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Bernardo Larraín, los Penta y Matamala: “Esto de pararse en un pedestal y apuntar al resto no es propio de la sociedad moderna”

PATRICIO FUENTES Y/ LA TERCERA

El presidente de la Sofofa entra al debate planteado luego del cruce de cartas entre el excontrolador de Penta, Carlos Lavín, y el periodista Daniel Matamala. "No hay nada particular de los ecosistemas chilenos, me refiero empresariales, del Estado y la sociedad civil, que los hagan más propensos a estas malas prácticas", dice.


El intercambio de cartas entre el ex controlador de Penta, Carlos Lavín y el periodista Daniel Matamala, ya cumplió  una semana. El 7 de abril el periodista escribió su primera columna, después respondió Lavín, ayer Matamala replicó y ahora el empresario condenado por delitos tributarios volvió a escribir.

El debate ha girado sobre la responsabilidad de los empresarios que cometen delitos de “cuello y corbata”, de reconocer sus hechos y la sanción social que en Chile se les ha dado a ellos. Para Matamala esto no ha existido y para Lavín, hacer una comparación con lo ocurrido en Estados Unidos, es racista.

El presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín, se suma al debate, defiende al empresariado y señala que no aporta a la construcción de una sociedad moderna “pararse en un pedestal” y apuntar a este sector como si estuvieran más propensos a la “mala práctica”. Eso, según él, es labor de los tribunales de justicia.

¿Cree que hay sanción social a los empresarios que cometieron algún delito?
Cuando uno analiza la situación de sociedades modernas donde hay una mala práctica de cualquier institución ya sea empresarial, policial, sociedad civil o del Estado, finalmente hay mucha conciencia de que todas estas instituciones están compuestas por seres tan imperfectos como Daniel, como tú, como yo, y esto de pararse en un pedestal y apuntar al resto como si hubiese ciertos sectores de la sociedad más propensos a la mala práctica, no es propio de la sociedad moderna.

¿A qué se refiere?
Lo que se valoriza profundamente en una sociedad moderna es que la investigación, la determinación de responsabilidades y las sanciones, lo hacen las instituciones que son competentes para ello. Y las personas se caen y se vuelven a parar. Lo más importante es tener reglas claras y sanciones altas. Uno ve el caso de la Volkswagen en Alemania o Microsoft cuando los multan por más de mil millones de dólares por una colusión, y es tanto el respeto que esas empresas tienen por las instituciones, y tienen conciencia de que solo pueden juzgar y determinar sanciones las instituciones competentes. No ocurre eso que pasa aquí en Chile de que hay una demanda de sanción social. No tengo ninguna duda de que las personas que han sido parte de malas prácticas en cualquier dimensión de la vida, no están para nada caminando tranquilos y han recibido sanciones.

En su columna, Matamala hace la comparación precisamente con otros países, Estados Unidos en especial, donde quienes se han visto involucrados en casos de cuello y corbata han reconocido públicamente su error. Para él, esto no ha sido así en Chile…
Cada persona que es objeto de una investigación y un proceso, tiene el legítimo derecho a defenderse. Por supuesto que una persona o una institución que asume la responsabilidad por supuesto que lo primero que corresponde es pedir disculpas y generar las condiciones para que eso no se vuelva a repetir. Toda institución compleja, que puede ser una empresa que tiene 20 mil empleados, o una institución de la sociedad civil o del Estado, las responsabilidades son finalmente individuales, de los responsables que cometieron la mala práctica. Y esas responsabilidades no se le puede pedir a la sociedad civil ni a la ciudadanía que las determine, sino que un tribunal competente. Y finalmente cuál es la responsabilidad de los líderes, en mi caso por ejemplo al liderar una organización gremial, es generar procesos de aprendizaje de forma tal, que en esas instituciones, el ecosistema, la cultura empresarial, inhiba esos comportamientos. Y cada vez que ocurre una mala práctica, el desafío es hacer una reflexión y es lo que estamos haciendo en nuestra área de Evolución Empresarial en Sofofa.

¿Pero usted cree que el empresariado chileno, cuando ha cometido delitos, ha tenido la capacidad para reconocer sus errores?
Es que insisto, no me voy a parar en un pedestal a juzgar cómo ha sido el nivel de reconocimiento de cada persona y no es sano de una sociedad que algunos se paren en este pedestal. El reconocimiento, el arrepentimiento y el pedir perdón son actitudes extremadamente nobles y personales. Ahora, ¿voy a pararme en un pedestal a decirles cómo deben hacerlo? No me parece. Cada uno tiene que juzgar en su conciencia, su responsabilidad, su participación, eso cada uno tiene que hacerlo. Lo que sí voy a hacer, como dirigente gremial, es que cada vez que ocurra una mala práctica empresarial vamos a condenar enérgicamente, diremos que los encargados de investigar y sancionar son las instituciones competentes y vamos a generar un proceso proactivo y sistemático de aprender y de cambiar a partir de este hecho. Yo soy responsable de que en el ecosistema empresarial disminuya la probabilidad de estos hechos y cada vez que ocurra sea una fuente de aprendizaje y cambio.

Pero reconoce entonces que ese ecosistema empresarial del que habla tiene mucho que aprender…
Todos los ecosistemas empresariales, los del Estado, los de la sociedad civil, toda organización compleja que se integra por muchas personas imperfectas, finalmente tienen que estar sistemáticamente desafiándose a tener culturas que básicamente procuren y promuevan un comportamiento intachable y ético en todos los integrantes de esa organización. Y eso ocurre aquí, en Alemania y en Estados Unidos. Lo que quiero decir es que no hay nada particular de los ecosistemas chilenos, me refiero empresariales, del Estado y la sociedad civil, que los hagan más propensos a estas malas prácticas. Lo que no es excusa para no estar sistemáticamente revisando y aprendiendo y subiendo estándares.

Matamala dice que la elite chilena aún no entiende que este tipo de crímenes socavan la democracia. ¿Cómo lo ve usted?
Nosotros estamos 100% en un camino de mucha transparencia, de mucha disposición al escrutinio público. En lo personal he estado en todos los programas de televisión y radio, me han preguntando por casos que son cercanos a nuestro grupo empresarial, he respondido con toda la claridad y es sano que el empresario se someta con mucha tranquilidad y humildad al escrutinio público.

¿Cree que Matamala se equivoca?
He tenido diálogos con Daniel Matamala, me parece que es una persona que provoca, lo que es sano en un periodista. Y del punto de vista del mundo empresarial tenemos que estar muy dispuestos a esa transparencia y disposición del escrutinio público, no le veo problema. Sería un error tomar una actitud atrincherada de todo esto.

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