La incómoda posición de Revolución Democrática durante la crisis

Catalina Pérez

Catalina Pérez, presidenta de Revolución Democrática. | Foto: Agencia UNO

El partido decidió excluirse de la reunión que la semana pasada convocó el Presidente en La Moneda, debido a presiones de organizaciones sociales y otros partidos del bloque, a pesar de que en un principio la colectividad iba a asistir. También el partido en un principio no empujaba una acusación contra el Mandatario, pero el fin de semana terminaron sumándose. Además, RD tuvo que decidir como enfrentar el actuar de la excandidata a la presidencia del partido, Javiera Parada, quien terminó renunciando a su militancia.




En al menos dos ocasiones desde que estalló la crisis social que atraviesa el país debido al alza del precio del Metro, en Revolución Democrática, reconocen en la interna, han tenido que tomar "decisiones difíciles": determinar si restarse o no del encuentro con el Presidente Sebastián Piñera en La Moneda y respecto a sumarse a la acusación constitucional en contra del propio Mandatario.

Para ambos casos, desde la colectividad señalan que han debido lidiar con presiones internas y externas, además de amplios debates entre sus dirigentes, los que han provocado varias tensiones al interior del partido, ejemplo de eso, fue la renuncia de la excandidata a la presidencia del partido, Javiera Parada.

"Hemos enfrentando decisiones difíciles", reconoció a La Tercera PM, la presidenta de RD, Catalina Pérez. Aunque asegura que tras los intensos debates e intercambios de ideas terminaron "con una inmensa unidad interna poniendo por delante la necesidad de articularnos con toda la oposición y el mundo social para proponer un modelo justo para Chile".

La primera complicación ocurrió el lunes pasado, luego de que el exministro de la Segpres, Gonzalo Blumel –hoy jefe de Interior- invitara a la timonel para asistir a un encuentro con Piñera en La Moneda. En esa ocasión, desde el mismo partido manifestaron que tenían la intención de ir. La propia Catalina Pérez y el jefe de bancada Pablo Vidal, empujaban esa decisión poniéndose del lado de los "moderados" dentro de la colectividad. Aunque Pérez pidió al gobierno extender la invitación al resto del Frente Amplio. Sin embargo, el mismo día del encuentro finalmente decidieron restarse.

Pero tomar esa definición no fue fácil. Desde el partido, señalaron en privado, que recibieron "mucha presión" de las organizaciones sociales para no acudir a la reunión con Piñera. Además, desde otros partidos del Frente Amplio como el Partido Humanista y Convergencia Social también se les solicitó no asistir. De hecho, esa misma mañana, todos los partidos de la oposición sostuvieron una reunión en la CUT, junto con la mesa de Unidad Social, donde se abordó el tema.

Y si bien todos los parlamentarios de RD respaldaron la posición públicamente, durante las conversaciones algunos de ellos habían manifestado que el partido sí debía abrirse al diálogo y participar del encuentro con el Mandatario. Sin embargo, la colectividad prefirió "resguardar" la unidad del Frente Amplio y de la oposición.

Luego, el partido tuvo que enfrentar otra disyuntiva. Después de que el Partido Comunista y algunas colectividades del Frente Amplio, como el PH, Convergencia Social y Comunes, anunciaran que estaban estudiando una acusación constitucional en contra de Piñera –la que presentarán la próxima semana- en RD comenzó un amplio debate respecto a la iniciativa, incluso tuvieron que abordar el tema en un consejo político nacional el domingo pasado.

Según presentes, el debate en esa instancia estuvo dividido. Esto, debido a que para algunos presentar una acción de esta naturaleza sería un "error estratégico", debido a que no tendría viabilidad política y sería "caminar hacia una derrota". Mientras otros manifestaron que debía darse prioridad a "plantearse del lado" de los DD.HH.

De hecho, ayer durante la mañana el jefe de bancada Pablo Vidal señaló a radio Universo que "es un error concentrar los esfuerzos en una acusación constitucional, lo que queremos es que el Presidente Sebastián Piñera entregue la banda a quien gane en las elecciones". Y agregó que como clase política, "no hemos estado a la altura, hemos cometido muchos errores esta semana".

Finalmente, optaron por abrirse a acusar al presidente. "Acusación constitucional al Presidente es la herramienta más fuerte que tiene el Congreso. ¿Debe aplicarse cuando, tras declaración de guerra, el Estado viola derechos humanos, con muertes, heridos y torturados de su propio pueblo? Nuestro compromiso con el "Nunca Más" nos dice que sí", señaló el diputado Giorgio Jackson ese día.

La decisión generó algunas tensiones internas como la renuncia de Parada, quien a través de una carta abierta criticó la dirección del partido. Sin embargo, las recientes apariciones en prensa de la excandidata a la presidencia de RD también habían provocado "enojo" en distintos sectores del partido, incluso, en el consejo habían decidido enviarla al Tribunal Supremo de la colectividad.

Además, respecto a una ofensiva contra Piñera, en el partido también evaluaron las posibles repercusiones con el resto de la ex Nueva Mayoría. Según cuentan en RD, fue una "problema" que algunos de las fuerzas de esa excoalición no quisieran sumarse a una acción de ese tipo. En ese sentido, desde RD sostuvieron ayer distintas conversaciones con los timoneles del PS, PPD, DC y PR para buscar "cuidar la oposición" y para buscar poner el foco sobre una acusación constitucional en contra del exministro del Interior, Andrés Chadwick.

De hecho, de esos esfuerzos nació una declaración conjunta respecto a la situación de DD.HH. en el país, la que fue leída como un gesto entre esos partidos como "impulsores" de un libelo contra Chadwick.

Finalmente, desde ayer se ha visto a los representantes del partido cuestionar con mucho más fuerza a través de sus redes sociales, las movilizaciones violentas en medio de la crisis del país. Según explican algunos en la colectividad, hubo conversaciones para que esta acción mediática se llevara a cabo. Cuando recién se inició el estallido social, el partido intentó ponerse más "del lado de la ciudadanía" evitando que las criticas a las acciones vandálicas fuera protagonista en sus opiniones, por sobre el fondo del debate y las violaciones a los derechos humanos.

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