Exsenador Patricio Walker y su voto en contra de la acusación contra Harald Beyer: "Yo sabía que iba al matadero, pensaba que iba a salvar al ministro"

Dedicado hoy al Derecho Ambiental y al Derecho Público, el expresidente de la Cámara Alta relató a La Tercera PM su recuerdo del polémico voto de 2013, cuando remó contra la corriente al rechazar el libelo contra el secretario de Estado de Sebastián Piñera. Cuando ya está en curso la acusación contra Marcela Cubillos, el dirigente DC repasó las dos acusaciones en democracia que han terminado con titulares de Educación fuera de sus carteras.


"Guiado solo por  mi conciencia, por mis convicciones jurídicas, por no haber alcanzado un nivel de convicción suficiente para sostener que el ministro (Harald) Beyer ha infringido personalmente el artículo 52 número 2 de la Constitución política de la República, voto en contra de los tres capítulos de la acusación".

Una especie de silencio repentino, que terminó casi tan pronto como se había iniciado, se instaló en el hemiciclo de la Cámara Alta la mañana de ese miércoles 17 de abril de 2013, cuando el entonces senador DC, Patricio Walker, formalizó -con esas palabras- su voto en contra de la acusación constitucional en contra del entonces ministro de Educación del primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

Su voto iba en contra de la corriente de su sector, que había impulsado el libelo acusatorio y podía arruinar los planes de destituir a Beyer. El destino diría otra cosa. El voto del independiente Carlos Bianchi, con el que no contaba el propio Walker, hizo caer finalmente al experto en educación, que se sumó así a Yasna Provoste, destituida en 2008 de la misma cartera durante el primer mandato de Michelle Bachelet.

Pese a que está más bien alejado de la política, a seis años de la emblemática votación, y cuando la oposición puso ya en curso una acusación constitucional contra otra titular de Educación: la ministra Marcela Cubillos, Walker relató a La Tercera PM su recuerdo íntimo del histórico voto y su visión de los dos libelos que han terminado con encargados de Educación fuera de sus ministerios.

Abocado hoy al Derecho Ambiental y al Derecho Público, Walker -exdiputado y expresidente del Senado-, participa hoy del estudio de abogados Vergara, Galindo y Correa e imparte la clase de Conservación ambiental y áreas protegidas en el Diplomado de Medio Ambiente de la Universidad Católica. Esta semana también recibió el grado de Magíster en Derecho Regulatorio (LLM-UC) con distinción máxima en la misma universidad.

-¿Cómo recuerda ese día, hace seis años, cuando se aprobó la acusación constitucional contra Harald Beyer y usted, en medio de una fuerte expectación, votó en contra?

Fue un momento difícil porque el lunes nos habíamos reunido los senadores de la Democracia Cristiana para debatir cuál iba a ser el voto de cada uno. Escuchamos a algunos constitucionalistas que se manifestaron proclives a apoyar la acusación. El día lunes preparé una intervención más bien para votar a favor de la acusación constitucional y debo reconocer que esa noche no dormí porque no estaba convencido de lo que había escrito. El martes, al escuchar el debate me convencí que no habían argumentos jurídicos constitucionales sólidos para aprobar la acusación y me acuerdo que me fui el martes en la noche a mi oficina a preparar una intervención distinta a la que había preparado el lunes, es decir, para votar en contra. El miércoles, antes de la votación, a la hora de almuerzo entre los senadores demócratas cristianos me acuerdo que el expresidente Eduardo Frei plantea: "bueno, sinceremos cómo va a votar cada uno". Y la verdad es que fui el último en hablar y le informé a la bancada que iba a votar en contra.

-¿Qué pasó ahí? ¿Cómo fue la reacción?

La reacción fue de sorpresa, sentí que se produjo como un silencio algo frío y la verdad es que algunos me preguntaron si estaba seguro de lo que estaba haciendo, que esto tenía efectos políticos no menores, pero también, cuando yo reiteré que mi decisión era definitiva y no estaba dispuesto a cambiarla, sentí mucho respeto. No digo que estaban de acuerdo conmigo, porque no lo estaban, el resto de los senadores votó a favor, pero finalmente cuando reiteré mi decisión definitiva, sentí que había una actitud de respeto frente a una decisión que yo había tomado.

-Usted dice que esa noche del lunes no pudo dormir. ¿Qué es lo que lo hizo cambiar esa intervención en la que inicialmente iba a votar a favor? ¿Cuáles fueron los argumentos que lo convencieron?

Primero, yo tenía la convicción de que los senadores al votar como jueces, como jurados, en conciencia, pasan a ser una especie de jueces constitucionales y ese argumento lo desarrolló muy bien una persona a quién le pregunté su opinión respecto de la acusación: Jorge Correa Sutil, y también lo desarrollaron muy bien tanto Enrique Barros como Jorge Bofil, que fueron los abogados de Harald Beyer en la sesión del Senado. Y por lo tanto, en ese minuto, cuando uno actúa como juez constitucional, tiene que tener convicción de que hubo una infracción a las normas constitucionales pertinentes, y yo no me formé esa convicción. Sentí que más bien se estaban resolviendo diferencias políticas, historias, a propósito de la injusta acusación constitucional contra Yasna Provoste, que creo que fue una acusación totalmente injustificada, diría liviana.

