La fiebre “amarilla”: la variopinta reacción de grupos moderados que miran con inquietud el trabajo de la Convención

Tras el documento "Amarillos por Chile", impulsado por Cristián Warnken y suscrito por cerca de 80 figuras de la ex Concertación, frases en redes sociales y nuevas cartas se han plegado al debate. Algunas para criticar o hacer matices, otras para plantear alternativas, como la misiva impulsada por Adriana Valdés, María Teresa Ruiz, Felipe Berríos y Gastón Soublette, en la que sugieren evaluar una prórroga adicional para el trabajo constituyente. Sin embargo, todas estas reacciones coinciden en las señales de alerta.




“Al color amarillo yo le tengo cariño, porque es el color del Sol. Me parece luminoso”, dice entre bromas la astrónoma y premio nacional de Ciencias Exactas María Teresa Ruiz, una de las redactoras de una nueva carta que se suma al debate por las inquietudes que se han ido acumulando, especialmente de independientes moderados y sectores de centro o centroizquierda respecto del trabajo de la Convención Constitucional.

“Les imploramos que concuerden un texto con una base de acuerdo muy amplia, como para hacer del plebiscito de salida un momento de unidad nacional y no un momento de polarización con resultados inciertos”, dice la misiva firmada por Ruiz; por la ensayista y directora de la Academia Chilena de la Lengua, Adriana Valdés; por el filósofo, historiador y musicólogo Gastón Soublette y por el sacerdote jesuita Felipe Berríos.

En esa línea, sugieren evaluar una prórroga adicional al trabajo de la Convención “si es preciso tener más tiempo para madurar acuerdos más amplios y mejores”.

En conversación con La Tercera, Ruiz explica que la carta comenzó a trabajarse antes de que Cristián Warnken difundiera una misiva pública, firmada por cerca de 80 figuras ligadas a la ex Concertación, en la que con el título provocador “Amarillos por Chile” cuestionaba el tono refundacional de algunos convencionales y los llamaba también a buscar acuerdos.

Si bien ambas cartas diferían en el tono, de fondo compartían la inquietud por el debate constitucional.

La astrónoma y premio nacional dice que la idea de escribir algo surgió a inicios de febrero, de conversaciones con Adriana Valdés, con quien es vecina en la costa de la Quinta Región, pues a juicio de ellas “faltaba hablar desde el cariño y no desde la rabia y los miedos”.

Valdés, en todo caso, ya había expresado algunas preocupaciones por el tema y había escrito algunas reflexiones en medios de comunicación y redes sociales. “Se están farreando la Convención Constitucional”, posteó, por ejemplo, la ensayista, el 22 de enero en Twitter.

Luego de esos primeros contactos, se sumó al sacerdote Felipe Berríos, quien es aficionado a la astronomía y conversa habitualmente con Ruiz. El último en plegarse fue Soublette, quien durante años fue académico de la UC, quien hizo las últimas observaciones al texto.

Críticas y respaldos amarillos

Por su parte, la carta “Amarillos por Chile”, difundida el viernes pasado, hasta hoy seguía generando reacciones.

Además de las críticas de sectores más extremos, también tomaron distancia del documento algunas figuras públicas con un conocido domicilio en la centroizquierda.

Uno de los que se desmarcaron sutilmente fue el exministro de Hacienda Rodrigo Valdés, quien luego de suscribir el texto de Warnken, en una misiva enviada a El Mercurio afirmó que “me gustaría clarificar que yo fui invitado a firmar una carta que llama a un mayor diálogo en la Convención y nunca se me consultó si adscribía o no a un nuevo movimiento. Pienso que el futuro de la política está en fortalecer a los partidos, no en la proliferación de colectivos”.

Eugenio Rivera, miembro de la Fundación Chile 21, en una carta publicada por La Tercera afirmó que lo más preocupante de los amarillos “es su desprecio del diálogo de la diversidad denotado en la composición de los 79 firmantes: 67 son hombres y solo 12 mujeres; casi exclusivamente de Santiago, no hay jóvenes ni nadie de pueblos originarios”.

En Twitter también hubo otros críticos. Uno de ellos fue el académico de la UAI Cristóbal Bellolio: “No pertenezco al grupo de amarillos de Warnken ni suscribo su versión de moderación, pero es una torpeza mayúscula burlarse socarronamente de una sensibilidad política que, más allá de la escasa representatividad de sus voceros, confía(ba) y apoya(ba) el proceso constituyente”.

También formó parte del debate el constituyente del Colectivo Socialista Patricio Fernández, quien en Twitter escribió que “creo haber sido el primero que escribió una defensa de Los Amarillos cuando, en 2018, se ponía de moda entre los sectarios insultar así a los no dogmáticos. Pero esta nueva versión temerosa y reaccionaria está muy lejos de eso. Más parece una vuelta atrás que un modo de dar el salto”.

También tomó distancia el economista y académico de la U. de Chile Daniel Hojman, quien fue parte del equipo de campaña de Paula Narváez (PS) y luego del grupo de asesores de Gabriel Boric. “En rigor, para ser amarillo hay que ser un poco rojo”, escribió en Twitter.

No todas las reacciones eran críticas. Esta mañana las adhesiones a la misiva impulsada por Warnken ya sumaban más de 8.400 firmas en el portal Change.org.

“Cuando llamamos a los convencionales a resistir la tentación de aprovechar la oportunidad para imponer al conjunto su propia visión de minoría empecinada en negarlo es porque advertimos el peligro que vivimos como nación. Si la CC no rectifica, nos espera un futuro que no es de reencuentro en la casa de todos, sino de confrontación”, publicó en La Tercera el empresario Óscar Guillermo Garretón, uno de los firmantes de la misiva de Warnken.

Inicialmente, entre los firmantes de “Amarillos por Chile” aparecían dirigentes como los exministros Ignacio Walker, Mariana Aylwin, Soledad Alvear, Vivianne Blanlot, Andrés Velasco, Alejandro Foxley y Jorge Burgos, además del expresidente de la Cámara Gutenberg Martínez, entre otros.

Según los gestores de esta carta había otros 800 nuevos adherentes, entre ellos la doctora en ciencias políticas María de los Ángeles Fernández, el dirigente de colectiveros Héctor Sandoval, el exsubsecretario Luciano Fouillioux y el exministro Víctor Manuel Rebolledo.

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