¿Un gran jarrón chino? Por qué Bachelet sigue provocando impacto en la izquierda

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Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. (AFP)

El socialista español Felipe González decía que los expresidentes son como un jarrón chino: muy lindos, pero nadie sabe dónde colocarlos. Dos biógrafos y dos ex asesores de la exmandataria en La Moneda intentan explicar por qué sigue incidiendo, como lo ha hecho con su informe sobre Venezuela y como lo demostró el tropezón del alcalde Daniel Jadue.




Dieciséis años. Esa edad tendrá alguien que nació cuando Michelle Bachelet asumió por primera vez la Presidencia, el día que Sebastián Piñera la abandone al final de su segundo período. ¿Mucho? Si la exmandataria, contra todo pronóstico, lo lograra por tercera vez (y entre ambos volvieran a repetir el rito de la llamada telefónica al final de la tarde de la elección), al final de ese mandato la misma persona ya tendría veinte años. Veinte.

Dejando de lado ese supuesto que para sus cercanos es imposible y para sus lejanos impresentable -pero que por más que se diga no borra el dato que ella sigue siendo la figura mejor rankeada de la centroizquierda- persiste la duda de por qué sigue gravitando. Y más desde que su informe sobre Venezuela como Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas volviera a ponerla como trending topic en el debate político.

En los hechos, le quitó a Piñera el protagonismo al que venía apostando ante la crisis caraqueña; sacudió y desordenó al Partido Comunista, que tras las críticas del alcalde Daniel Jadue tuvo medio metro cuadrado para reaccionar sin castigarlo a él, ni a Nicolás Maduro ni a ella. Y a este ritmo es poco probable que la Alta Comisionada salga del cuadro: la crisis en Filipinas está en las próximas páginas de su agenda, precisamente donde se ha cuestionado la conducta de la cancillería chilena.

Mientras, la izquierda y centroizquierda sigue siendo un páramo yermo, con apenas prospectos de líderes y para qué decir candidaturas. Reviviendo la frase del socialista español Felipe González -y que tanto citaba el expresidente Ricardo Lagos- de que los exmandatarios son como un jarrón chino, muy lindos, muy bonitos, pero que nadie sabe dónde colocarlos, Bachelet podría ser el más incómodo de los jarrones chinos. O tal vez no.

"Seguirá presente"

¿Por qué? "Es distinto valorar a alguien por lo que fue y simboliza, que por lo que podría ser", dicen los investigadores de la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, Andrea Insunza y Javier Ortega, autores de la biografía Bachelet, la Historia No Oficial (2013), y bacheletólogos por derecho propio.

Su posición actual parece ser uno de los factores, a vista de ambos periodistas y de otros dos conocedores íntimos de la Alta Comisionada: su ex asesor presidencial del Segundo Piso en su primer cuatrienio, Francisco Javier Díaz, y su ex directora de Comunicaciones y después asesora suya en ONU Mujeres, Paula Walker.

"Tiene, por segunda vez en su carrera, un alto cargo en Naciones Unidas y eso le da una visibilidad global muy importante, en temas determinantes para la sociedad que queremos ser", observa esta última. Y está segura que "seguirá presente en la agenda mundial, porque hace un trabajo muy importante, de manera seria y profesional y se saca la mugre trabajado y viajando para cumplir con su deber. Su liderazgo ha tenido y seguirá teniendo mucho reconocimiento".

"En su cargo está blindada de la política chilena"

Díaz cree que esos cargos "le dan una visibilidad a los liderazgos ex presidenciales que de otra manera no podrían tener. Famosa es la frase de Felipe González de que los expresidentes son un jarrón chino: muy bonito, pero que uno no sabe dónde ponerlo. Al tener esta posición valorada e incidente -ha tenido dos cargos muy incidentes- hace que su figuración y liderazgo se fortalezcan".

-¿Es Bachelet un jarrón chino o no?

-Esa es una figura que usaba Felipe González. Insisto: los liderazgos internacionales, relevantes o incidentes, que no siempre es el caso en los organismos internacionales -ella ha estado en posiciones donde conduce políticas importantes, toma decisiones relevantes, el mundo la mira, y eso hace que el reconocimiento en Chile sea mayor.

