Manuel José Ossandón (RN) y su apoyo a Kast: “Moderarse no puede ser una política de marketing, sino un hecho real”

El senador se sumó hace pocos días a la campaña del abanderado de derecha con el fin de influir en su programa de gobierno, para que incorpore en él una agenda social. En su opinión, ambos candidatos presidenciales deberán enfrentar la segunda vuelta con cambios en sus propuestas, “porque van a gobernar con votos que no son de ellos y eso los obliga a terminar con radicalismos extremos”.




Insiste en que no se trata de “condiciones”, sino de “recomendaciones” para incorporar en el programa de gobierno. Y es que, tal como estaba redactada la propuesta presidencial para la primera vuelta, el senador Manuel José Ossandón (RN) había dicho que no votaría por el abanderado del Partido Republicano, José Antonio Kast.

Pero el jueves 2 de diciembre, el exalcalde de Puente Alto dio a conocer una carta abierta en que reflexionaba sobre las modificaciones y énfasis que el candidato debía considerar, tales como el “proceso de cambio” que se inició en octubre de 2019, una profunda reforma al sistema previsional y “dar garantías en temas esenciales, como el respeto hacia las mujeres”.

El respaldo de Ossandón y otros líderes de zonas populares de la Región Metropolitana, como los alcaldes Rodolfo Carter (La Florida) y Germán Codina (Puente Alto), busca dar un impulso en el último tramo de la campaña, en un sector en que Gabriel Boric prácticamente dobló a Kast en la primera vuelta. Y en esta entrevista, el senador RN entrega sus razones.

Usted había planteado distintas condiciones para respaldar a Kast. ¿Cuándo habló con él para exponerlas y afirmar el apoyo?

Hablamos el mismo día en que le envié un documento (a comienzos de diciembre). José Antonio me llamó y agradeció el apoyo y conversamos sobre varias cosas. Yo le dije que mi respaldo era sin condiciones, pero que había cosas que -a mi juicio- él debía cambiar del programa. Y no se lo dije porque me crea dueño de la verdad, sino porque es impensable ganar la elección sin realizar cambios profundos en el país. Una de las cosas más importantes que le planteé fue que tuviera la apertura para entender que el proceso de octubre de 2019 no fue un estallido social, sino un período de protestas frente al hastío de la ciudadanía por un sistema que abusa de ella. El programa original del candidato era mantener el statu quo y creo que ahí había un grave error.

¿Qué hubiera hecho si él no aceptaba sus condiciones?

No voto por la izquierda radical y le insisto que no puse condiciones. Lo que hice fue entregar un documento con sugerencias que estimé que eran fundamentales.

¿Y Kast fue receptivo ante sus planteamientos? ¿Qué le dijo?

Sí, me gustó mucho su actitud. Los dos sabemos que tenemos muchas diferencias, pero le dije que no estoy para poner obstáculos en el camino y que voy a aportar. Él estaba muy agradecido por el apoyo y sé que lo hace honestamente, porque lo conozco como persona y sé que es un muy buen ser humano.

En ambos comandos transmiten que están prácticamente en empate técnico, por lo que las estrategias de estos últimos días de campaña apuntan a afirmar la mayor cantidad de votos. ¿Cree que la estrategia utilizada hasta ahora por Kast le dará para ganar?

Yo espero que sí. Él se ha acercado mucho al centro y ha moderado su discurso. Ha pedido disculpas por los errores y lo mejor es que veo un acercamiento genuino de Kast a políticas más moderadas. Lo más importante es que él entienda eso, que moderarse no puede ser una política de marketing, sino un hecho real. Esto no puede ser solo para una elección, sino que debe formar parte de una línea que él mantenga en su gobierno. Cuando Ricardo Lagos ganó la elección a Joaquín Lavín, él hizo muchos cambios en su programa de segunda vuelta y se moderó. Pero la gracia es que mantuvo esa misma moderación durante su mandato y eso fue un gran mérito. Él sabía que había ganado con votos prestados y lo mismo corre para Kast o Boric. Ellos no pueden retroceder a los programas originales, porque van a gobernar con votos que no son de ellos y eso los obliga a terminar con radicalismos extremos.

En las zonas populares de la Región Metropolitana, el candidato frenteamplista prácticamente dobló a Kast. ¿No cree que debió haber amarrado antes los apoyos suyos y de los alcaldes Codina y Carter?

