“Entre dulce y agraz”: Cómo el fin del Senado ha repercutido en el histórico regreso de los comunistas a la Cámara Alta

Los senadores comunistas Daniel Núñez y Claudia Pascual, junto al presidente del Senado, Álvaro Elizalde

Aunque los dos senadores PC admiten sentir la responsabilidad de representar al PC en la Cámara Alta después de casi 50 años de ausencia, la decisión de su partido, que ellos comparten, de abogar para poner fin al Senado, los ha dejado expuestos a las recriminaciones de sus pares que defienden a la corporación. "Ha habido una defensa corporativa de senadores y senadoras que se sienten agredidos por la Convención y eso tensa las relaciones, porque nos hacen responsables", dice Daniel Núñez.




“Ha habido situaciones en las cuales se ha responsabilizado solo a las fuerzas de Apruebo Dignidad (RD, PC y FREVS), como ser los (únicos) que estamos detrás de la unicameralidad. Me llama la atención... como si fuéramos los responsables... Si quieres generar un espacio de mayor conversación, entonces todas y todos tenemos que hacernos responsables de nuestros convencionales, pero no echarle la culpa a la fuerza que está al frente o al lado”, dice la senadora PC Claudia Pascual respecto de algunos episodios incómodos que le ha tocado vivir en sus primeras semanas de trabajo en el Congreso.

“Volver al Senado, después de décadas de haber estado excluidos, es motivo de orgullo... Sí he sentido que a los comunistas se nos quiere hacer responsables de los cambios que están ocurriendo, dado que hemos planteado que el Senado es un órgano de élite que representa cierto sentido oligárquico de la política chilena”, agrega su par comunista, Daniel Núñez.

Ambos legisladores son los primeros militantes del PC en ser parte del Senado en los últimos 50 años. Los últimos senadores de esa colectividad eran parte del Congreso que fue disuelto con el golpe del 11 de septiembre de 1973. En esos años, los comunistas eran 9 senadores, la segunda bancada más numerosa después de la DC.

Pascual y Núñez dicen sentir la “responsabilidad” histórica de representar a su partido después de tantos años, sin embargo, la decisión política de su partido, que ellos defienden, de abogar para poner fin al Senado dentro de la Convención Constitucional con el objetivo de avanzar hacia un Congreso unicameral (compuesto solo por diputados), los ha dejado en una posición minoritaria y expuestos a recriminaciones dentro de la corporación.

Uno de esos episodios se registró, cuando estaban negociando la composición de comisiones y la repartición años en la testera del Senado. En una ronda de conversaciones, realizada el 1 de marzo, el senador independiente PPD, Pedro Araya, a nombre de su bancada y con el respaldo implícito de algunos socialistas, cuestionó que el PC integrara instancias estratégicas del Senado, como las comisiones de Hacienda y Constitución, y, a la vez, promoviera el fin de la Cámara Alta.

Respecto de esas tratativas, Pascual recuerda que “hubo momentos en que la conversación fue más amable y otras veces más tensa, pero no hubo situaciones que rompieran las relaciones”.

La quejas e inquietudes por el desenlace del proceso constituyente volvieron a estar presentes en una reunión-almuerzo realizada el martes 19 de abril en el comedor de la Presidencia del Senado, según confidenciaron legisladores del bloque PS-PPD (Socialismo Democrático). Ese encuentro, en todo caso, tenía como objetivo abordar la relación con la DC. Y era la primera cita a la que llegaban los dos representantes comunistas para ser parte de una instancia de coordinación de senadores oficialistas (Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad).

Pascual comenta que por ser senadora en la actualidad -con un mandato en teoría hasta 2026, salvo que la Convención acuerde algo distinto- no ha cambiado su diagnóstico crítico. “El Senado sigue siendo una cámara espejo, vemos las mismas leyes y las tramitamos exactamente igual... Sigo creyendo que dos cámaras espejo no es el parlamento más eficiente”, dice y admite que le molesta un poco que el debate se centre en el fin de la actual Cámara Alta y no se haga “un debate más integral” sobre el sistema político por parte de algunos senadores.

