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La esquiva verdad del Caso Catrillanca: Siete claves de la muerte del comunero

Autor: Ivonne Toro

catrillanca

Desde el operativo en que el comunero mapuche recibió un tiro por parte de un agente del Gope, a la crisis en el gobierno por la arremetida de la oposición contra el ministro de Interior, Andrés Chadwick: Los dos meses de dudas y errores tras la muerte de Camilo Catrillanca.


Asalto y operativo

A las 16.15 horas del miércoles 14 de noviembre, según consigna el parte policial 01130 elaborado a las 17.03 horas de ese día, se recibió en la Segunda Comisaría de Collipulli un llamado de F.R.S.S, chofer de transporte escolar, que denunció el robo con intimidación de tres vehículos de propiedad de docentes de la escuela Santa Rosa, de la comunidad Ancapi Ñamcucheo de la comuna de Ercilla.

El ilícito, que derivó en el homicidio del comunero mapuche Camilo Catrillanca Marín (24) y en una de las peores crisis que ha enfrentado la administración de Sebastián Piñera, fue efectuado “por parte de tres individuos que lo hacían a rostro cubierto” y que amenazaron a las víctimas con “armas de fuego de diversos calibres, un machete y un elemento contundente tipo hacha”. Los agresores, según el parte, abordaron los vehículos y se dirigieron “al poniente”. Esta información ha sido ratificada en la causa respectiva por las víctimas, que se encuentran con protección.

Otro parte, el 416 de ese mismo día se consigna que el robo ocurrió en el cruce Quecherehuas, donde el camino “fue bloqueado con un cerco de alambre de púas de tres hebras y ramas de un árbol de eucaliptus”.

El robo motivó un operativo de funcionarios del Gope y Fuerzas Especiales. Los primeros en actuar fueron cinco integrantes de una patrulla del Gope que iniciaron, de acuerdo a las instrucciones recibidas desde un helicóptero, la persecución de los supuestos involucrados que habrían abordado un tractor.

El contingente estaba compuesto por el suboficial Patricio Sepúlveda (a cargo del grupo); el sargento 2° Raúl Ávila, el sargento 1° Carlos Alarcón y el cabo Braulio Valenzuela. El quinto integrante de la patrulla es el cabo Gonzalo Pérez, quien era el chofer del vehículo J-040.

Sepúlveda, Valenzuela, Ávila y Alarcón se bajaron del blindado e iniciaron una inspección a pie, encontrándose con Catrillanca Marín (24) y el menor M.A.P.C (15) a bordo de un tractor. Alarcón dio la orden de alto y Catrillanca Marín no se detuvo. Tras ello los dos sargentos percutieron 12 tiros, uno de los cuales impactó en el cráneo al joven mapuche y le provocó la muerte.

¿Qué hacía Camilo Catrillanca en el lugar?

Según la versión de Nelson Quilapi Colipi (34) y otros testigos, un grupo de amigos se había reunido en un terreno de Catrillanca Marín (24), en las cercanías de Temucuicui, para ayudarlo a terminar el radier de la que sería su casa. Eran varios los convocados a la actividad. La losa de hormigón es el paso inicial para levantar una construcción y cuando el trabajo estuvo hecho, sostiene Quilapi Colipi “Camilo nos dijo que nos comiéramos un cordero, íbamos a matar el cordero, pero faltaba lo principal para hacer el ñachi, el cilantro”.

Para la preparación de la sangre tibia del cordero, Camilo y M.A.P.C acudieron en tractor a la casa de la mamá de Catrillanca. Sin embargo, el trámite no se concretó “como a los 25 o 30 minutos pasó gente por el caminó cerca de la casa de Camilo gritando que había un herido. Pusimos atención a los gritos y la gente gritaba que el herido era Camilo. Nos preocupamos por los chiquillos, Jorge se preocupó por su hijo (M.A.P.C) y me pidió que lo llevara en mi vehículo a averiguar qué había pasado. En el Hospital Ercilla me dijeron que había fallecido Camilo”, cuenta Quilapi Colipi.

