Siria: The Cave, el documental que busca el Oscar

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Amani Ballour fue directora del hospital subterráneo en Guta Oriental, donde intentaba salvar vidas en medio de la guerra. “Estoy esperanzada de que haremos presión sobre la comunidad internacional”, dice a La Tercera.


Aviones sobrevolando la ciudad, misiles y bombardeos se escuchan todos los días por los pasillos de un hospital subterráneo en la sitiada Guta Oriental, a las afueras de Damasco, en Siria. Es el aviso de que los médicos y funcionarios deben estar preparados para una inminente oleada de heridos, adultos y niños, mujeres y hombres, que ingresarán turbulentamente al hospital. Pero esta vez el sonido de los aviones es fuerte y los bombardeos se sienten cerca. Un sonido casi insoportable y el personal médico se tapa los oídos, mientras caminan de un lado a otro con rostros que reflejan sentimientos de preocupación, miedo y desesperanza. Temen que esta vez algunas de esas bombas caigan directamente en The Cave: el hospital bajo suelo que con escasez de insumos médicos intenta, como sea, salvar a la mayor cantidad de civiles heridos por los ataques del régimen sirio del Presidente Bashar Assad y sus aliados rusos. "Cuando Rusia comenzó a ayudar a Assad en 2015 dirigieron ataques a nuestro hospital y destruyeron una parte de él y mataron a algunos colegas. Dirigieron ataques a todo, a los niños, colegios, jardines infantiles, ¿puedes imaginar eso?", comenta a La Tercera la directora del hospital, la doctora Amani Ballour, a través de una conferencia telefónica.

Esta es la historia del filme de NatGeo The Cave, dirigido por el cineasta sirio Feras Fayyad -responsable también del elogiado documental Last Men in Aleppo (2017)- , que hoy compite por el Oscar al Mejor Documental Largo y que ha acumulado una serie de buenas críticas entre los expertos.

El documental -que NatGeo repite este 15 de febrero- retrata, con fuertes y crudas imágenes, la labor en The Cave entre 2016 y 2018, de la mano de la joven pediatra y directora del hospital, la doctora Amani, como la llaman. The Cave era parte de un hospital de seis pisos en construcción que quedó sin terminar desde el comienzo de la guerra en Siria, en 2011. Un año después, ante la amenaza de ataques, se decidió abrir la parte subterránea del edificio. En 2013, Guta Oriental fue sitiada mientras el régimen de Assad intentaba recuperar el control del territorio, que estaba en manos de los rebeldes. Ese mismo año, el gobierno utilizó armas químicas contra la población. "Para el ataque químico en 2013, yo estaba ahí, había miles de víctimas con los mismos síntomas, se estaban sofocando. Tuvimos que escoger a quién ayudar, eso fue muy difícil", recuerda Amani. Ese fue su principal desafío y lo que la quebraba y atormentaba por dentro. "Lo más difícil como doctora fue escoger a quién ayudar, las masacres dejaban cientos de heridos o más. No podíamos ayudar a todos, escogíamos los casos más graves, pero a veces éramos muy pocos doctores, no podíamos ayudarlos a todos", dice.

Doctora en una cultura machista

Para Amani no ha sido fácil hacerse un lugar en el mundo profesional en un país con una profunda cultura machista y patriarcal. De hecho, en el documental aquello se evidencia cuando el esposo de una mujer enferma llega al hospital a pedir medicamentos, pero la doctora insiste en que no tienen insumos. El hombre le reprocha que si el director fuera un hombre aquello no pasaría. "Yo le quería demostrar a la comunidad que yo podía ser directora y que, tal vez, lo podía hacer mejor, porque ya llevaba trabajando cuatro años en el hospital, y sabía todo del hospital. Tenía un plan sobre cómo se podía proteger el lugar y cómo obtener las medicinas", relata.

Además, también busca inculcar el empoderamiento de las mujeres a través de las niñas que llegan al hospital, diciéndoles que ellas pueden escoger ser profesionales y ser doctoras si así lo desean. El director del filme, Feras Fayadd, ha señalado que "la doctora Amani era la persona ideal debido a su humanidad, a su amor por su trabajo, a su amor por la gente y a su amor por sus colegas mujeres. Ella estuvo motivada desde su niñez para hacer algo por las mujeres que la rodeaban".

Hospitales en peligro

"¿Es un caza?", es la pregunta que más se repite a lo largo del documental. La posibilidad de que bombardearan el hospital era latente y rodeaba a todo el personal médico. Desde 2015, cuando Rusia se unió a la guerra para apoyar al régimen de Assad en su ofensiva contra los grupos rebeldes y yihadistas, muchos de los ataques aéreos han sido dirigidos específicamente a los hospitales, información que ha sido investigada y confirmada por medios como The New York Times. Para el director del programa de Medio Oriente y África del Norte del International Crisis Group, Joost Hiltermann, estos ataques están, aparentemente, dirigidos para "desmoralizar y desplazar a la población civil. De cualquier manera, ese ha sido el resultado", según dice a La Tercera.

"Todavía, tras nueve años desde que empezó esta guerra, hacen todo lo que quieren y no les importa nada, no piensan en los humanos. Ahora, hace algunos días dirigieron un ataque a un hospital a las afueras de Idlib y lo destruyeron", señala a este medio la doctora Amani con voz de preocupación. "Eso aún está sucediendo, no sé qué más tenemos que hacer, hablamos sobre lo que pasa todo el tiempo, le pedimos a la comunidad internacional que nos ayude, pero no hacen nada por nosotros", añade.

Hiltermann coincide con la realidad retratada por Amani. "Hay actores internacionales que han trabajado en propósitos transversales desde el principio. Es por eso que el Consejo de Seguridad de la ONU está paralizado. Los países occidentales apoyaron a la oposición pacífica y a los insurgentes armados. De hecho, los armaron. El régimen sirio prevaleció con el respaldo de Rusia e Irán. El proceso político liderado por Naciones Unidas enmascara la realidad, que es no hacer nada".

La doctora Amani sabe que el documental es una oportunidad para su país, y aún más el hecho de que esté nominado a los Oscar. Su esperanza es obtener justicia y que más gente sepa "la verdad" de lo que está ocurriendo en Siria. "La gente de Siria lleva sufriendo nueve años. Y si la comunidad internacional no quiere ayudarnos, que no hablen entonces de los derechos humanos y sobre la justicia, porque son mentirosos. La gente de Siria está muy molesta; nueve años después la gente sigue siendo bombardeada. Assad es un criminal que controla Siria", denuncia.

La felicidad en medio de la guerra

Durante el asedio a Guta Oriental, en 2018, Amani y algunos colegas fueron parte del éxodo involuntario a Idlib, al noroeste de Siria. Luego, la doctora decidió dejar Siria y llegó a Turquía. "No imaginé que quizás un día yo iba a dejar mi país y que sería una refugiada. No me siento feliz", sostiene. "Por supuesto que es más seguro aquí, porque no hay bombardeos, pero cuando estaba ahí (en Siria) ayudando a las personas y yo sentía que ellos me necesitaban, yo estaba feliz, porque los podía ayudar y hacer una diferencia", agrega.

De todas formas, sabe que hoy su papel desde Turquía se ha vuelto más importante en otros aspectos. "Ahora, después de más de un año, creo que puedo ayudar más desde aquí, porque puedo llegar a más personas y decirles la verdad sobre Siria, y que puedan ayudar a los sirios".

"La situación en Siria es peor y peor cada día. Estoy esperanzada de que eso pueda cambiar, de que haremos presión sobre los políticos en la comunidad internacional", concluye.

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