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La noche de un jueves agitado: Los detalles que marcaron el fin el paro de Gendarmería

Dirigentes abandonan el Ministerio de Justicia, tras mesa de negociación. Foto: Aton/ARCHIVO

Luego de tres reuniones en un día, esta madrugada gobierno y gendarmes lograron el acuerdo que puso fin a cinco días de paro en la institución


Eran las 22.30 de ayer. En el Ministerio de Justicia estaba todo dispuesto para la llegada de los dirigentes gremiales del Frente de Trabajadores Penitenciario donde se sellaría el acuerdo que pondría fin a casi cinco días de paro y cuatro meses de intensas negociaciones. Ante la expectación de los medios instalados en el lugar, se dejaron ver en la puerta de la secretaría de Estado los principales líderes del movimiento. 

Pero detrás de esa fugaz imagen se escondían muchas dudas aún. El anuncio de acuerdo del gobierno aún no se había concretado. El director nacional de Gendarmería, Cristian Alveal, había citado a los gremios a discutir los últimos puntos en discordia de la propuesta. Los funcionarios creyeron que la autoridad estaba en el Ministerio, pero una vez instalados en el lugar fueron advertidos que esta última negociación sería en la dirección nacional del servicio en calle Rosas. 

El “amague” de acuerdo preocupó a los dirigentes. Se trataba de la tercera reunión en menos de 24 horas. La primera se había producido en el Centro de Detención Penitenciario de Santiago Uno la madrugada del jueves, entre las 01.00 y las 06.00. Hasta allí llegó el subsecretario de Justicia, Juan José Ossa, pero esa extensa negociación terminó sin éxito.

El fracaso de aquella noche provocó -a la mañana siguiente- el intento de intervención de Carabineros en el recinto penitenciario y el posible enfrentamiento con los gendarmes, tras la orden de Interior de desbloquear el ingreso de presos desde el Centro de Justicia de Santiago. 

Este hecho, además de la presión de diversos parlamentarios que seguían con preocupación la posibilidad de enfrentamiento entre uniformados, impulsó al gobierno a proponer un segundo acercamiento. Este sería nuevamente en Santiago Uno, aunque el interlocutor oficial sería Alveal. Esta vez La Moneda exigió para retomar las negociaciones que Gendarmería recibiera a las más de 60 personas en prisión preventiva que aún permanecían en los tribunales a la espera de su paso a la cárcel. 

Los primeros 90 minutos

El “gesto” solicitado se concretó durante la tarde de ayer y activó la luz verde para volver a sentarse, pero el reencuentro comenzó con algunos problemas. Tras casi 90 minutos reunidos, a eso de las 18.30 horas, Alveal saldría rumbo a La Moneda sin acuerdo. Allí era esperado por los ministros de Justicia, Hernán Larraín, y la vocera Cecilia Pérez, además de Ossa. Allí se decidió la última propuesta del Ejecutivo,  la que contó incluso con el viasto bueno del Presidente Sebastián Piñera, quien se sumó durante algunos momentos. 

En esta instancia se produciría la principal mejora a la oferta. Hasta ese momento la traba se encontraba en la redistribución de la planta que exigían los funcionarios. Este punto significa el ascenso de una cantidad determinada de funcionarios de los grados inferiores, gracias a medidas como el bono de incentivo al retiro. Sin embargo, este fue el punto más resistido por el gobierno. Nunca estuvo en la oferta y solo fue incorporada en ese momento. Pese a ello, a las 20 horas esta concesión del gobierno seguía siendo insuficiente. Mientras las autoridades proponían 500 ascensos, los gremios esperaban más de mil. Finalmente, La Moneda accedió a redestinar 300 cargos de la planta de oficiales y 1.700 de suboficiales. 

“Nos costó hacer entrar en razón al gobierno y que entendiera que una medida se relacionaba con la otra, indirecta o directamente. Por lo tanto, si no iba esa medida, los incentivos no eran suficientes para acabar con el problema de la carrera funcionaria. Había que redistribuir cargos dentro de las plantas”, indicó Andrés Segovia, vocero del Frente de Trabajadores Penitenciarios. 

El acuerdo logrado en este punto provocó la “ansiedad” del gobierno para anunciar públicamente el término de la negociación. No obstante, quedaba un punto sin resolver y que era clave para los dirigentes y sus bases: la gradualidad de los avances. El Ejecutivo proponía iniciar los cambios en 2020, sin embargo y durante las gestiones de esta madrugada, los funcionarios lograron que algunos se inicien en 2019. 

El último encuentro del director nacional del servicio con los dirigentes fue seguido por Ossa y Larraín desde el Ministerio. Según dicen en Justicia, el contacto con Alveal era permanente. Lo mismo ocurría desde el Ministerio del Interior y el de Hacienda, donde finalmente debían visar el presupuesto de las medidas ofertadas. 

“El diálogo nos permitió ir avanzando en la construcción de un acuerdo. Para esta última propuesta, logramos el apoyo de los organismos de gobierno y el propio Presidente, quien estuvo muy comprometido e incluso tuvimos varias reuniones con él. Esto dio paso al acuerdo que ayer finalmente firmamos”, señaló el ministro Larraín en un punto de prensa realizado hoy en la mañana. 

A las 2.30, los funcionarios llegarían hasta el Ministerio. El cansancio de autoridades y dirigentes quedaba de manifiesto, aunque más resaltaba la conformidad por lo logrado. Mientras varias decenas de gendarmes apoyaban y festejaban lo logrado por sus dirigentes, el ministro felicitaba a Ossa y Alveal por el logro. 

Así, en menos de 24 horas, el conflicto en Gendarmería paso desde un posible enfrentamiento con Carabineros, a la firma de las cuatro páginas del acuerdo con el Ministerio de Justicia y el fin de la movilización. 

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