatriotas no tienen.

Jorge Navarrete. Abogado y columnista

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