El turbulento paso de OAS por Chile

CHACAO

Render de cómo quedaría el Puente Chacao.

La construcción del hospital de Rancagua, el Puente Chacao y el proyecto Mapocho Urbano Limpio. Esas han sido las obras en las que participó la empresa brasileña en el país. Multas y demandas internacionales han sido parte de su historial en territorio nacional.




"Era una empresa gigante, con mucha reputación a nivel internacional". Esos son los primeros comentarios de personas ligadas al sector de Obras Públicas cuando se les consulta por OAS, la empresa brasileña que comenzó su paso por Chile en 2006 y que hoy se dio a conocer que habría entregado $101,6 millones a la campaña de Michelle Bachelet en 2013.

Independiente de las revelaciones de las últimas horas, el paso de la empresa brasileña por Chile fue turbulenta, según recuerdan personas ligadas al área de las concesiones. En diciembre 2009 OAS se adjudicó el proyecto del hospital de Rancagua, junto a COMSA y la Constructora Echeverría Izquierdo. Las obras, según fuentes del sector, fueron catalogadas como un "caos".

Lo anterior, principalmente porque la construcción del que sería el hospital más moderno de Latinoamérica tardó más de cinco años en ser finalizado, cuando se pronosticaban 900 días para su inauguración. Es decir, mientras el corte de cinta debió haber sido a más tardar en 2014, su entrega fue en 2016.

A eso se suma que las firmas que se adjudicaron el proyecto tuvieron que pagar alrededor de 121 mil UF en multas (alrededor de $ 3.300 millones de hoy).

Además, en 2014 la Contraloría General de la República entregó un informe sobre el atraso en las obras del hospital. Sin embargo, eso no era lo más grave de la investigación: el ente fiscalizador también detecto daños en la estructura del recinto, lo que hacía relación con el desplome de un piso del recinto en mayo de 2013 por la mala instalación de un cielo.

Pero ese no fue el único proyecto problemático en el que participó la empresa.

Demanda incluida

Un consorcio de cuatro empresas se adjudicó la construcción del Puente Chacao en noviembre de 2013. Hyundai, Systra, Aas Jakobsen y OAS ganaron la licitación para las obras en que su primera piedra se puso en abril de 2014, en el inicio del segundo gobierno de Bachelet.

No obstante, las obras del viaducto que conectará el continente con la Isla de Chiloé han sufrido atrasos y una demanda internacional.

En 2016, la coreana Hyundai realizó una presentación ante la Cámara de Comercio Internacional (ICC) para poder sacar a OAS del consorcio a cargo de la mega obra. ¿El motivo? Según cuentan fuentes del sector, cualquier gasto que implicara más de US$ 4 millones debía ser aprobado por todos los socios. Sin embargo, la brasileña "no aprobaba nada ni tampoco ponía plata", relatan.

En este tiempo, además, la firma brasileña envuelta en el escándalo Lava Jato había caído en insolvencia.

En el texto de la demanda de Hyundai, se acusa que "la sugerencia de OAS de que la compañía dejara de pagar los salarios, los aportes de previsión social y las facturas de los contratistas confirmó la falta de interés de OAS en la supervivencia de CPC (Consorcio Puente Chacao). OAS había bloqueado sistemáticamente los intentos de Hyundai de prestar fondos a CPC, pero ahora se quejaba de los pagos que Hyundai había realizado a empleados y acreedores en un esfuerzo por evitar la quiebra de CPC".

Por todos estos problemas, incluso se llegó a evaluar que el consorcio quedara fuera de la obra. Sin embargo, esto finalmente fue desestimado. Actualmente, Hyundai lideras obras y se estima que concluyan a fines de 2022, luego de que se aprobara la extensión del plazo para la construcción en 31 meses.

Convenio entre privados

Darle una nueva cara al Río Mapocho. Esa era la idea principal de Aguas Andinas con el proyecto Mapocho Urbano Limpio. Esto, porque todos los alcantarillados caían al caudal, por lo que se decidió hacer un colector desde el Puente del Arzobispo hasta aproximadamente la planta de La Farfana.

El proyecto era una obra icónica de la empresa sanitaria que duró alrededor de dos años, y en la que se hizo una alianza entre privados con la brasileña OAS. Según un reportaje de Ciper, las obras tampoco habrían terminado bien: acusaciones de incumplimiento de contrato y multas habrían sido parte de esta megaobra.

Esta última iniciativa, al ser un convenio entre privados, no ha sido parte de investigaciones por malversación de fondos fiscales.

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