"Tenemos que acostumbrarnos a que un liderazgo como el de Bachelet va a estar siempre muy presente en la política chilena", insiste, aventurando que "me atrevería a decir un símil con lo que fue la presencia de Arturo Alessandri, Eduardo Frei Montalva o Salvador Allend".

Díaz aprovecha de pasarle una cuenta a Piñera y añade que  otra "virtud" de estos cargos internacionales "es que nadie la nota ansiosa" y que "hay contraste entre un liderazgo ansioso e hiperkinético y uno prudente, sereno y responsable. El Presidente Piñera se termina viendo casi como el Coyote que persigue al Correcaminos, que siempre se le arranca porque es más rápido".

Javier Ortega piensa que en ONU Mujeres "ella llegó a sentirse cómoda en el mundo de los organismos internacionales, donde se introdujo en temas como la globalidad, las amenazas contra la democracia y la desigualdad económica, temas súper alejados de las pequeñeces de la contingencia nacional. Durante su segundo mandato siguió mirando ese mundo más desarrollado, y siempre sintió que el mundo de Washington y los organismos internacionales valoraba más sus reformas estructurales que lo que pasaba acá en Chile".

Redondea: "Pues bien, ahora volvió a jugar en ese primer mundo, donde está blindada de la política chilena. Eso, desde acá, le da otra mirada a su figura. El mejor ejemplo es lo ocurrido con su informe sobre Venezuela".

"Ella es parte de la izquierda que peor lo pasó en dictadura"

Insunza y Ortega resaltan que hay varias razones que amarran una relación entre Bachelet y el Partido Comunista chileno, y con la esencia de la izquierda, y que explican la teleserie de esta semana. "Tiene una característica que es relevante para ese sector: fue víctima de violaciones a los derechos humanos, estuvo exiliada, trabajó en la clandestinidad, se arriesgó en la oposición a Pinochet. Es parte de la izquierda que peor lo pasó en dictadura. Eso se valora en el mundo de la izquierda, contando al PC", dice él.

Andrea recuerda que "fue la primera gobernante en incluir a esa colectividad en una coalición y en el gabinete. Le levantó el veto a los comunistas, lo que no hicieron ninguno de sus antecesores. No es casualidad que los primeros en defenderla en el PC sean sus ex ministros (nombró dos: Claudia Pascual y Marcos Barraza)". Y que "hay que entender que para la militancia del PS Bachelet fue la primera socialista en llegar a La Moneda. No Lagos. Ella es parte de patrimonio de ese partido, como Allende. Y, además, en su segundo gobierno impulsó políticas más la izquierda, como subir los impuestos de los más ricos".

Otro punto: en ese sector llegaron y aún se valoran, dice Javier, políticas de su gobierno que "mejoraron la vida de mucha gente, especialmente de los sectores más bajos": la reforma previsional y la gratuidad universitaria. "Al final de su segundo gobierno, con los estragos del caso Caval, una de las cosas que le subía el ánimo era el reconocimiento de familias gracias a la gratuidad tenían a hijos entrando a la universidad", dice él.

Díaz, volviendo al episodio PC, hace ver que incidió mucho que "el PC fue muy leal con el gobierno de la Presidenta, y probablemente ahí se le hizo ver su error" al alcalde de Recoleta. "Daniel Jadue tomó conciencia de que sus palabras fueron casi mortales para su candidatura presidencial, y recapituló. Es una herida casi mortal. Nadie que defienda una dictadura como la de Maduro puede pretender obtener la mayoría de los votos para ser Presidente".

Walker comenta que "en el caso de la crisis en Venezuela, hubo una especie de histeria colectiva previa donde sin siquiera haber terminado su trabajo se le criticaba ácidamente. Ella no usará redes sociales para ganar popularidad a costa de una crisis humanitaria. Ella hace gestiones diplomáticas eficientes".

Entonces, ¿tiene que ungir a un candidato?

Díaz no desconoce que si este cuadro continúa, aumentará la tensión en torno a un hipotético segundo retorno presidencial, pero que ella "no va a ser candidata, y probablemente lo va a transparentar. La centroizquierda tiene que renovar sus liderazgos con prescindencia de la Presidenta Bachelet".

-Pero para que alguien tenga opciones, ¿no tendrá ella que ungirlo o darle su bendición, aunque sea para que quede bien claro que está fuera de carrera?

-Basta que no sea candidata para que tengan que surgir los liderazgos acá.

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