Carlos Bresciani, sacerdote jesuita: “La Compañía de Jesús no escapa de la cultura del ocultamiento”

"Como generación nos toca hacernos cargo de renovar y cambiar los modos de hacer las cosas, cambiar la forma de enfrentar a la comunidad", dice el sacerdote jesuita que hoy vive en Tirúa.


Carlos Bresciani (45) es de los sacerdotes jóvenes de la Compañía de Jesús. Desde hace más de 10 años vive en Tirúa compartiendo con las comunidades mapuche. Desde allá, habla del impacto de las denuncias contra el padre Renato Poblete, una de las figuras emblemáticas de los jesuitas en Chile.

Bresciani dice que los hechos que hoy se conocen dan cuenta de que los jesuitas “no escapan a la cultura del ocultamiento”. Insiste en que el sacerdocio no se puede vivir de forma vertical y que ese es uno de los nudos que ha posibilitado el abuso de poder.

¿Cómo golpean a las generaciones más jóvenes de la Compañía estas denuncias contra Poblete?
Se tiene que investigar, pero la sensación es de pena y dolor porque en acá hay gente que ha sufrido mucho, que ha enfrentado por años los abusos y maltratos. Da pena porque en el fondo, como generación, nos toca hacernos cargo de renovar y cambiar los modos de hacer las cosas, cambiar la forma de enfrentar a la comunidad.

En abril el provincial de la Compañía de Jesús creó una comisión externa para que evaluara la cultura interna que posibilitaría los abusos. ¿Dónde está el punto ciego de los jesuitas que también permitió abusos?
Estos casos develan que tienen que establecerse otras formas de relacionamiento con la comunidad. El sacerdocio no puede ser vivido verticalmente, desde el poder que viene de arriba. La forma como compartimos con los otros debe cambiar. Esto es un gran mazazo a la cultura del endiosamiento del sacerdote que por siempre se ha visto como alguien con plenos poderes. Me parece bien duro todo lo que está pasando. Hay una cultura menos tolerante al abuso y existe hoy la oportunidad de cambiar eso.

Los jesuitas tiene una forma de relacionarse con la comunidad que parece más horizontal, ¿estos demuestra que como orden tienen los mismos puntos ciegos?
Los jesuitas somos parte de una cultura nacional y no nos escapamos de nada.  Es una cultura del tercero pasivo que se ve no solo en la Iglesia, sino en todos lado. Eso que permite que si veo un delito  no me meto. Pasa con la delincuencia y también en las instituciones donde la verticalidad es un modo de proceder. Recién ahora, en los años ´50 vislumbramos que Jesus no quería verticalidad. Como chilenos también  tenemos muy arraigada la cultura del patronazgo.

El abogado de la denunciante del padre Renato Poblete, Juan Pablo Hermosilla, dijo que cree que entre los jesuitas no fue tan sorpresivo el caso,  ¿coincide en que la generación de mayor edad de la Compañía también hacía vista gorda de actos inapropiados?
No conozco el caso y me imagino que todo se investigará. Pero los jesuitas también somos parte de una cultura, nosotros no escapamos de la cultura del ocultamiento. No  se si con dolo o no, tal vez no. Me imagino que todo se dio en un espacio cultural acorde a cómo se resolvían los problemas de este tipo antes. Eran los tiempos en que se movían a las personas de un lado para otro si había una denuncia. Eso es  impensable ahora. Somos parte de la cultura de la Iglesia que cree que como sacerdote tenemos un poder sobre las personas, que la última palabra es nuestra, que la sabiduría la tiene el sacerdote. ¡Y eso es tan equivocado porque la última palabra la tiene la comunidad!

¿Conoció al padre Poblete? ¿Cómo ve hoy su figura?
Los jesuitas nos juntamos una vez al año. Nunca viví con él y no vi nada en especial. Con las denuncias en su contra me pasa lo mismo que con (Cristián) Precht. Es gente que ha hecho mucho bien pero con vías internas que hacen que -además de todo ese bien que hicieron- haya daño. Hay harta desilusión de una persona que hizo tanto bien.

¿Le parece bien la forma como el provincial Cristián del Campo ha enfrentado este caso que golpea tanto a los jesuitas?
Me parece que hemos aprendido que hay que ser transparentes a la hora de enfrentar las denuncias. Está bien que todo sea público y se que se invite a  las personas que denuncian a contar su versión. Hemos ido cambiado el proceder, entendiendo que hay que hacer denuncias civiles, incluso.

¿Es de la idea de cambiar el nombre al Parque Renato Poblete?
Si hay una persona cuestionada, no tiene sentido que el parque tenga su nombre.

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