Lori Gottlieb: “La salud emocional determina la calidad de nuestras vidas y de las personas que nos rodean”

La escritora y sicoterapeuta Lori Gottlieb.

Prestigiosa sicoterapeuta y columnista en The Atlantic, la escritora habla sobre su libro Deberías hablar con alguien, donde abre las puertas de su consulta y cuenta la historia de cuatro pacientes que enfrentan situaciones complejas. También revela el secreto mejor guardado de los sicólogos: ellos también van a terapia. Celebrado entre los mejores títulos de 2019 en EE.UU. y con una adaptación a la TV en camino, el libro busca “democratizar” la terapia y relevar el lugar de las emociones en nuestras vidas, dice la autora.




Lori Gottlieb sabe de cambios. A inicios de los 90 se desempeñaba como asesora de dos programas de televisión que fueron fenómenos en Estados Unidos y el mundo: ER, sala de urgencias y Friends. Y aunque se sentía a gusto compartiendo en su trabajo con George Clooney o Jennifer Aniston, de algún modo la ficción la empujó al mundo real. Pronto comenzó a visitar urgencias, a conocer historiales, hablar con pacientes y asistir a procedimientos médicos. En cuestión de meses lo había decidido: dejó la televisión para matricularse en la escuela de medicina.

Friends habla del sentimiento de comunidad, pero de un modo que no es real. Urgencias trata de la vida y la muerte, aunque solamente en la ficción. En lugar de tomar estas historias que presencio y llevarlas a mi mundo televisivo, quiero que la vida real -las personas de verdad- sean mi mundo”, escribe en su libro Deberías hablar con alguien.

Eventualmente su camino no fue lineal: en la escuela de medicina de Stanford observó que la práctica médica dejaba cada vez menos espacio para la relación con el paciente. A ella aún le atraían las historias de las personas, de modo que resolvió dedicarse al periodismo. Y en eso estuvo hasta cumplir los 39, cuando volvió a la universidad para completar su formación en sicología clínica.

Hoy es una prestigiosa sicoterapeuta en Los Ángeles y en su consulta recibe con frecuencia pacientes de Hollywood. Escribe regularmente la columna Querida terapeuta en la revista The Atlantic y suele colaborar con The New York Times. “Ahora como periodista cuento historias de personas reales, pero pienso como terapeuta”, dice.

Publicado en 2019 en Estados Unidos y recién llegado a Chile por Ediciones Urano, Deberías hablar con alguien integró la lista de los mejores libros de no ficción de la revista Time, The Oprah Magazine y el diario Chicago Tribune, entre otros medios. Ese mismo año ella ofreció una charla TED que estuvo entre las más vistas, mientras su libro se encamina a convertirse en miniserie, producida por la actriz Eva Longoria.

En 500 páginas, el libro aborda una pregunta central: “¿Cómo se produce el cambio?”. La respuesta general sería “a través de la relación con los demás”, en particular en la relación paciente-terapeuta, relación que requiere “de una confianza sagrada para que el cambio sea efectivo”.

Con permiso de los involucrados, Lori Gottlieb narra la historia real de cuatro pacientes cuya identidad resguarda con las armas de la ficción narrativa: un ejecutivo de la industria audiovisual que se siente “rodeado de idiotas” y atraviesa una crisis matrimonial, una chica adicta a las relaciones tóxicas, una recién casada a quien le descubren un cáncer terminal y una madre mayor que perdió el amor de sus hijos. A ellos se suma la propia autora, quien también comienza terapia tras la imprevista ruptura con el hombre con que se iba a casar.

“Pero el libro de Gottlieb es mucho más que una atractiva serie de estudios de casos. Utiliza las crisis de sus pacientes y la suya propia para formular algunas preguntas fundamentales sobre qué es la terapia y qué puede y qué no puede hacer por nosotros”, comentó The New York Times.

Con asertividad y humor, la autora abre las puertas de su consulta, exhibe sus propias emociones y revela el secreto mejor guardado de los terapeutas: “Los sicólogos también hacen terapia”.

“Sé compasiva”, se repite usted al inicio del libro, cuando escucha el relato de uno de sus pacientes. ¿Como terapeuta, debe practicar a menudo la compasión?