-¿Y cómo fue ese día, cuando vota en contra?

En algún minuto sentí la presión de las tribunas, que era muy fuerte. Me acuerdo que algunos dirigentes estudiantiles señalaron que iban a estar vigilantes respecto de cómo votábamos los senadores y que no se nos ocurriese levantarnos e ir al baño en el momento de la votación. Entonces ahí me acuerdo que preparé una frase, cuando escribí mi intervención el martes en la noche diciendo que en la vida yo siempre he ido de frente, nunca he buscado excusas para evadir mis responsabilidades y que por tanto, a esos dirigentes que de algunas manera han advertido que van a estar vigilantes les digo que en la vida voy de frente, doy la cara y no tengo por qué evadir mis responsabilidades. Y ahí se me ocurrió una frase, que en realidad no es mía, se la había escuchado a Sergio Micco: que de dos males no se sigue un bien. Del error en la acusación constitucional contra Yasna Provoste, que fue muy injusta, yo dije en mi intervención que lamentaba que los senadores de oposición no hubiesen pedido perdón por haber votado a favor de esa acusación tan liviana. Me parece que la acusación constitucional es un argumento de ultima ratio, un mecanismo residual, extremo, grave, cuando hay una infracción a la Constitución o a la ley grave, se utiliza. Y no puede ser un mecanismo para resolver conflictos o diferencias políticas.

Lo más impresionante es que las tribunas, que yo pensaba que iba a venir una pifiadera tremenda, no hubo pifias y lo que más me llamó la atención, no obstante que yo sabía que iba al matadero, que estaba asumiendo un costo político grande, porque además yo pensaba que mi voto salvaba a Harald Beyer, no sabía que Carlos Bianchi iba a votar a favor, fue bien impresionante que uno de los presidentes de federaciones de universidades tradicionales que había hablado conmigo antes de la votación, me mandó un mensaje diciendo que estaba en desacuerdo con mi decisión pero que la respetaba plenamente porque sabía que yo votaba por convicción. Eso fue para mí una sorpresa.

-Usted dice que sabía que iba al matadero y para algunos fue valiente su decisión, sopesada. ¿Fue muy fuerte la presión? ¿Qué le pasó cuando se sorprende con ese voto de Bianchi cuando pensaba usted que salvaría al ministro?

Mucha gente se sorprendió y me llamó, y de alguna manera me felicitó porque había actuado con coraje, valentía. Yo me acordé en ese minuto de la frase que no es autoría de él pero siempre reiteraba mi padre, que decía cuando por ejemplo a uno en la universidad le iba bien, se sacaba un siete, siempre decía: 'bueno, con tú deber nomás cumpliste". A mí me marcó mucho, en consecuencia no me sentía haciendo algo valiente, heroico ni nada por el estilo, me sentía simplemente cumpliendo con el deber.

-¿Qué vino después?

Me impresionó mucho, porque empecé a recibir muchos mensajes de texto, no me acuerdo si había WhatsApp en esa época, yo creo que sí; correos electrónicos, felicitándome. Personas del mundo independiente, no sé, no quiero nombrarlos porque los voy a incomodar, pero algunas personas que yo jamás me hubiera imaginado, de Coquimbo, de Aysén, por donde yo había sido parlamentario. Algunas figuras políticas, de la televisión, independientes, que me empezaron a mandar muchos mensajes de apoyo, lo que me sorprendió porque yo pensaba que esto era puro costo político. Llegué a mi casa tarde esa noche y lo más importante es que esa noche dormí muy bien, tranquilo. Y eso creo que es el mejor síntoma de que uno hace las cosas bien.

-Da la impresión de que algunos últimamente, en declaraciones, lo que se ve en la prensa, se han ido formando la convicción de que hay cierto arrepentimiento de haber destituido a Beyer. ¿Qué lección le dejó a usted el episodio respecto de las acusaciones constitucionales en general?

Lo que pasa es que yo creo que muchos han manifestado que se arrepienten, que fue un error. Si no me equivoco le leí el otro día a Pepe Auth decir eso. Lo dijo él, lo han dicho otras personas. Lo dijo públicamente Jorge Burgos en su minuto. Y yo valoro que ellos lo hayan señalado públicamente, porque cuando uno se arrepiente en política generalmente no lo dice públicamente. Y creo que es positivo que haya una autocrítica o más que una autocrítica un aprendizaje a partir de lo que fue la acusación de Harald Beyer, que pudo haber cometido errores, pero que en mi opinión lo que se hizo ahí fue aprobar una acusación constitucional más allá de que no tengo duda de que los senadores y diputados votaron por convicción, probablemente otros lo hicieron por la presión política que había en su minuto y creo que hay que sacar lecciones d tener cuidado con una institución que existe, que es legítima, que está en la Constitución, pero que debe ejercerse en situaciones extremas, graves, como un último recurso, porque naturalmente para cualquier ilegalidad, para situaciones del día a día está la Contraloría General de la República y no vamos a acusar constitucionalmente a los ministros por cada situación que observa la Contraloría General de la República, y en eso hay que tener mucho cuidado.

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