Hugo Gutiérrez, el irresponsable diputado que se cree revolucionario

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Diputado Hugo Gutiérrez (PC). Foto: AGENCIAUNO




Hugo Gutiérrez cree estar haciendo una revolución; como un joven manifestante de la calle y no un diputado de la República, prefiere quedarse en lo testimonial y subir fotos de dibujos en los que él es algo así como un héroe revolucionario, lo que algunos aplauden como si se fuera a lograr algo con acciones de ese tipo. Pero lo concreto es que no.

A diferencia de lo que repite, el señor Gutiérrez no quiere cambiar nada. Si se llegara efectivamente a establecer una conversación ciudadana en torno a una nueva Constitución, lo cierto es que no tendría de qué hablar en el futuro. En cambio, si el texto de Pinochet sigue vigente, tendría mucho material por muchos años más. Da más réditos ser víctima.

A Gutiérrez le asusta el futuro, le da terror un cambio de paradigma casi de igual manera que al más ferviente defensor de lo realizado por Jaime Guzmán. ¿Qué pasaría si realmente el oscuro legado del gremialista sale de la institucionalidad nacional? ¿A quién podrá culpar él y el Partido Comunista de sus desgracias? Es una buena pregunta para entender a aquellos reaccionarios vestidos de líderes sociales, esos a los que la sola idea de derrotar lo que supuestamente los oprime, les causa pánico. Porque no hay nada más aterrorizador que poder cambiar realmente lo que se dice que se quiere cambiar.

Tanto para el diputado como para varios otros militantes de lo testimonial, el ejercicio de lo político les parece sucio, cochino, espantosamente poco heroico. Ellos prefieren ponerse una polera del Che Guevara y celebrar sus derrotas, antes que hablar de Churchill y la forma en que salvó a la cultura occidental del nazismo. Lo real les parece feo, poco épico, muy racional cuando lo que importa es repetir una y otra vez un discurso que suene bien, tenga ciertos adherentes y bastantes "me gusta" en Twitter. Pero lo lamentablemente así no se podrá hacer nada. Así no caerán las viejas lógicas que parece urgente que caigan, sino que solo se avivará a quienes quieren rechazar un diálogo nacional en torno a un nuevo texto que represente lo que requiere Chile en los próximos años.

¿Qué pensarán del diputado Gutiérrez personas como Karol Cariola o Camila Vallejo? ¿Qué pasará por sus cabezas cuando se paran tras él mientras da sus declaraciones altisonantes y repletas de mal sarcasmo? ¿Estarán de acuerdo con su idea de la política? ¿Estará Camila, una importante figura de la izquierda de los últimos diez años, contenta con estos arranques poco serios y propios de una persona con menos edad que la que tiene el parlamentario? Lo dudo. Me parece poco probable que estén de acuerdo estas diputadas con el ridículo de este personaje. Creo más bien que su respaldo es parte de esta malentendida "lealtad de partido" que los comunistas enarbolan como si fuera una virtud, cuando realmente no hay nada de virtuoso cuando todos se hunden en el mismo barco debido a caprichos personales de uno de los tripulantes.

Porque eso es lo que hemos visto por estos días de parte de Gutiérrez: un mal capricho. Una acción infantil, poco inteligente y carente de realismo político. Pero, ¿le interesará realmente a este sujeto la política? ¿La entenderá como algo más que decirse de un sector y decir un par de frases al viento? Es cierto, fue abogado defendió los Derechos Humanos por mucho tiempo, ¿pero basta eso para no decirle que es vergonzoso lo que está haciendo? No lo creo. Por mucho que algunos recuerden su pasado, su presente no solo es triste, sino gravísimamente irresponsable.

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