Primeras versiones

Los primeros partes policiales, las comunicaciones radiales y el resumen ejecutivo que fue elaborado la madrugada del 15 de noviembre por el teniente coronel Cristián Pincheira y visado por el Coronel de Fuerzas Especiales Jorge Contreras establecieron la primera versión falsa sobre el homicidio: según estos antecedentes, Catrillanca Marín había muerto al cruzar una imaginaria línea de fuego, en medio de un enfrentamiento. “Durante su ingreso al sector se encontraron con distintos cortes de caminos consistente en árboles, obstaculizando el normal desplazamiento de los móviles, como asimismo individuos parapetados en la vegetación existente en el lugar, premunidos con armas de fuego cortas y largas efectuando disparos de diversos calibres hacia el personal policial”, consigna el resumen.

Este documento clave fue enviado el jueves 15 a las 8 de la mañana por el hasta ese momento general de Carabineros y jefe de zona de La Araucanía, Mauro Victtoriano al ministro del Interior, Andrés Chadwick.

En paralelo a estas gestiones formales, la historia oficial, que terminaría por derrumbarse, fue condimentada con otros detalles falsos. En la primera declaración ante el Ministerio Público, elaborada por el asesor jurídico Cristián Inostroza Quiñiñir y firmada por los cinco Gope de la patrulla J-040, se relató la historia del enfrentamiento: “este personal fue en todo momento atacado por armas de fuego en los instantes de ingresar al lugar y en los momentos de efectuada la maniobra de salida, resultando los vehículos fiscales con daños de consideración y sin funcionarios lesionados”.

En ese testimonio, en cualquier caso, nunca se mencionó que las balas provinieran del tractor, sino que se precisó que venían del lado izquierdo del camino, lo que también era mentira. Posteriormente, los involucrados consignaron que no había grabaciones de los hechos. Ahora se ha dicho que todo se debió a una coordinada estrategia jurídica de defensa que se cayó por el peso de las pruebas.

Las horas perdidas

A las 17.03 horas del 14 de noviembre los implicados en el delito contra Catrillanca Marín, que la Fiscalía investiga como homicidio, fijan la detención del menor M.A.P.C y el inicio del traslado del cuerpo de Catrillanca Marín al Cesfam de Ercilla donde a las 18.14 horas se constató su muerte.

Cuando aún se encontraban en Temucucui los involucrados, la Fiscalía da la orden de acudir a declarar. Sin embargo, los superiores en terreno, Victtoriano y Valdivieso, según los testimonios de los implicados, entregan otra instrucción: replegarse a la comisaría de Pailahueque a una reunión con el asesor jurídico Cristián Inostroza Quiñiñir.

¿Qué ocurre en Pailahueque? Según la declaración que publicó La Tercera PM de Alarcón, el autor del tiro a Catrillanca –y los testimonios de los otros Gope-, Valdivieso e Inostroza les instruyen mentir: insistir en que hubo un enfrentamiento y que no había grabaciones del operativo. Ambos niegan haber ejecutado ese rol. “No tengo explicación de por qué el Sargento Alarcón me indica a mí como una de las personas que lo habría obligado a mentir. Tampoco tengo ningún antecedente que me permita aclarar a qué se refiere el Sargento Alarcón con esa frase”, plantea Valdivieso.

Como sea, por Pailahueque circuló todo el alto mando de la Región en esas horas, pero hasta el momento los implicados sólo mencionan como parte activa de las falsedades a Valdivieso e Inostroza, aunque recalcan que éste último salía de la sala de reunión a hablar por teléfono. La Fiscalía indaga el tráfico de llamadas.
Los implicados llegaron a declarar al Ministerio Público recién a las 00.00 horas de esa jornada.

