Richard Ford: “En Estados Unidos perdimos gran parte del sentido de comunidad”

"Creo que la pandemia y nuestra incapacidad nacional para reaccionar inteligentemente a sus complicaciones ponen en peligro nuestra democracia y nuestra supervivencia como nación humana", declara Richard Ford. Foto: Archivo.

Autor de una notable saga sobre la vida del ciudadano americano, el escritor de El Día de la Independencia habla sobre los bordes políticos de la crisis sanitaria y la pérdida de liderazgo de su país.


A mediados de los 80, Richard Ford buscaba una voz. Una voz que le permitiera relatar las ansiedades, desdichas y esperanzas del ciudadano americano. La encontró en el personaje de un novelista que posterga su vocación literaria, que ha perdido un hijo y se encuentra divorciado. Un antihéroe en Nueva Jersey, que ha saboreado las pérdidas pero que aún conserva ilusiones, y que en su primera novela se presenta así: “Me llamo Frank Bascombe y soy periodista deportivo”.

Desde entonces, Frank Bascombe acompañó a Richard Ford en una formidable saga de novelas, integrada por El periodista deportivo, El Día de la Independencia y Acción de gracias, y el libro de relatos Francamente, Frank. Con el tiempo, Bascombe guardó el periodismo en un cajón y se convirtió en agente inmobiliario. Se casó, se divorció de nuevo y enfrentó un cáncer. A través de esta serie, el novelista nacido en Mississippi en 1944 trazó un notable retrato de la vida americana de clase media, y se cubrió de elogios. También de premios, desde el Pulitzer y el Pen/Faulkner hasta el Princesa de Asturias.

A los 76 años, Ford vuelve a Bascombe en una novela que lleva por título Be Mine, y que transcurre en torno al Día de San Valentín. En los últimos meses, el escritor ha trabajado en ella en su casa en Maine. Desde allí ha observado también el avance de la pandemia en su país y la deficiente gestión de su gobierno en la crisis sanitaria.

El Periodista Deportivo, de Richard Ford. Anagrama, 1990. 400 pp. $ 14.830.

“Llevo bastante tiempo pensando que nuestro país se ha vuelto prácticamente ingobernable”, escribió en marzo, cuando la pandemia comenzaba a causar estragos en Estados Unidos. “Y no solo desde la llegada de Trump, quien, entre sus múltiples felonías, nos hace pensar a mí y a la mayoría de los que no somos unos lunáticos que el país, como mínimo, está gobernado por las personas equivocadas, y tal vez se esté acercando cada vez más a la anarquía, que es, supongo, la separación por antonomasia”, añadió en un artículo publicado en el diario El País con el título Desde mi ventana.

Con la misma cordialidad que exhibió en su visita al país en 2009, invitado al ciclo La Ciudad y las Palabras UC, Ford responde preguntas a través del e-mail.

Ahora que la epidemia ha avanzado sobre Estados Unidos, ¿ha cambiado la perspectiva desde su ventana?

Ya no sé si tengo perspectiva. Así que supongo que eso hace que la respuesta sea “sí”. La pandemia, acompañada por la importante agitación social con respecto al avance de la injusticia racial en Estados Unidos, todo ello ocurriendo en la desastrosa época de la fallida presidencia de Trump, ha hecho (estaba escribiendo esto hoy en mi novela) que el viejo dicho aristotélico sobre el tiempo como una “serie de ahoras” sea aun más impactante. El pasado parece dividido en algo ilusorio “prepandémico” y un oneroso “presente-pandémico”. El futuro parece completamente irresoluto y peligroso. Lo que está en peligro, para este estadounidense (para mí, aunque tal vez no para todos), es un sentido del futuro en el que el bien es claramente alcanzable. Es completamente narcisista de mi parte decir esto de mí mismo. Y no quiero decir que el futuro, incluso un buen futuro, no sucederá. Solo que el futuro está en duda, y uno no se siente muy seguro de que sus acciones privadas serán útiles. Entonces esta es una nueva perspectiva para mí.

En su artículo decía que los estados están celosos de su autonomía. ¿Ha influido ello en la propagación del virus en su país?

