Descargos contra Colo Colo y La Calera: la frustración y el drama de los jugadores de Lautaro de Buin

Carlos Encinas, entrevistado en El Diván del Kily, es el entrenador de Lautaro de Buin, equipo que ha vivido semanas complejas.

El plantel de Lautaro de Buin y su técnico, Carlos Encinas, antes de un entrenamiento.

Los jugadores del Toqui son las víctimas silenciosas del lío que tiene al club de la zona sur de la región Metropolitana en la mira de todos. Reclaman falta de apoyo, pero el Sifup explica la incómoda posición en que está.




Los jugadores de Lautaro de Buin están impactados. Se enteraron hace poco de la sentencia de la Primera Sala del Tribunal de Disciplina que condena al club a la desafiliación. La incertidumbre se terminó de la peor forma imaginable. Hacía semanas que llegaban puntualmente al complejo del club para cumplir con sus obligaciones laborales y se ponían a disposición del cuerpo técnico de Carlos Encinas, sin saber para qué. Ahora les queda claro que deberán buscar un nuevo destino. O un nuevo empleo.

En el camarín del Toqui hay rabia. Y mucha pena. “Estamos pa’ la cagá. Somos 30 y tantos cabros, más el cuerpo técnico y la gente que está detrás. Hay utileros, gente que no gana lo mismo que un jugador. Ninguno de nosotros sabe qué va a pasar”, dice el zaguero Cristián Magaña, quien acepta la llamada de El Deportivo apenas se conoce el fallo de la corte que preside Exequiel Segall. Como si fuera una broma cruel, habían terminado la sesión de trabajo matinal cuando se enteraron del veredicto. “Terminamos de entrenar y salió la sentencia. No sé cómo explicar lo que sentimos”, grafica el jugador formado en Colo Colo.

Las flechas del Toqui apuntan en todos los sentidos. Las más filudas, a la actuación del Sifup, por haberse hecho parte de la denuncia de Martínez y Barrera También hay alusiones a otros clubes que, dice Magaña, recibieron un trato distinto. “El Sifup no se puede hacer lo que hizo . Por dos jugadores, cagamos 35 . No se pensó en eso, en que había 35 futbolistas que quedamos en peor situación. Uno no sabe qué decir, qué pensar. Acá teníamos todas las condiciones para trabajar. Nos han respondido en todo. Hay equipos que se mandan mil cagadas, como La Calera Colo Colo. Lautaro era el hilo más delgado. Por eso les salía más fácil cortarlo”, sostiene.

Por ahora, lo que reina es la incertidumbre. A todo nivel. “Ahora me llamó mi señora y está inquieta. Están todos preocupados. Desde el club no nos han dicho nada. Seguramente van a a apelar, pero todos sabemos que esto no se va a resolver de un día para otro. Si se apela, serán semanas o meses y uno no sabe qué va a suceder. Ya estamos en la quinta fecha. Y el fútbol no es una oficina. Mi carta de presentación es jugar cada fin de semana y no nos van a dejar hacerlo. Está muy complejo. Se ve negro”, insiste el defensor.

Abandono

Días antes, en conversación con El Deportivo, el volante Michael Ríos, quien jugó en la UC y en Colo Colo, reclamaba abandono. “Nadie se ha puesto en nuestro lugar. Estoy hablando del jugador. Nosotros tenemos un gremio que es el Sifup, pero personalmente no siento que nos hayan dado el respaldo que en otras ocasiones. Hay un fallo que es el de no jugar y el gremio debería reaccionar. Eso me descoloca un poco. Siento que no estamos totalmente respaldados. Para mí, si queremos ejercer una medida de presión total, se debería parar el fútbol. Como lo hizo cuando se discutía lo de medio cupo en Primera B. Ahí la ANFP no incumplía ningún reglamento. Si se metieron ahí, por qué ahora no interceden por nosotros. Nosotros somos agremiados igual que los muchachos de Segunda. Nos sentimos desprotegidos por el gremio. No pueden estar esperando un fallo en contra, que deja 30 y tantas familias desamparadas. ¿Quién nos va a recibir? No están entendiendo. El Sifup no nos está amparando y es lo que tienen que hacer”, decía el mediocampista, exigiendo una postura radical.