Él tiene que buscar apoyo más en los votantes que en las autoridades o en alcaldes. Yo puedo hablar por mí y me integré cuando entendí que era necesario hacerlo porque la otra candidatura estaba pisando fuerte. Están demasiadas cosas en juego como para andar midiendo si nuestra llegada fue tardía o no. Yo estoy convencido de que él entiende que hoy la única forma de mantener la estabilidad en el país es haciendo cambios, pero no a tontas y a locas, sino graduales.

“La primera semana pareció que la candidatura de Kast no quería arrancar”

Boric empezó esta campaña de segunda vuelta con ventaja por sobre Kast. ¿Cómo vio los primeros días posprimera vuelta? ¿Le sirvió ese viaje a EE.UU. o lo perjudicó?

No sé si el viaje le sirvió o no, eso lo sabe el grupo que ve la estrategia. Pero es verdad que en la primera semana pareció que la candidatura no quería arrancar y eso le dio mucha ventaja a Gabriel. Después, lo afectó mucho el episodio misógino del diputado del Partido Republicano (Johannes Kaiser) y eso lo complicó mucho más, porque el tema de la mujer venía siendo un flanco muy abierto por la eliminación del Ministerio de la Mujer. Pero creo que en la última semana ha repuntado y lo noto en la calle. Hay una sensación de que él es la persona adecuada para solucionar los problemas más cotidianos de los chilenos, especialmente la delincuencia o el narcotráfico.

¿Y cómo Kast puede lograr enganchar mejor que Boric su mensaje en el mundo popular de la Región Metropolitana?

Hay un tema que es relevante: el narcotráfico, por ejemplo, es realmente un asunto que angustia a la ciudadanía y Kast ha enganchado con esa necesidad de protección. Ahí hay un punto que es vital, porque Boric ha validado la violencia e incluso ha votado en contra proyectos que iban en la línea de combatirla. Hoy la gente está desesperada, se siente indefensa por la droga y por la delincuencia y ven a José Antonio como una especie de salvador. También debe cambiar su discurso sobre la Convención Constitucional. Yo sé que la Convención ha hecho todo lo posible por ganarse la antipatía ciudadana, porque han querido barrer con las minorías, pero la gente la sigue viendo como una esperanza de cambio y, por lo tanto, Kast no puede enfrentarse a ella.

Además del tema del narcotráfico y la Convención, ¿con qué discurso debiera llegar Kast a este mundo? ¿Más derechos sociales?

Kast debe garantizar a la gente cambios en orden, eso es lo que la ciudadanía espera: un candidato que defienda la institucionalidad y que impulse transformaciones. Son cosas complementarias, no excluyentes. También debe defender la libertad, pero en serio. Por ejemplo, hay una sensación de que la derecha protege a las empresas que se coluden. Por lo mismo, hay que dejar claro que creemos en el mercado, pero sin trampas. El mercado, para que funcione, requiere competencia leal y no especuladores que lo único que hacen es perjudicar a los más vulnerables.

Usted plantea que Kast debe entender la necesidad de cambios que se impuso en el país. ¿Cree que sigue faltando incluir ese mensaje?

Estoy intentando aportar porque la campaña requiere una agenda social potente. Lo único que garantiza un Chile en paz es impulsar cambios en pensiones, salud, educación y eso asociarlo al combate decidido contra la delincuencia y la violencia. También nuestro candidato debe ser más claro en condenar los abusos a todo nivel. Anoche, en el debate, creo que por la tensión del momento, no hizo mayores críticas al sistema de AFP y solo dijo que tenían un problema comunicacional. Cuando hablé con él, me planteó que el sistema sí tiene muchas falencias, pero ayer quizás no supo explicarlo.

Ante un eventual triunfo de Kast, ¿usted se integraría a su gabinete si es que él se lo pidiera, por ejemplo, a cargo del Ministerio de Desarrollo Social?

Es difícil hacer supuestos. Yo creo que la gente me eligió como senador y, en principio, me debo a ese mandato. Además, esta vez el Presidente necesitará mucho a personas que puedan ser puente para lograr acuerdos y creo que puedo apoyar mucho desde el Senado. En política no existen los no rotundos, pero, siendo sincero, ser ministro no está en mis planes.

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