La información que recibieron Chadwick y Ubilla

El Ejecutivo obtuvo información parcial de lo acontecido a las pocas horas de los hechos. El General de Orden y Seguridad, que se vincula directamente con el titular de Interior, Rodrigo Ubilla, era en la época Cristián Franzani quien se enteró de que algo andaba mal antes de las 17.00 horas de ese miércoles porque se encontraba en una video conferencia con los generales Victtoriano y Andrés Gallegos Durán cuando Victtoriano recibió la noticia de un problema en Temucuicui.

Victtoriano se retiró en ese momento a revisar en terreno qué había ocurrido y posteriormente Gallegos recibió la orden de acudir al lugar por parte de Franzani.

Gallegos consigna en su testimonio que durante el trayecto recibió un llamado del ex intendente de La Araucanía de esa época, Luis Mayol: “Fueron varias las llamadas telefónicas que sostuve en ese trayecto con el intendente, y en ellas le transmití sólo lo que yo sabía en ese momento. Incluso le hago presente que yo no tenía la confirmación plena de los hechos y le sugiero que se contacte con el General Victtoriano que estaba en el lugar. También le mencioné que la persona fallecida tenía antecedentes policiales y había sido detenido por receptación el 22 de octubre”. Esa fue la información que Mayol hizo pública, al asegurar que Catrillanca Marín sí tenía antecedentes.

Según Gallegos, también recibió la instrucción de Franzani de conversar con el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla para informarle sobre lo que había pasado, lo que hizo durante la noche.

Ubilla, en todo caso, ya contaba con antecedentes desde las 18.06 horas, cuando el General Franzani asegura que le hizo llegar los datos sobre los hechos y en paralelo le contó lo ocurrido a Soto Isla. “Mediante la comunicación N 32 de la DIOSCAR, se me informó de robo de vehículos en la comuna de Ercilla, ocurrido a las 17 horas, y que en ese contexto se produjo un enfrentamiento con los antisociales, resultando una persona lesionada y trasladada hasta el Hospital de Ercilla”, declaró Ubilla quien le informó verbalmente el tema a Chadwick.

Éste último, por su parte, realizó una serie de gestiones con el exGeneral Director de la institución y con otros personeros, entre ellos Victtoriano, quien declara que pasadas las 18.30, mientras estaba en terreno, le contó a Chadwick que Catrillanca Marín y su acompañante iban desarmados: “Informé al Señor Ministro del Interior la situación. Él me preguntó si a los Carabineros les habían disparado y si los ocupantes del tractor llevaban armas y le informé que no, pero por lo que me había dicho Alarcón, le señalé que había disparos”. Sobre este punto, Chadwick ha sostenido que la comunicación tuvo “interferencias”. El mensaje de que no portaban armas estaba también consignado en el Resumen Ejecutivo donde se lee “antecedentes del armamento incautado: no hay”.

El 15 de noviembre en la mañana, en un punto de prensa, Chadwick habla por primera vez al episodio y sostiene, refiriendo a la información que le había entregado Carabineros, que hubo un intercambio de disparos entre la fuerza policial y las personas que hacían uso de armas de fuego. Agrega que en ese momento estaba ahí un tractor que iba con dos personas, y una de las balas impactó a Camilo Catrillanca, dándole muerte. No hace referencia a si la víctima iba o no armada.

A las 13:36 horas de esa misma jornada, Ubilla recibe por parte de Franzani los videos de Fuerzas Especiales –se suponía que no existían respaldos del Gope- sobre los hechos: “recibí no sólo imágenes del helicóptero y de un dron, sino que también del procedimiento en sí mismo, concretamente de los primeros auxilios prestados a Camilo Catrillanca”.

