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¿Un Grammy para Steve Jobs?

The (R)evolution of Steve Jobs obtuvo el galardón a la Mejor grabación de ópera. El fundador de Apple ya ha inspirado dos películas y numerosas biografías.


Vestido con su típico beatle oscuro, anteojos y pantalones vaqueros, Steve Jobs (1955-2011) reaparece sobre el escenario en el cuerpo y la voz del barítono estadounidense John Moore. En The (R)evolution of Steve Jobs, la pieza dirigida por Michael Christie que este domingo se quedó con el Grammy a la Mejor grabación de ópera, se narran algunos de los momentos claves en la vida del fallecido cofundador de Apple. Están, por ejemplo, su introducción al Budismo, su matrimonio con Laurene Powell en 1991 y, desde luego, su faceta como inventor de algunos de los productos tecnológicos que redefinieron la vertiginosa vida de la sociedad contemporánea.

Jobs tuvo su primer retiro espiritual y contacto con el Budismo en la India, en los 70, y años después estudió en el Centro Zen de Los Altos, en EEUU. Se ha dicho que allí entabló una estrecha amistad con un maestro Zen de origen japonés, Kobun Chino Otogawa, quien lo indujo a la práctica de la meditación y que, años después, fue el hombre que lo casó. Ya en los 90, Jobs lo nombró asesor espiritual de la compañía, y según muchos era también su secretario personal. Ahora es también uno de los personajes que conducen la historia que ha escrito el libretista Mark Campbell.

“Durante los últimos 33 años, me he mirado al espejo cada mañana y me he preguntado: ‘Si hoy fuera mi último día, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?’ Y siempre que la respuesta ha sido ‘no’ durante demasiados días seguidos, sé que debo cambiar algo. Recordar que uno va a morir es la mejor forma que conozco para evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay motivo para que no sigas a tu corazón”, decía en una charla del año 2000 el propio Jobs, quien falleció tempranamente a los 56 años, víctima de un cáncer de páncreas.

Detrás de The (R)evolution of Steve Jobs hay nombres como el de Michael Christie, un director de orquesta con al menos cinco estrenos mundiales en su registro y quien además condujo La Forza del Destino en 2008. También ha actuado y estado al frente de orquestas como la Filarmónica de Nueva York y la Filarmónica de Los Ángeles. John Moore, en tanto, el cantante encargado de personificar a Jobs sobre el escenario, ha participado en otras populares piezas como El Barbero de Sevilla y La Flauta Mágica. Del otro lado de la producción se encuentra también el compositor Mason Bates, conocido por una amplia gama de obras sinfónicas, y quien ha decidido esta vez mostrar sus colores orquestales más electrónicos.

“Seteve Jobs era un tipo duro. Era un jefe duro. Era un genio que estaba por todo el lugar” explicó Christie la semana pasada a propósito de su presentación el próximo 23 de febrero en la Opera de Seattle. “Es una figura compleja. Creo que una cosa a la que nos referimos a menudo es que era un budista multimillonario. Esa es una contradicción por sí sola. La ópera tiene que ver con lo que hay dentro de él y a quién dejó entrar y a quién empujó “, agregó sobre la producción que debutó en el 2017 en la Opera de Santa Fe (Nuevo México).

Steve Jobs ya había hecho su ingreso al mundo del cine en 2013 con Jobs (2013), cinta dirigida por Joshua Michael Stern y donde fue interpretado por el actor Ashton Kutcher. Pero no fue hasta dos años después, con el estreno del filme Steve Jobs, del premiado director Danny Boyle (Trainspotting), que su figura fue mejor dimensionada al ser encarnado por Michael Fassbinder. Desde su muerte han aparecido también numerosas biografías, pero acaso la más reveladora fue la que en 2011 publicó , Walter Isaacson, también detrás de las biografías de Benjamin Franklin y Albert Einstein.

En todas ellas se ha resaltado el carácter del genio y sus complejidades. También se han recogido y hasta el cansancio, como en esta ópera, las que fueron sus últimas palabras: “Oh wow. Oh wow. Oh wow”.

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