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El niño que venció a la adversidad y se convirtió en héroe del rescate en Tailandia

Adul Sam-on, de 14 años, era el único del grupo que hablaba inglés, y fue quien se comunicó con los buzos británicos durante los operativos en el interior de la cueva.


Durante los 17 días que los 12 niños y el entrenador del equipo de fútbol “Jabalíes Salvajes” permanecieron atrapados en la cueva Tham Luang, al norte de Tailandia, uno de ellos se convirtió en una especie de vocero del grupo. Se trata de Adul Sam-on, de 14 años, nacido en Myanmar y educado en Tailandia.

“Soy Adul, tengo buena salud”, dijo el menor en tailandés en un video que se difundió horas después de que el grupo fuera descubierto, el 2 de julio, nueve días después de haber ingresado a la cueva, el 23 de junio. También ofreció un saludo tailandés tradicional: “Wai”.

Pero lo que lo destacaba de entre sus compañeros era que Adul sí sabía hablar inglés, en un país donde menos de un tercio de la población entiende el idioma. Por ello, rápidamente se convirtió en el portavoz del grupo al interior de la cueva.

“¿Qué día es?”, preguntó mientras aprovechó de decirles a los buzos británicos que todos estaban hambrientos, según las imágenes transmitidas. Gracias a él, los rescatistas pudieron saber las condiciones en las que habían resistido los días que llevaban atrapados. De hecho, uno de sus compañeros de equipo intentó decir en un débil inglés “come, come, come”, y Adul le comentó que ya había tocado ese tema con los buzos.

Adul ya se había enfrentado previamente a situaciones riesgosas, especialmente porque a los seis años escapó del estado Wa, una región al este de Myanmar, conocida por ser territorio de una guerrilla étnica y de cultivo de opio y tráfico de metanfetamina. Ante ese escenario, sus padres lo llevaron a Tailandia, con la esperanza de que una educación adecuada podría entregarle una mejor calidad de vida de la que llevaba su familia analfabeta.

Tras cruzar a Tailandia hace ocho años, los padres de Adul lo dejaron en una iglesia bautista local en Mae Sai. Allí le pidieron al pastor y a su esposa que lo cuidaran. Según detalla The New York Times, en la escuela Ban Wiang Phan, donde el 20% de los estudiantes son apátridas y la mitad pertenece a minorías étnicas, el director, Punnawit Thepsurin, dijo que el estado incierto del niño –por no tener documentos de ciudadanía de ningún país- le había ayudado a fortalecerse. “Los niños apátridas tienen un espíritu de lucha que los hace querer sobresalir”, manifestó el director del colegio. “Adul es lo mejor de lo mejor”, añadió.

Además de hablar bien inglés, Adul domina el tailandés, birmano, chino mandarín y wa. En la carta que envió a sus padres desde la cueva, fue el que se mostró más nostálgico: “Quiero volver a casa. Los extraño a todos”, escribió.

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