El polémico ministro de Salud de Nueva Zelandia que se vio obligado a renunciar

El exministro de Salud de Nueva Zelandia, David Clark. Foto: Mark Mitchell / New Zealand Herald-AP.

David Clark incumplió dos veces el confinamiento decretado por la primera ministra Jacinda Ardern: una vez para hacer mountain bike y otra para llevar a su familia a la playa.




Nueva Zelandia ya llevaba más de una semana confinada, tras la orden decretada por la primera ministra Jacinda Ardern a fines de marzo, cuando surgió una fotografía que mostraba la camioneta de campaña electoral del ministro de Salud y diputado, David Clark, estacionada cerca de una pista de mountain bike en la ciudad de Dunedin, al sur del país.

La presencia de Clark en el lugar generó la indignación de los neozelandeses puesto que era el propio ministro quien estaba incumpliendo las normas y tuvo que disculparse con la primera ministra. “No quiero darle a nadie la percepción de que tomo estos asuntos a la ligera. Este es un recordatorio para mí de pensar detenidamente sobre la mejor manera de incluir un poco de ejercicio en mi nueva rutina“, señaló en un comunicado.

Pero el incumplimiento no quedó ahí. Días después, el entonces ministro de Salud ignoró nuevamente las reglas de cierre nacional y llevó a su familia a una playa a 20 km de su casa, un hecho que enfureció aún más a los neozelandeses. Clark dijo que el viaje fue una clara violación a la cuarentena, y que había ofrecido su renuncia a Ardern, quien no la había aceptado. “En un momento en que pedimos a los neozelandeses que hagan sacrificios históricos, he decepcionado al equipo. He sido un idiota y entiendo por qué la gente se enojará conmigo“, dijo en un comunicado.

La camioneta de campaña de David Clark en la pista de mountain bike. Foto: Twitter NZStuff

Pese a estos constantes tropiezos, Ardern no quiso aceptar la renuncia de Clark por la necesidad de mantener una continuidad durante la crisis por el Covid-19, que se preveía bajo control en el archipiélago. Pero meses más tarde, el ministro de Salud sintió que era hora y hoy decidió renunciar al cargo. Ya sin transmisión comunitaria y con el enfoque actual en las medidas fronterizas, “es apropiado para mí seguir adelante”, dijo Clark.

La primera ministra detalló luego en un comunicado que ”David ha llegado a la conclusión de que su presencia en el cargo está creando una distracción inútil en la respuesta continua del gobierno contra el Covid-19 y las reformas de salud más amplias”.

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Desde el inicio de la pandemia, las quejas sobre el actuar de Clark iban en aumento al igual que los llamados a su renuncia. Según el diario británico The Guardian, los analistas políticos han sostenido que Clark ha demostrado repetidamente que es una desventaja para el gobierno y que ha comenzado a empañar el éxito del Ejecutivo en la eliminación del virus, justo cuando se avecinan en septiembre unas nuevas elecciones en las que el Partido Laborista de Ardern buscará otro mandato.

David Clark. Foto: Mark Mitchell / New Zealand Herald AP.

Clark inicialmente estudió medicina, pero abandonó la carrera por la teología y la filosofía. En 2011 entró al Parlamento como diputado por la ciudad de Dunedin y llegó al Ministerio de Salud cuando el Partido Laborista ganó las elecciones de 2017. Durante su mandato estuvo a cargo de dos inspecciones: la investigación sobre servicios de salud mental y adicciones, y de la revisión de la exjefa de gabinete Heather Simpson del sistema de salud general.

Según el diario local New Zealand Herald, Clark indicó que tenía “sentimientos encontrados” sobre dejar la cartera y que estaba orgulloso de muchos logros, incluyendo poner más recursos en la salud pública. Además, dijo que lamentaba personalmente no poder continuar impulsando mejoras.

“Lo lanzó por debajo del bus”

De todas formas, la lista de escándalos del exministro no termina ahí. Anteriormente, en julio de 2018, Clark se vio obligado a defender públicamente su decisión de irse de vacaciones familiares antes de una huelga nacional planificada por la Organización de Enfermeras.

Y más recientemente, en junio de este año, volvió a hacer noticia. La reaparición de dos nuevos casos de Covid-19 en el país, que ya había declarado la eliminación del virus, generó dudas sobre el protocolo de aislamiento, puesto que se confirmó que a docenas de personas se les permitió abandonar tempranamente su aislamiento sin pruebas. En una conferencia de prensa y en respuesta a las preguntas de los periodistas, Clark se desmarcó y culpó en su lugar al popular director general de Salud, Ashley Bloomfield. “El director general ha aceptado que el protocolo no se estaba siguiendo. Ha aceptado la responsabilidad por eso, y ha empezado a corregirlo”, indicó el ahora exministro ante las cámaras que inmediatamente voltearon hacia Bloomfield que estaba parado a su lado. Los medios criticaron que Clark prácticamente “lanzó a Bloomfield por debajo del bus estando a su lado”.

El exministro de Salud, David Clark, frente a la prensa y el director general de salud, Ashley Bloomfield, atrás. Foto: RNZ.

Y mientras la mayoría de los neozelandeses apoya la dimisión de Clark, el respaldo en su ciudad, Dunedin, donde recibió el 58% de los votos en las elecciones pasadas, es mixto.

“Lo conocí, conocí a sus hijos. Definitivamente no es un idiota duro y arrogante”, señaló un estudiante al medio local RNZ. Una de sus votantes, en tanto, señaló: “Creo que probablemente es hora de poner a alguien más realista. Soy una seguidora laborista, pero mi opinión sobre David Clark ha ido un poco cuesta abajo por su desempeño”.

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