Tercera PM

Presenta:

Los cabos sueltos que dejó el “suicidio” de líder opositor venezolano

Relatives of the opposition lawmaker Fernando Alban react during his burial ceremony at the cementery in Caracas, Venezuela October 10, 2018. REUTERS/Marco Bello VENEZUELA-POLITICS/

Mientras las versiones se contradicen, las sospechas aumentan luego de que el lunes se revelara la muerte del concejal de Primero Justicia, Fernando Albán, en el edificio del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.


La última vez que el abogado Joel García habló con el concejal Fernando Albán fue el domingo 7 de octubre. Durante la conversación, el líder de Primero Justicia (PJ) le aseguró a su representante que no lo habían torturado ni maltratado físicamente tras su arresto el viernes 5 de octubre en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, cuando retornaba de un viaje a Nueva York. El gobierno de Nicolás Maduro lo acusaba de haber participado en el supuesto atentado contra el mandatario ocurrido a principios de agosto.

“Se le preguntó si había sido maltratado físicamente y dijo que no. Pero que sí había sufrido mucha presión psicológica para grabar un video donde incriminara o inculpara al diputado Julio Borges como partícipe o autor del atentado contra el Presidente de la República a lo que se negó rotundamente”, cuenta García a La Tercera PM.

La semana anterior a su arresto, Albán había realizado un viaje a Nueva York, donde pudo visitar a su esposa y a sus hijos que residen en esa ciudad. Pero eso no fue todo. También compartió junto al mismo jefe de su partido, Julio Borges, quien desde hace un tiempo se encuentra en el exilio en Bogotá. El expresidente de la Asamblea Nacional es apuntado por el chavismo como autor intelectual del ataque con drones del 4 de agosto. Ambos políticos se presentaron ante Naciones Unidas en el marco de la Asamblea General del organismo.

Albán, exconcejal del municipio Libertador de Caracas- territorio considerado como bastión del oficialismo-murió el lunes 8 de octubre en circunstancias que todavía resultan difíciles de aclarar. La versión del gobierno es que el político se suicidó lanzándose desde el décimo piso de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Sin embargo, los detalles no calzan.

Primero fue el Fiscal General, Tarek William Saab, quien señaló que “el ciudadano solicitó ir al baño y allí se lanzó desde el décimo piso del edificio”, según declaró en el canal de televisión del oficialismo. Pero minutos más tarde, tras confirmar el deceso, el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, indicó que cuando el detenido iba a ser trasladado al tribunal, “encontrándose en la sala de espera del Sebin, se lanzó por una ventana de las instalaciones y la caída le ocasionó la muerte”.

“Se pensaba que la detención era en represalia por haber estado con Borges. El gobierno lo acusaba de ser autor partícipe de terrorismo, traición a la patria, homicidio calificado en grado de frustración en la figura del Presidente de la República y asociación ilícita para delinquir”, explica García. El abogado también añade que las acusaciones son las mismas que recaen sobre otro de sus representados, el diputado del PJ Juan Requesens, detenido el pasado 7 de agosto por sus implicancias en el fallido atentado.

La mañana del mismo día en el que murió Albán, García -junto a otros dos colegas con quienes trabaja para el PJ- acudieron al Palacio de Justicia esperando que el exconcejal fuera trasladado desde el Sebin para presenciar su audiencia como imputado. Sin embargo, cuando se enteraron de la muerte del líder político los abogados se trasladaron hasta el edificio público en Plaza Venezuela, donde solicitaron que se les permitiera ver el lugar de los hechos, pero se les negó. “Posteriormente nos trasladamos a la morgue para presenciar la autopsia, pero ya se la habían realizado de manera express.  Sospechosamente ahí le sugirieron a los familiares cremarlo, pero en Venezuela está prohibido realizar esto cuando hay una muerte violenta”, dice García.

¿Desenlace?

Hasta su muerte, Fernando Albán había sido un político de perfil relativamente bajo. Según la prensa local, su agenda pública se centró en denuncias de los problemas que tenían los ciudadanos de su circunscripción. Pero tras una serie de encarcelamientos de varios líderes de la oposición, el exconcejal -como muchos otros- intentaban cubrir los vacíos dejados por las figuras más destacadas al interior de las filas opositoras.

Sus cercanos describen abogado de la Universidad Central de Venezuela como un hombre “religioso e incapaz de atentar contra su vida”.  Es por esto y muchas otras razones que su muerte despertó rápidamente la indignación internacional. Porque mientras el PJ levantó la teoría de asesinato, la ONU, la OEA, el Grupo de Lima, entre muchos otros organismos y gobiernos como el de Estados Unidos, han solicitado la indagación inmediata y transparente del incidente.

Aun así, Albán no es el primer detenido que muere en dependencias del Sebin. En marzo de 2015, Rodolfo González, un expiloto civil de 63 años, se habría ahorcado dentro de su celda al interior de la sede en Caracas luego de haber sido detenido en 2014 por su participación en las manifestaciones contra el gobierno ocurridas ese año. Y Carlos García, exconcejal de Guasdualito, en el estado de Apure, falleció producto de un supuesto accidente cardiovascular en septiembre de 2017.

Con todo, familiares y amigos despidieron ayer a Albán con una misa y una caminata hacia el cementerio, donde estuvieron presentes importantes figuras de ese país. Su defensa asegura que insistirán en el esclarecimiento de los hechos, porque mientras el informe de la autopsia confirma la tesis del suicidio, un exfuncionario de la morgue aseveró que la necropsia del político habría sido alterada por orden del ministro Reverol, aumentando así las dudas en torno al misterioso caso.

Seguir leyendo