Creo que una vez que conocemos a las personas, sentimos mucha compasión por ellas, vemos muchas similitudes solo en nuestra humanidad compartida. Así que creo que una vez que ves a muchas personas y te das cuenta de lo similares que somos todos, porque todos somos más iguales que diferentes, creo que encuentras una manera de conectarte con las personas que te lleva a la compasión.

En el libro, Lori Gottlieb distingue entre dos tipos de compasión: la compasión idiota, aquella que nos prestan nuestros amigos y que esencialmente busca apoyarnos, diciéndonos lo que queremos escuchar y no lo que necesitamos escuchar, y la compasión sabia, es decir, “aquella que te ofrece el terapeuta, que es sostener el espejo hacia ti para que puedas ver un reflejo de ti mismo. Y en ese reflejo puedes ver algo que no has visto, algo de lo que aún no eres consciente”.

Habitualmente, ¿por qué la gente asiste a terapia?

Frecuentemente la gente no viene a terapia hasta que se encuentra en algún tipo de crisis. Hay una gran diferencia entre cómo pensamos sobre nuestra salud emocional y cómo pensamos sobre nuestra salud física. En nuestra salud física, si nos sentimos mal, probablemente iremos al médico antes de tener cáncer en etapa 4, pero con nuestra salud mental tendemos a decir: bueno, ya sabes, tal vez he estado triste o ansioso o tengo problemas en una relación o tengo problemas para dormir, pero no voy a buscar ayuda para eso, porque tengo un techo sobre mi cabeza y comida en la mesa, así que realmente no es tan malo. Y las personas no vienen hasta que realmente están en una crisis, y es como si tuvieran el equivalente a un ataque cardíaco emocional. A medida que se reduce el estigma en torno a las emociones, las personas acuden a terapia porque se dan cuenta de que nuestra salud emocional es importante, no es opcional, determina la calidad de nuestras vidas, la calidad de las vidas de las personas que nos rodean y todas nuestras relaciones. De modo que creo que ahora la gente viene a terapia para entender qué la está frenando, qué los mantiene atascados, cuáles son sus puntos ciegos, cuáles son los patrones que siguen repitiendo que se interponen en su camino. La terapia es como obtener una buena segunda opinión sobre tu vida de alguien que aún no está en tu vida.

¿Por qué es tan difícil para las personas cambiar o salir de situaciones emocionales difíciles?

En primer lugar, no decidimos cambiar y cambiamos de inmediato. En Deberías hablar con alguien hay un capítulo donde describo los pasos de las etapas del cambio. Este comienza con la precontemplación, en la que ni siquiera sabes que estás pensando en hacer un cambio. Luego en la contemplación piensas hacer un cambio, pero no estás listo para hacerlo. En la preparación tal vez estás pensando cómo puedo salir de esta relación y qué pasos debo tomar, o si quiero cambiar de carrera. Ya en la acción sabes qué pasos adoptar. Pero no termina ahí, la etapa más importante es la de mantenimiento: una vez que decides hacer el cambio, ¿cómo sigues haciéndolo? Ahí es cuando las resoluciones de Año Nuevo tienden a fallar, porque la gente dice voy a hacer más ejercicio y comer más saludable, voy a hacer esto o aquello, y luego retroceden. Y no se dan cuenta de que el retroceso es solo una parte de cómo nos acostumbramos al cambio; la gente piensa que ha fallado, pero solo te equivocas y vuelves a encarrilarte al día siguiente. Algunas personas necesitan tener mucha compasión y ser muy generosas consigo mismas a medida que atraviesan los cambios. Además, creo que el cambio es difícil, porque implica incertidumbre y muchos de nosotros nos sentimos mucho más cómodos con lo familiar, porque hay una pérdida asociada con abandonar lo viejo. Así que incluso si estás en una mala relación, al menos sabes lo que es, y si te vas, no sabes lo que va a pasar, ¿conocerás a alguien? El cambio es realmente difícil, porque nos aferramos a lo familiar y a los humanos no nos va bien con la incertidumbre, preferimos estar en una mala situación a veces a pasar a una mejor si implica no saber qué viene después.

En su práctica dice que sus credenciales como persona son más importantes que las de terapeuta. ¿Por qué?