Ese último registro fue publicado por Ciper y corresponde a los momentos posteriores al incidente. En él, pese a que se enfatizó hasta el sábado 16 de noviembre la existencia de un enfrentamiento, no se escucha disparo alguno ni se observa a los efectivos protegiéndose del fuego cruzado que, según lo que se declaraba, los había afectado. Solo al final de esa grabación se percibe un tiro a lo lejos. La vocera de gobierno, Cecilia Pérez, decía el 16 de noviembre a radio Biobio de Temuco que “el general de zona nos comentaba en una reunión que convocó el intendente Luis Mayol que fueron casi cuatro horas de enfrentamiento cruzado entre carabineros y francotiradores que había en el lugar”, y que “en una retroexcavadora, perdón, en un tractor estaba el comunero Catrillanca, quien recibe el balazo por la espalda. Se le procede a dar auxilio, se le traslada al Cesfam de Ercilla y fallece”. A ello agrega que los policías “frente a un delito flagrante deben actuar y si son enfrentados a balazos esta dentro de su facultad poder defenderse”.  Más de un mes después, la vocera reconocería que “cometimos errores” y que debían ser “mucho más cautos en poder buscar la verdad antes de reaccionar”.

La fallida gestión de Soto Isla

El exdirector General de Carabineros, Hermes Soto Isla, envió en las primeras horas de la crisis al General Franzani a terreno, quien llegó a Temuco cuando los Gope ya habían acudido a declarar y pasó a saludarlos al Ministerio Público. Él le dio cuenta de la versión oficial.

Posteriormente, y tras un viaje el 15 de noviembre de Ubilla y el abogado Luis Hermosilla a reunirse con el fiscal regional, Cristian Paredes, Soto Isla se dirigió el viernes 16, por orden de Interior, a la zona donde sostuvo una cita con los involucrados quienes, según han asegurado, le repitieron a la máxima autoridad uniformada la mentira oficial sobre los hechos.

Con esa información, retornó a Santiago y dio el sábado 17 dos entrevistas en que enfatizó que no existían grabaciones sobre los hechos. Durante esa tarde, sin embargo, se enteró de que el registro de la PDI había captado la cámara de Raúl Ávila sobre su casco y se comenzó a desentrañar la verdad. Se dirigió a la casa de Chadwick y le contó a él y al abogado Hermosilla lo ocurrido. En paralelo, según el testimonio de Inostroza Quiñiñir, el profesional acusado de armar las declaraciones falsas, le comunicó que él centralizaría desde ese minuto toda la información. De ahí que los imputados aseguren que escucharon conversaciones del abogado con el General.

En cualquier caso, el control tampoco sirvió de mucho: tras su intervención, Ávila afirmó que destruyó la tarjeta de memoria porque contenía imágenes íntimas, lo que no correspondía con la realidad.

Con todo, el domingo 18 de noviembre, Chadwick, Ubilla y Soto Isla dieron en La Moneda la primera versión que se acercaba a lo que realmente habría pasado y consignaron que les habían mentido sobre el procedimiento.

Las crisis posteriores

Dos fueron los principales golpes que recibió el Ejecutivo tras la crisis original. Uno de ellos ocurrió el 19 de diciembre cuando el abogado Javier Jara, representante legal de tres de los imputados- Ávila, Valenzuela y Sepúlveda, hizo llegar al Ministerio Público una grabación, hasta ese momento desconocida, del operativo en que murió el comunero Camilo Catrillanca Marín. Las imágenes, que fueron publicadas por Chilevisión y La Tercera PM pertenecían al suboficial Patricio Sepúlveda quien había ocultado su existencia. Este hecho le costó el cargo al General, que se negó a renunciar y obligó al Gobierno a ejecutar su dimisión mediante un decreto fundado.

El segundo remezón provino del medio Interferencia que el publicó el testimonio del general Victtoriano, en el cual sostiene que le dice a Chadwick de que Catrillanca Marín y M.A.P.C iban desarmado. Un antecedente que según la oposición no fue comunicado de forma adecuada y oportuna, y que revivió la posibilidad de presentar una acusación constitucional. El oficialismo salió a recalcar que el ministro del Interior nunca dijo que el comunero tuviese armas, y acusó una operación política para desestabilizar al jefe de gabinete. El Presidente Piñera, en tanto, se sumó a la ofensiva y ratificó a su ministro en su cargo mientras el #renunciachadwick se repetía una y otra vez.

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