Por qué en el gobierno creen que hay que "desaturar" Santiago de inmigrantes

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La discusión del proyecto de ley se inició el 17 de abril de 2018 en la Comisión de Gobierno Interior.

Más de un millón 200 mil extranjeros vive en Chile, y de ellos más de 700 mil de ellos están la capital, cifra que solo cubre hasta fines del año pasado. Con un flujo que solo está aumentando, a las autoridades les interesa incentivar que prefieran otras zonas del país. En Extranjería y Migración recalcan que se han tomado medidas, pero que es poco lo hecho hasta ahora.




No es para alerta roja. Pero sí para anticiparse y tomar medidas, dicen en el gobierno. El cada vez más rápido flujo de inmigrantes que se afincan en la Región Metropolitana en vez de regiones está instalando la inquietud de hasta qué punto será razonable concentrar aún más la población extranjera en la capital, y cómo incentivar que se radique fuera de ella. Es uno de los aspectos pendientes en esta materia, y donde se asume que se ha hecho bastante poco.

Además de ser un asunto con consecuencias en el empleo y en la calidad de vida de quienes eligen venir a vivir y trabajar a nuestro país, en el Ejecutivo creen muy posible que -por ejemplo-, la llegada de migrantes venezolanos, la colonia foránea más numerosa en Chile, solo se incremente ahora que el intento de Juan Guaidó por derrocar a Nicolás Maduro tiene cada día más cara de fracaso (mañana se cumplen cuatro meses desde que se autoproclamó presidente encargado y convocó a unas elecciones que se ven muy, muy poco probables).

Pero además inquieta porque, pese a las medidas que se han tomado, tampoco hay plena certeza de las cifras exactas y al día involucradas. Es porque el fenómeno parece aumentar a un nivel tal, que ha ido dejando rápidamente atrás los números oficiales, por lo que de momento se está hablando solo de "estimaciones".

Por ejemplo: el último Censo, el de 2017, cerró con cifras de hace al menos dos años atrás. Entonces se detectó que de los 745.772 extranjeros en el país, vivían en la RM 486.568, más del 65%. Esa estadística quedó rápidamente obsoleta durante el año pasado, y hace poco, a mediados de febrero, el director del INE, Guillermo Pattillo, entregó una actualización que recogía datos del 2018, y que elevó el total en poco menos de medio millón de personas, hasta llegar a 1.251.225.

Entonces, el funcionario ya advirtió que "las estadísticas actuales cubren sólo parcialmente el fenómeno de la migración" y que "es una primera estimación, que esperamos fortalecer en el futuro".

Ahí donde el censo 2017 no llegó, hubo que actualizar lo que los especialistas llaman el "stock censal" -se toman medidas como "envejecer" la edad declarada en un año y recalificar a las y los censados-, pero sobre todo echar mano a los "datos administrativos". Es decir, los ingresos y salidas de personas que maneja la PDI, o descontar los fallecimientos que acusa el Registro Civil, por nombrar algunos ítemes.

Y además están los datos que entregan las solicitudes y entregas de visas temporales y definitivas. De los más de 460 mil nuevos casos registrados el año pasado por esta vía, 264.148 corresponden a la RM, lo que deja el total de residentes en la capital muy por sobre las 700 mil personas. Según las cifras del Departamento de Extranjería y Migración, que aumenten las peticiones de visas definitivas indica que las oportunidades de trabajo más atractivas para los migrantes están en Santiago y no en regiones.

"Mientras más se siga concentrando la migración en Santiago, eso genera pérdidas importantes de oportunidades y productividad. Gran parte de los migrantes que llegan trabajan principalmente en áreas de servicio, en temas de emprendimiento, en agricultura, en construcción y otros, y creemos que hay potencial importante en regiones", observa el jefe de Extranjería y Migración, Álvaro Bellolio.

Eso, sin contar siquiera las cifras negras. Solo como estimación, de los 155.655 casos inscritos para el proceso de regularización extraordinaria, más de 87 mil son de la RM.

Todo lo anterior, valga recalcar, solo llega hasta fines de diciembre del año pasado. Hasta ahora no existen cifras exactas de cuánto y qué tan rápido sigue aumentando la llegada de migrantes, por ejemplo, a raíz de lo que pasa en Caracas con la hasta ahora fallida campaña de Guaidó.

"Esto demuestra que el Estado ha sido muy pasivo respecto a las migraciones. Siempre ha sido reactivo, y una vez que ya se generan las concentraciones o los flujos, tiende a tomar medidas", recalca Bellolio. "La descripción más clara es, justamente, la diferencia que se ve entre las visas temporarias y las permanentes definitivas: que aumenten en 13% las permanencias definitivas en la Región Metropolitana, con respecto a las solicitudes de visa, te dice que el proceso de inclusión de inmigrantes en regiones no ha sido el óptimo", dice.

¿Arando en el mar?

Hay sí, regiones que son más atractivas para los migrantes, como las del extremo norte (Arica y Parinacota, Tarapáca y Antofagasta), que tienden a ser preferidas por bolivianos y haitianos por el clima y por sectores productivos, dicen en el gobierno. Los venezolanos, considerados más preparados académica y laboralmente, son vistos por la autoridad como más "flexibles" y "resilientes al cambio".

El Ejecutivo ha tomado algunas medidas, pero se consideran insuficientes. Una fue el plan piloto de Visa Temporaria de Oportunidades Laborales, que priorizaba -a través de un sistema de puntajes- a los extranjeros que preferían regiones extremas. Eran 3 mil cupos, pero se llenaron menos de 2 mil. Considerando el volumen de migrantes que llegan y siguen llegando, es casi como cavar un agujero en la playa y pretender que no se inunde, o arar en el mar.

"Dimos un primer paso con ese proyecto piloto, que da una mayor ponderación a regiones distintas de Santiago. Pero creemos que se puede hacer mucho más, y también facilitar la inclusión de inmigrantes en regiones", hace ver el jefe de Extranjería y Migración. Bellolio cree que hay que "generar incentivos y trabajar con los gobiernos regionales, con asociaciones de empresarios locales, con la subsecretaría de Desarrollo Regional", y que eso será importante "en una política de migraciones que sea mucho más proactiva".

Más que nuevos planes, de momento circulan ideas como impulsar subisidios a la vivienda condicionados a ciertas zonas del país. Lo incentivar el empleo en regiones sigue siendo una carta, aunque con el riesgo de que al final el migrante termine encontrando un mejor trabajo en la capital, o que tenga que seguir dependiendo de ella para -por ejemplo- revalidar su título profesional. Hasta hoy, calculan en el gobierno, de cada 100 extranjeros que llegan a Chile, 45 se van a regiones, pero de ellos, 12 regresan a Santiago en los primeros dos años.

"Hay que preguntarse qué más podemos hacer para facilitar la inclusión laboral. Por ejemplo, con la convalidación de títulos, el desarrollo integral, la visibilización de oportunidades laborales, y también las oportunidades para el desarrollo como familia de muchos extranjeros que buscan una mejor calidad de vida", cierra el jefe del departamento, recalcando que es una tarea pendiente.

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