Quería mostrarme no solo como un terapeuta con estos cuatro pacientes que sigo a lo largo del libro, sino también como una persona normal que pasa por terapia con mi propio terapeuta, y eso fue realmente importante. Quería mostrar que todos somos más iguales que diferentes, y aunque no hablo de mí misma cuando estoy en una sesión con mis pacientes, utilizo mi humanidad, el hecho de que sé lo que es ser una persona en el mundo para ayudar a las personas que estoy viendo. No puedo decir en voz alta cuáles han sido mis luchas, pero el hecho de que sé lo que es lidiar me sirve mucho para ayudar a las personas que están luchando.

¿Aún hay estigma al hablar de las emociones?

Uno de los mayores problemas es que la gente no habla de lo que están pasando, y las personas que están luchando se sienten solas. Realmente no creo que puedas pasar la vida sin lidiar en algún momento u otro con alguna situación, y la mayoría de las personas lo hacen solas porque sienten mucha vergüenza, sienten que algo anda mal con ellas, temen que otras personas los juzgarán. Tenemos mucho trabajo que hacer en eso, y es por eso que mencioné la diferencia entre la salud física y emocional. Yo tengo un podcast que se llama Querido terapeuta y tengo un coanfitrión, también es sicólogo, y hacemos sesiones reales con personas, y la razón por la que lo hacemos es porque queremos reducir el estigma en torno a la salud emocional; queremos mostrarle a la gente lo que es hablar con un terapeuta, para que puedan ver que son solo conversaciones y puedan escuchar a otras personas con problemas que pueden ser similares a los suyos. Lo que realmente estamos intentando es democratizar la terapia, y es lo que intento también en Deberías hablar con alguien.

¿Qué huella dejará la pandemia en nuestra salud emocional?

Una de las cosas buenas que trajo la pandemia fue que hizo que mucha gente retrocediera y pensara en lo que era importante para ellos. Creo que cuando tienes una gran crisis empiezas a evaluar tu vida de manera un poco diferente, y cuando ves la mortalidad y la incertidumbre sobre el futuro, empezamos a darnos cuenta de que la vida tiene una tasa de mortalidad del 100%. Hay mucho que pensar en ser conscientes de que tenemos un tiempo limitado en nuestras vidas y queremos aprovecharlo al máximo; el libro trata sobre encontrar un significado en mi vida y asegurarme de que todo lo que estaba haciendo estuviera alineado con lo que era significativo para mí.

¿Cómo recuerda su paso por la televisión y cómo la condujo a la sicoterapia?

Lo que realmente me encantaba de la televisión era que contábamos historias muy humanas y podías seguir la historia durante muchas temporadas. En la terapia también puedes seguir historias muy humanas a lo largo del tiempo, pero lo que más me gusta es que son historias reales. Así que eso fue lo que me impulsó a ir a la escuela de medicina y luego, en última instancia, a comenzar a escribir historias de personas y luego a escribir Deberías hablar con alguien.

¿Cómo avanza la adaptación del libro y cómo se relaciona con su trabajo?

Una cosa que es realmente importante para mí sobre la serie es que no soy yo. Creo que muchos terapeutas son retratados en televisión de una manera muy estereotipada, que no es precisa y no refleja realmente quiénes somos. Así que este será un programa necesariamente sobre la terapia que hice, pero sobre todo es un programa sobre seres humanos que resultan ser terapeutas, y esa es una distinción importante. En realidad se trata solo de seres humanos normales, y sí, mi trabajo en el programa y la vida real es que soy terapeuta. Hice una charla TED sobre cómo todos somos narradores poco confiables y sobre cómo cambiar tu historia puede cambiar tu vida. Creemos que estamos contando una versión precisa de la historia, pero, de hecho, estamos contando la historia como la vemos nosotros, y dejamos cosas fuera, enfatizamos ciertos aspectos, minimizamos otros y nos quedamos atrapados en nuestra versión de la historia. Lo bueno de la serie es que puede ayudar a la gente a ver la diferencia entre la historia y cómo podemos editarla. Siempre me gusta decir que siento que mi trabajo como terapeuta es ayudar a la gente a editar sus historias personales, y ahí es donde mi experiencia en la escritura es útil, porque siento que sé mucho sobre cómo editar historias. Creo que un terapeuta realmente puede ayudar a las personas a notar las historias que giran en torno a que no me quieren o que no puedo confiar en nadie o que nada funcionará para mí; podemos ayudar a ver una versión más amplia de la historia que les da más libertad para avanzar de una manera nueva.

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