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Beatriz Salinas renuncia a la dirección del Centro Nacional de Arte Cerrillos

Inaugurado en septiembre de 2016, el espacio de 4 mil metros cuadrados ubicado en el ex aeropuerto ha tenido varios detractores. La curadora dejará su cargo en abril y entre sus logros aumentó la asistencia de 17 mil en 2017 a 68 mil personas en 2018.


Un laboratorio de experimentación para las artes visuales que combinaría investigación académica, exhibiciones y mediación con colegios de la comuna, además de vincularse con otras instituciones del medio. Así definió la función del Centro Nacional de Arte Cerrillos, en junio de 2017, Beatriz Salinas Marambio (40), quien asumía la dirección tras ocho meses de la apertura del espacio en el ex aeropuerto de la comuna, uno de los grandes proyectos de la ex Presidenta Bachelet en el área cultural.

Hoy, tras sólo año y medio de gestión, la curadora y magíster en gestión y políticas públicas de Goldsmiths College de Londres, acaba de presentar su renuncia al cargo que dejará efectivamente en abril. Según el Ministerio de las Culturas, su salida se debe al inicio de proyectos personales en el extranjero, en Londres y Berlín. La entidad pública realizará un nuevo concurso público en marzo para elegir quién liderará el centro.

“La importancia de la investigación en el arte, los cruces entre disciplinas, el trabajo colaborativo y la producción de conocimiento en vínculo con la ciudadanía fueron las ideas que busqué impulsar durante este tiempo, y que estoy segura seguirán avanzando con la programación que hemos planificado para 2019”, afirmó escueta Salinas, quien se encuentra de vacaciones, a través de un comunicado.

Dentro de los logros de su gestión destaca el crecimiento en las visitas que pasaron de 17 mil personas en 2017 a 68 mil en 2018, aunque todavía está muy lejos del millón de visitas que suman otros centros culturales. El aumento, eso sí, se debió sobre todo al éxito que tuvo la muestra “Theo Jansen, Algoritmos del viento”, con esculturas dinámicas del artista holandés que fue traído el año pasado gracias a la alianza con Fundación Mar Adentro y que atrajo a más de 48 mil personas.

Bajo la gestión de Salinas, quien trabajó siete años como productora y comisaria de exposiciones en el MAVI, se terminó la construcción de depósitos donde se conserva la colección de arte contemporáneo que pertenece al ministerio, se instaló el Centro de Documentación de Artes Visuales (Cedoc) que hasta entonces funcionaba en el Centro Cultural La Moneda y se realizó de un programa educativo donde participaron 23 mil personas, en 2018.

El centro de arte partió su marcha blanca en septiembre de 2016 con la muestra “Una imagen llamada palabra” que reunió 50 obras de artistas locales, entre ellos Gonzalo Díaz, Eugenio Dittborn, Voluspa Jarpa, Carlos Leppe y Cecilia Vicuña. Sin embargo, el espacio desde sus inicios ha tenido detractores que critican su ubicación en una comuna al margen del polo cultural metropolitano, y cuestionan su creación siendo que ya existen espacios dedicados al arte contemporáneo que podrían tener un mayor apoyo estatal.

Entre los críticos está el director del MAC, Francisco Brugnoli, quien vio en el Centro Nacional de Arte Cerrillos una competencia directa con el espacio que dirige en Parque Forestal y Quinta Normal, dependiente de la Universidad de Chile. “A pesar de que creo que Beatriz ha hecho una buena gestión, mantengo la crítica. No sabemos si se justifica un centro de arte ahí, donde se desarrolla una comuna de 100 mil habitantes, pero de la que no se conoce cuál es su base cultural. No se trata simplemente de llevar a estudiantes, se trata de analizar el contexto. El tema es si la autoridad va a seguir creando centros culturales o mejor va a potenciar los que ya existen”, plantea el artista.

Para el crítico de arte Sebastián Vidal, parte del comité curatorial del centro, la salida de Beatriz Salinas es sorpresiva y puede ser sintomática de la crisis que viven las artes visuales en Chile. “Eso refleja la fragilidad en la que están operando las artes visuales. El año pasado se pudo ver en la abrupta salida de Roberto Farriol del Bellas Artes con un equipo dividido; hay problemas con los trabajadores en el MAC y el GAM, el recién inaugurado Ministerio de las Culturas tuvo tres ministros en un año, etc”, plantea Vidal.

Y agrega: “Creo que Cerrillos necesita plantearse muchas cosas, Theo Jansen fue una exposición inusual de audiencia, y quizás las expectativas están erradas. ¿Se va a apostar por exposiciones blockbuster o por el corazón que tiene Cerrillos que son su departamento de Mediación y el Centro de Documentación? Creo que uno de los desafío de la nueva dirección es redefinir las expectativas del centro”.

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