Sí. Definitivamente. El lema estadounidense que dice “en la diversidad hay fuerza” (E Pluribus Unum) siempre ha reconocido un sentido bastante precario de unidad nacional, una unidad esperada. Esta confianza asume que hay una sola entidad - un recipiente integral, una nación- dentro de la cual la diversidad y la fuerza pueden fusionarse y ser un buen resultado. Un gran, gran fracaso de la presidencia de Trump ha sido y sigue siendo el fracaso para ratificar y estabilizar ese esperado buque republicano ( ’r' pequeña), la vieja idea de que hay solo una nación viva aquí, con un sentido unificado, de cómo sobrevive, gobierna y rinde cuentas a la gente. Las políticas de Trump han obligado a los 50 estados virtualmente a seguir sus propios caminos dispersos, especialmente para enfrentar la crisis pandémica. Esto es lo que ven en nuestras trágicas y vergonzosas estadísticas relativas a la propagación de Covid - 19. Falta de una respuesta federal unificada. La voluntad de enfrentar a los estados entre sí en asuntos tales como encontrar y proporcionar suministros de seguridad esenciales para médicos y proveedores de atención médica. Lo que no quiere decir que el presidente sea el único culpable. Los ciudadanos tenemos la culpa de no dar un paso al frente y hacer lo correcto en nuestras localidades, lo que en esencia hace que la respuesta federal sea menos crucial.

El Día de la Independencia, de Richard Ford. Anagrama, 1996. 568 pp. $ 11.240.

El punto de controversia en los Estados Unidos, así como en muchos países, ha sido la tensión entre salvar la economía y proteger la salud pública. ¿Cómo ha visto este problema? ¿Cree que la pandemia podría poner en peligro la democracia en Estados Unidos?

No lo veo diferente al estadounidense promedio. Es un problema casi insoluble equilibrar el comercio y la salud pública en esta pandemia. Mi instinto me dice que solo una solución matizada puede tener éxito. Y el nuestro no es un gobierno (o un país) bendecido con matices. Mi primera prioridad es preservar vidas a expensas del comercio. Pero eso solo conducirá, eventualmente, a una catástrofe. La solución simplemente no puede verse como binaria. Nuevamente, se requiere responsabilidad ciudadana. Sin embargo, es posible que estemos aprendiendo en Estados Unidos que desde la Segunda Guerra Mundial, perdimos gran parte de ese sentido de comunidad, de un solo propósito nacional, con el que luchamos contra las potencias del Eje y ganamos. De todas las cosas que nos ponen en peligro ahora, esa es (para mí) la más preocupante. Y supongo que responde a la siguiente pregunta, a la que la respuesta es “sí”. Creo que la pandemia y nuestra incapacidad nacional para reaccionar inteligentemente a sus complicaciones (lo que es igualmente malo) ponen en peligro nuestra democracia y nuestra supervivencia como nación humana.

¿El manejo de la crisis tendrá costos políticos para Trump?

Podría, sí. Y debería. Si la elección ocurre en noviembre según lo prescrito por la ley, probablemente verá el final de la administración Trump. Lo deseo mucho

En esta crisis, Estados Unidos abandonó su posición de liderazgo mundial, ¿Cree que podrá recuperarlo?

Probablemente no había ninguna razón válida para que Estados Unidos fuera el líder mundial en muchas cosas en 2020. Estas son conclusiones que ahora debemos admitir. Un criminal es (increíblemente) nuestro presidente. Se está suprimiendo (o intentando suprimir) el voto ciudadano. Se está negando la atención médica (o se está intentando). Se apoyan las dictaduras. El medio ambiente vuelve a ser saqueado. La verdad se ha abandonado en gran medida. Y mucho más. Esto no quiere decir que no ame a mi país. Lo hago, en sus mejores aspiraciones, que son mis aspiraciones en esto. Es solo para decir que el concepto de lo que se llama Excepcionalismo Estadounidense, que podría ser un liderazgo estadounidense, no ha sido bien administrado desde que Obama dejó la presidencia, no ha sido monitoreado ni reevaluado para hacer las reparaciones necesarias. “Make American Great Again” es una maldición. Significa retroceder, volver donde encontraremos menos cosas excepcionales y buenas de Estados Unidos.

Acción de Gracias, de Richard Ford. Anagrama, 2008. 736 pp. $ 24.320.

Desde El Decameron a La peste de Albert Camus, las plagas han inspirado la literatura. ¿Tienen interés literario para usted?

Habrá grandes novelas contrastadas con los acontecimientos de hoy. A no equivocarse. Para mí, no estoy seguro. Generalmente no escribo novelas basadas “en temas”. Primero viene la vida vivida, luego el lenguaje, solo entonces las ideas.

¿Qué lecciones podría sacar de la crisis actual?

Mira el rostro del mal; no apartes tu mirada. Ve en ti mismo la vida de los demás y valóralos. No des nada por hecho, incluida la supervivencia de nuestro precioso país, y del mundo.

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