El estallido social trastoca a Rueda: desde la cancha hasta sus recuerdos más sensibles

Rueda

La suspensión del amistoso con Bolivia fue un golpe más para la planificación del seleccionador chileno, quien por otra parte se ha visto muy afectado por el contexto nacional.




Reinaldo Rueda es un consumidor de medios. Le gusta leer, escuchar y mirar todo. Así lo describen quienes trabajan con él en Juan Pinto Durán. Y esa es, justamente, la primera razón del efecto que ha provocado el estallido social chileno en el entrenador de la selección nacional.

"Reinaldo está muy sensibilizado respecto a la realidad que tiene nuestro país", apuntó Sebastián Moreno, presidente de la ANFP, en el punto de prensa donde confirmó la suspensión del amistoso de la Roja con Bolivia, que estaba fechado para el 15 de noviembre. En las últimas dos semanas, el colombiano sostuvo varias reuniones con la dirigencia del fútbol criollo, para aclarar los pasos a seguir. Y en esas citas, según el relato desde Quilín, en más de una ocasión manifestó su postura de no jugar el compromiso con los altiplánicos. Que no era prudente.

Para Rueda, el movimiento social no es algo desconocido. Durante su paso por la banca de la selección de Honduras, donde es un ídolo y recibió la nacionalidad por gracia, el entrenador vivió un Golpe de Estado (2009) y un fuerte conflicto interno en el país que también fue descrito como una guerra civil. En ese sentido, su histórica campaña con el conjunto catracho (que logró la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010) ayudó a aplacar la violencia, por lo que Rueda fue invitado a un acto por la paz en el estadio Nacional de Tegucigalpa. "Honduras no se puede olvidar de esa lección. Que si hay unión y respeto, se pueden lograr las metas fijadas", expresó en un discurso que todavía es recordado en el país centroamericano.

En Santiago, el DT ha debido alterar los horarios en Juan Pinto Durán. Al menos el de los funcionarios, quienes se han visto obligados a cumplir horarios más cortos. En el caso del seleccionador, llega todos los días a eso de las 9 de la mañana y se retira cerca de las 19 horas del centro de entrenamiento.

Más allá de la comprensión del contexto en el que está el país, para Rueda las complicaciones son evidentes. Ya se borró el partido con Bolivia y solo queda en pie el amistoso contra Perú, en Lima, el 19 de noviembre. Por lo pronto, el colombiano decidió no llamar a jugadores del medio local para ese partido.

Pero eso no es lo único que complica al entrenador. Las eliminatorias para Qatar 2022 inician en marzo del próximo año y no hay más fechas FIFA en el calendario. Ahora Rueda aspira a tener microciclos con jugadores locales y a las giras internacionales para tener contactos con las figuras más destacadas de la Roja. No era lo ideal.

Por otra parte, está en suspenso toda la planificación de la selección Sub 23 que se alista para los Preolímpicos que se disputarán en Colombia (18 de enero al 9 de febrero), equipo que está a cargo de Bernardo Redín, su ayudante de campo. Los jugadores están sin actividad y todavía no existe una nómina para un cuadrangular agendado en España con Argentina, Brasil y Estados Unidos, a partir del 13 de noviembre. Con el torneo nacional en duda y con el calendario tan apretado, difícilmente los clubes cederán a sus figuras Sub 23 para este compromiso de la Selección.

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