La arriesgada apuesta de Chahin en la DC

Presidente de la Republica acude a la reunion en donde se presenta el protocolo de acuerdo del proyecto de modernizacion tributaria

Con un año recién cumplido al mando de la DC, el trato que acaba de cerrar con el gobierno para destrabar esa reforma es un nuevo paso en su estilo de devolverle presencia e influencia a su partido, a costa de conflictos con el resto de la oposición. Claro que con ese mismo sector deberá congeniar para las municipales.




"El acuerdo lo dice claramente: esto habla del despacho de la Cámara de Diputados. Efectivamente, luego hay una conversación con los senadores", fue el tono que usó hoy -en Radio Duna- Fuad Chahin para evitar abrir otro frente de pugna con su bancada de cinco integrantes en la Cámara Alta, luego de cerrar un trato con el gobierno que permitiría desempantanar la reintegración, uno de los acápites más controversiales e ideológicos de la reforma tributaria.

Como ha ocurrido en otros proyectos (pacto migratorio y el 4% de las pensiones), las decisiones que ha tomado el presidente del PDC lo han enfrentado con algunos de sus parlamentarios y han enojado al resto de la oposición por sintonizar con el bloque adversario, pero son costos que él está dispuesto a pagar con tal de evitar que el partido que comenzó a dirigir hace casi exactamente un año caiga en la irrelevancia.

Por lo pronto, la jefa de los senadores e icónica disidente a su gestión, Yasna Provoste, recalca a La Tercera PM que "esto no ha sido conversado con el comité de senadores que yo dirijo, y además me preocupa, más que si lo consultaron -que no lo hicieron-, es que el problema de nuestro país son las tremendas inequidades"; que "es muy complejo que el presidente del partido termine suscribiendo un acuerdo para rebajarle los impuestos a las grandes empresas", y que "esta decisión que ha tomado la directiva del partido no es vinculante para los senadores".

Aunque en ese grupo hay otros legisladores que han tendido a confluir con la línea de Chahin, como la senadora Goic, está claro que en esta vuelta el líder DC no parece contar ni con Francisco Huenchumilla ni con Jorge Pizarro, quien además integra la Comisión de Hacienda del Senado (ambos además se guardan una mutua y dedicada enemistad). Así y todo ha defendido su bullado pacto con La Moneda argumentando que no fue cosa suya, sino que fruto de "un documento institucional aprobado por el Consejo Nacional del PDC, no es algo del presidente ni de la mesa, ni del jefe de bancada".

Esta semana no hay actividad regular en el Congreso. Los parlamentarios están en regiones, así que habrá tiempo para aquilatar el impacto inicial de la nueva jugada de la mesa DC. Provoste ya tomó contacto inicial con sus senadores (Ximena Rincón se encuentra en la gira presidencial), y en el intertanto el gobierno redactará las indicaciones comprometidas con Chahin, para luego entrar en materia la próxima semana. Solo después de que pase el cedazo de la Cámara se verá si el presidente falangista se sale con la suya en el Senado; según los plazos legislativos, eso no se sabrá antes de un mes.

Una nueva prueba para un conductor que se ha jugado apuestas riesgosas en el año que lleva al frente del PDC.

Un estilo que está de cumpleaños

Fueron la recuperación de la identidad DC y el fortalecimiento del colectivo las prioridades que subrayó Chahin cuando asumió el poder, hace casi exactamente un año (23 de junio de 2018). "Camaradas, es la hora del partido y nuestras definiciones, ya vendrá el momento en que juntos discutamos nuestra política de alianzas"; "La DC es fácil de entender, seguimos una norma simple que respetamos y haremos respetar. Como una vez dijo Ignacio Walker: amigos siempre, subordinados nunca", dijo en ese entonces.

En ese entonces, las acciones de la Democracia Cristiana estaban a la baja. Los diputados DC habían pasado de 22 a 14 y el propio Chahin había sufrido una dura derrota en la senatorial de la Araucanía a manos de Huenchumilla. Su candidata presidencial, Carolina Goic, había perdido en primera vuelta con un 5.8%, lo que había provocado una fuerte crisis al interior del partido, luego de que parte de su dirigencia abrazara la tesis del camino propio versus la unidad del resto de la oposición. Chahin, en vez de optar por una de las dos, partió por privilegiar la unidad del partido, dejando siempre el asunto de la "política de alianzas" para después.

Ello ha ocurrido varias veces. A fines del año pasado, varios diputados DC se desmarcaron del bloque opositor y permitieron que el gobierno aprobara indicaciones vitales para el proyecto del pacto migratorio. Fue una derrota para los adversarios de Palacio. La oposición cayó en la inacción a raíz del choque con el Frente Amplio y el conflicto llegó a casi desplomar el "pacto administrativo" por la presidencia de la Cámara de Diputados. El diputado Gabriel Silber cayó entremedio, pero la DC terminó quedándose con la presidencia de la Cámara, que era una de las principales apuestas del timonel del partido.