“Soy un férreo defensor de la idea de un Congreso unicameral, que además estaba en el programa de Salvador Allende. Creo que ha habido una defensa corporativa de senadores y senadoras que se sienten agredidos por el debate de la Convención y eso, obviamente, tensa las relaciones, porque nos hacen responsanbles”, añade Núñez.

El trato amable

Pese a las recriminaciones esporádicas, no todo ha sido amargo. A diferencia de la Cámara de Diputadas y Diputados, donde a veces las confrontaciones llegan a los insultos, dentro del Senado, por lo general, se cuidan las formas aun cuando haya diferencias.

Además del vínculo político con la bancada de Apruebo Dignidad, Pascual y Núñez relatan que tienen una relación fluida con la mayoría de los senadores PS-PPD, algunos de los cuales conocen desde su época universitaria. Uno de sus principales puentes, de hecho, es el mismo titular del Senado, Álvaro Elizalde (PS), quien fue presidente de la Fech. También hay buen trato con los representantes de la DC, e incluso, la derecha.

Llegar a este espacio tiene cosas de dulce y agraz... En términos personales, (el diálogo) ha sido bastante amable y yo trato de fomentar ese tipo de relaciones”, comenta Pascual, quien precisa, respecto de los representantes de derecha -con quienes admite que no tiene mucha sintonía-, que tal vez ha habido respuestas más duras ante propuestas que han hecho sobre el funcionamiento del Senado. Aún así, a juicio de ella, no constituyen situaciones negativas que incidan en las relaciones humanas.

Núñez dice que, en el caso de la derecha y la DC, a algunos los conocía desde su época de diputado y que, por lo general, hay un “trato respetuoso, franco, sin ocultar las diferencias”.

La integración al trabajo legislativo, donde ambos remarcan el objetivo de contribuir al cumplimiento del programa, ha sido acelerado.

Prueba de ello, es que la senadora Pascual acumula un total de 23 intervenciones en la Sala (desde discursos por proyectos de ley a breves comentarios reglamentarios). Es una cifra significativa para una legisladora debutante, si se compara, por ejemplo, con el senador y presidente de RN, Francisco Chahuán, uno de los que más participa en los debates, quien ya ha intervenido 26 veces en el hemiciclo desde el 11 de marzo.

La senadora comunista, además, integra las comisiones de Vivienda y de Mujer y ya es autora de dos proyectos de ley: uno para resolver las pensiones alimenticias impagas y otro para endurecer medidas contra la corrupción. Sin embargo, una de las cosas que lamenta Pascual, es la forma de trabajo, que califica de “poco amable”, pues las comisiones sesionan una o dos veces por semana, entre lunes y miércoles, y agrega que “en una hora y media” por sesión es muy difícil revisar con profundidad los proyectos. Por ello, dice ser partidaria de que se extienda el trabajo de comisiones a más días.

Núñez, por su parte, quien fue diputado durante dos períodos, ingresó solo una moción, que fue declarada inadmisible, y solo ha usado la palabras en 14 ocasiones, que de todos modos está dentro del promedio. Él es parte de la estratégica Comisión de Hacienda y, en esa calidad, asiste a las reuniones de coordinación que encabeza el ministro Mario Marcel. También integra la Comisión de Pesca.

Coordinación

Para organizarse dentro del Senado, Pascual y Núñez conformaron el comité PC. Y para efectos de una coordinación política mayor, a su vez, integran la bancada de Apruebo Dignidad, junto a los comités del FREVS (Alejandra Sepúlveda y Esteban Velásquez) y RD-Independiente (Juan Ignacio Latorre y Fabiola Campillai).

Dentro del comité PC, donde también se relacionan sus asesores legislativos, Núñez es quien ejerce la jefatura. En esa calidad, él tiene una comunicación casi cotidiana con Pascual y participa de reuniones con representantes de otros grupos de senadores, donde se acuerdan las tablas, y de los encuentros de coordinación en La Moneda, a cargo de la Secretaría General de la Presidencia.

Núñez, además, es miembro de la Comisión Política del PC (el equivalente a la mesa directiva de otros partidos), donde se vincula formalmente con los principales dirigentes partidarios, entre ellos, Guillermo Teillier (presidente), quien en todo caso también tiene cercanía con la senadora Pascual.

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