Hacer cosas con miedo

¿Una nueva Constitución arreglara todo eso de golpe? Por supuesto que no. Pero un cambio de Constitución nos puede dar otro marco y otras leyes del juego para comenzar a mejorar muestras legislaciones. Nos permitirá conversar, llegar a acuerdos y proponer un país que sea un poco menos injusto, con leyes más efectivas para perseguir a los delincuentes de cuello y corbata y darnos acceso a mejores servicios públicos.


La historia de la humanidad está llena de personajes que saltaron al vacío para cumplir sus sueños o seguir sus instintos. Pienso en Neil Armstrong yendo a la luna o en Hernando de Magallanes que salió de España a buscar un estrecho que ni siquiera se sabía que existía. Hacer cosas, incluso con el miedo a lo desconocido, ha permitido que la humanidad avance y descubra cosas de las que hoy nos podemos sentir orgullosos como especie.

Cuando escucho a ciertos sectores temer por una nueva Constitución, les encuentro toda la razón. ¿No es acaso natural sentir miedo por algo que no sabemos qué es? Por supuesto que lo conocido es algo más seguro, pero también pienso que uno no puede argumentar los por qué solamente desde el temor. Lo más probable que consigamos es paralizarnos.

¿Qué cambio en la historia y en nuestras propias vidas no es, en gran parte, un salto al vacío? ¿Se imaginan a José Miguel Carrera deteniendo la Independencia por miedo a lo desconocido que era un gobierno propio? ¿Qué hubiera pasado si Elena Caffarena hubiera decidido no pelear por el voto femenino ya que era un salto al vacío que podía salir mal? Estoy de acuerdo en que muchos cambios pueden salir mal –para algunos–, solo miremos lo que pasó con el socialismo en la Unión Soviética. Un horror. Sin embargo, hoy estamos en un problema. Las regulaciones chilenas permiten el abuso transversalmente y el acceso a los derechos sociales está mediado por el dinero. Los sueldos son bajos y, básicamente, todo tiene que ser costeado por las familias chilenas. Se coluden los pollos, el confort, las farmacias, etcétera. Estamos cansados y necesitamos mejores regulaciones y fiscalizaciones. Necesitamos mejores castigos para todos aquellos que se aprovechan del sistema. En ese sentido, pienso que el proyecto neoliberal chileno salió mal para la mayoría, sino, no estaríamos en este entuerto.

¿Una nueva Constitución arreglara todo eso de golpe? Por supuesto que no. Pero un cambio de Constitución nos puede dar otro marco y otras leyes del juego para comenzar a mejorar muestras legislaciones. Nos permitirá conversar, llegar a acuerdos y proponer un país que sea un poco menos injusto, con leyes más efectivas para perseguir a los delincuentes de cuello y corbata y darnos acceso a mejores servicios públicos.

Estoy de acuerdo en que desconocemos cómo será el proceso y sus resultados. Yo espero que funcione y creo que si todos nos comprometemos podemos llegar a buen puerto. Tenemos que hacerlo a pesar de enfrentarnos a lo desconocido. Tenemos que hacerlo a pesar del miedo.

La otra opción es no cambiar nada y seguir prendiendo la televisión para enterarnos de más colusiones, más listas de espera en hospitales y más noticias sobre la subida de precios del metro. Obviamente a algunos les gusta este sistema como está o creen en mecanismos más tibios. Yo pienso que se ha hecho lo que se ha podido. Se ha mantenido el modelo e incluso, el 2005, se le hicieron reformas.

¿Tuvimos resultados distintos? Pareciera que no. Entonces habrá que ir más allá. Habrá que subirse al cohete espacial con miedo, con ansiedad, pero con ganas de explorar nuevos mecanismos, con ganas de estar pendiente y ser parte de la discusión que se está dando. Más que mal, todos nosotros somos responsables de nuestra sociedad. Quizás así, participando y comprometidos con el país, podamos encontrar los resultados que le hagan sentido a la mayoría de los que habitamos Chile.

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