En pensiones, el mismo Chahin se involucró en las tratativas con el gobierno junto a su jefe de bancada de diputados, Gabriel Ascencio (un viejo lobo parlamentario, el único sobreviviente de los que intentaron acusar constitucionalmente a Augusto Pinochet en 1988, pero cuya pronunciada cercanía chilota con el subsecretario de la Segpres, Claudio Alvarado, ha sido un canal extra), y Raúl Soto. La historia es conocida: Soto se negó a votar a favor, terminó siendo removido de la Comisión de Trabajo, el partido se enredó en una pugna interna, pero al final Chahin privilegió perfilarse como dialogante, hacer relevante a su partido, y distanciarse de la izquierda.

En el PS comenzaban entonces a acusar el golpe y reclamar por lo bajo que "la DC no tiene línea política". Chahin, que no es parlamentario, se involucró personalmente. Cuando hubo que entrar a negociar la tributaria con el gobierno, se constituyó un grupo de negociadores encubiertos -paralelo al que trabajaba con la oposición- que mantuviera abierto el canal con el Ejecutivo.

Para enfrentar la saga de los impuestos y otros temas, además, el presidente DC ha contado con el respaldo de un grupo de históricos falangistas que lo asesoran, como los ex ministros de Eduardo Frei Genaro Arriagada, Alejandro Foxley, René Cortázar, José Pablo Arellano, además de nombres como Jorge Burgos y Belisario Velasco. Y pese a la molestia interna que levanta a su paso, Chahin ha tenido el cuidado de constituir mesas técnicas en salud, pensiones, impuestos, seguridad, entre otros temas.

Un episodio grafica la personalidad del dirigente. Cuando estaban votando la idea de legislar en Hacienda, el diputado Pablo Lorenzini informa a último momento a sus camaradas que quiere abstenerse en la comisión, en vez de aprobar, como habían acordado con el gobierno y algunos miembros de la bancada. Enterado, Chahin envía a tres diputados -Ascencio, Silber y Joanna Pérez- a decirle que, si hacía tal, que mejor se olvidara de su cupo en la Comisión de Hacienda.

¿Identidad decé? Aplausos y críticas

Su estilo lo ha sometido constantemente al riesgo de la oposición interna en sus filas y los constantes resquemores, críticas y crecientes manifestaciones de desconfianza del resto de la oposición. Pero para Chahin -insisten los suyos- es un costo necesario para poder fortalecer la identidad decé. En privado él reconoce que el cronómetro electoral corre y que cuando haya que buscar alianzas tendrá que pactar con el resto de los partidos.

Si esta lógica pendular aguantará o no, se sabrá cuando el calendario apure las elecciones municipales: allí quedará en evidencia si, más allá de la importancia legislativa que ha tomado la DC en estos últimos meses, la búsqueda de la identidad democratacristiana tiene frutos positivos para la colectividad.

Y si se trata de identidad, sus detractores internos no hacen la vista gorda. "No quisiera personalizar la relación entre la mesa directiva y el Senado. Estas decisiones, que se hacen muchas veces amparadas en la búsqueda de la identidad, no creo -como demócrata cristiana- que la identidad se haga aliándose con la derecha para retrotraer reformas que fueron base de la dictadura. Así no se busca una identidad humanista cristiana. Y eso no es un tema con el Senado, sino que lo digo en mi calidad de militante", subraya la senadora Provoste.

Que es casi lo mismo que advierte el senador Huenchumilla: "El precio que estamos pagando, es que simplemente estamos pensando igual que la derecha porque estamos favoreciendo a los grandes grupos económicos, a las grandes empresas, retornando al mismo sistema que tenía Pinochet".

Tampoco le gusta -era qué no- el estilo Chahin al diputado Soto: "Creo que ha sido una conducción inestable, con muchos errores no forzados, poco dialogante, cuyo único objeto es el posicionamiento comunicacional pero sin un proyecto político que lo sustente, con mucha ambigüedad en las definiciones y eso termina confundiendo a la gente".

Pero el ex jefe de bancada, Matías Walker, sale al rescate asegurando que "la gestión ha sido muy buena, ha cumplido el compromiso que asumió su lista, que ganó con un 65% de los votos, en cuanto a hacer una oposición propositiva y recuperar un electorado que habíamos perdido. La directiva, encabezada por Fuad, con el apoyo sobre todo de la mayoría de la bancada de diputados y de la senadora Carolina Goic, ha hecho un esfuerzo genuino por reencantar a ese electorado, y creo que de alguna manera lo ha logrado".

No se queda atrás otro diputado, Miguel Ángel Calisto: "Fuad ha logrado corregir el camino, lamentablemente estábamos asumiendo un discurso de izquierda que no es el nuestro. La mesa ha posicionado a la DC como un partido de centro y social cristiano. El resultado de ese perfil (Fuad y la mesa) nos permite ser un partido con identidad, que no sea vagón de cola de la derecha, ni de la Izquierda. Eso muestra una DC como alternativa a los populismos".

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