Desde la entidad gremial, esperaban la sentencia para definir los cursos de acción. “Respaldo específico han pedido. Hay un solo conflicto: que piden parar el torneo hasta que no se solucione el tema y ahí hay un tema que no es de apoyo, sino que es de un tribunal. No podemos ir en contra de ellos. Es distinto a que sea una decisión de la ANFP o del Consejo. Aquí nosotros no tenemos injerencia con respecto a meter una presión como sindicato. No sé si a un tribunal le va a importar que el sindicato paró o no. Sí estamos con ellos, estamos preocupados. Hemos hecho los requerimientos que están a nuestro alcance, pero no podemos parar un torneo para que un tribunal tome una decisión. Esto no es una decisión del directorio. Es una decisión de un tribunal de disciplina compuesto por otras personas, que es autónomo. Tampoco queremos hacer algo que pueda aparecer como una presión indebida”, justificaba el presidente del Sifup, Gamadiel García, respecto del accionar de la entidad que preside.

”Hay que ver el plano general: si los jugadores nunca tienen la culpa ¿qué pasa si sancionan al club? O la más fácil: no lo sancionan y se reprograman los partidos. A mí me importa más que no los desafilien. Y si pasa, que tengan una inscripción especial o que se les pueda subvencionar el sueldo que pactaron con Lautaro de Buin. Todo es irreal en la medida en que no se pronuncia el Tribunal. Ahí topamos”, añadía. Ahora, con la decisión ya tomada, al menos en primera instancia, el Sifup deberá decidir las acciones que toma.

“Los jugadores nunca tienen la culpa. Tenemos que ver cómo darles lo mejor si ocurre lo peor, que es la desafiliación. Hoy las instituciones están tomando decisiones atemporales. Se perjudica también a sus rivales. Lo ideal es que en el futuro no ocurriera. Estas denuncias deberían resolverse antes de que se inicien los torneos. Hemos tenido constantes reuniones con los referentes, les hemos mandado constante información. Mandamos un petitorio a la ANFP y al Tribunal. Jamás intentamos una presión indebida, sino que pedimos que tomaran en consideración los tiempos de los jugadores”, reforzaba García. Una de las medidas que pidieron fue una excepción reglamentaria que les permita a los futbolistas de Lautaro fichar en otros clubes si se determina la desafiliación del club”, añadía respecto del complejo escenario.

Pagan al día

A los futbolistas de Lautaro también les inquieta el presente, relacionado con las medidas que pueda tomar la entidad respecto de sus relaciones laborales. Hasta este momento, les habían cumplido fielmente con lo que pactaron. “Estamos recibiendo nuestras remuneraciones mes a mes, como corresponde, pero pedimos igualdad de condiciones. Se está hablando de dobles contratos, de anexos, pero en todo el fútbol se hace. No lo entendemos. Estamos muy molestos como plantel. Los jugadores, saco al club. No se le ha dado la real importancia. Somos 35 jugadores a los que tienen que defender. El fallo fue suspendernos y entonces, vamos en contra. Tenemos las pruebas. ¿La ANFP se quiere ir en contra del más débil? No queramos esconder algo que pasa en todo el mundo. Si hay muchos clubes que hacen lo mismo. ¿Por qué se nos castiga a nosotros?”, insiste Ríos.

Su compañero Diego Cuéllar, figura en el ascenso, asiente. “El club, un siete. Desde que estoy, siempre se ha portado bien. Ha cumplido cada acuerdo. Está a la altura de un club de Primera, por su infraestructura. Le están haciendo un daño, le cargan la mano a los equipos más chicos”, reclama. Y también aboga por un apoyo más decisivo del sindicato. “Lo del Sifup es un tema complicado. No nos hemos sentido respaldado ciento por ciento en lo que les pedimos. Nos hemos sentido dejados de lados, pero le estamos tratando de poner el pecho a la balas. Nadie ha pensado en irse. Nadie quiere. Todos quieren quedarse a dar la pelea. Hay un plantel muy unido, un grupo demasiado bueno. Se está cometiendo una injusticia muy grande con Lautaro de Buin”, sentencia

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