Moisés Naím: “Boric va a estar sometido a presiones tectónicas, interna y externamente”

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Para el autor de El Fin del Poder, la mayor interrogante frente a lo que viene en Chile es si el presidente electo “va a poder responder democráticamente a las enormes presiones a las cuales va a estar sometido”. Y advierte que la principal amenaza al éxito de su gestión son los radicales dentro y fuera de su coalición. “Va a vivir en un hábitat de izquierda en A. Latina, pero al mismo tiempo necesita una economía que crezca y ese crecimiento sale del sector privado”, dice.




“Chile ha dado una lección de democracia”, sentencia Moisés Naím al iniciar la conversación. Para el autor de El fin del poder, “desgraciadamente ya no es tan común que las elecciones no sean cuestionadas por haber sido amañadas o por ser fraudulentas”. Por eso, el hecho de que el candidato perdedor reconozca prontamente la victoria de su contrincante y lo felicite “es un ejemplo para el mundo”. Pero si bien eso “es digno de admiración”, el investigador distinguido del Carnegie Endowment for International Peace, advierte que lo que se viene por delante para Gabriel Boric no será simple. “Tendrá que ser un gran reconciliador de fuerzas, y eso es difícil”, dice.

¿Cuál fue su primera mirada de lo sucedido en Chile?

Antes de hablar de las tendencias de quien ganó, hay que reconocer que ganó la democracia, que vuelve Chile a ser un ejemplo para el mundo en un aspecto muy importante en estos tiempos y que los chilenos tienen mucho que celebrar, independientemente de su preferencia porque su democracia funciona. Es defectuosa, todavía tiene problemas, pero en el mundo de hoy, sobre todo en América Latina, es una democracia digna de admiración.

Y del resultado, ¿qué espera del gobierno de Gabriel Boric?

El resultado de Boric es producto de haber tenido tanto éxito económico que se crearon grandes expectativas muy difíciles de satisfacer por parte de ningún gobierno, y también de haber sido poco sensibles a las necesidades de la gente en términos de oportunidades. Es la derrota de la coexistencia pacífica con la desigualdad. Boric refleja la historia de la coexistencia pacífica con la desigualdad, punto. En Chile había habido una alta tolerancia a la desigualdad y un énfasis muy grande en el crecimiento económico, en la estabilidad económica, y en el desarrollo, cosa que no es menor, hay que reconocerlo. Pero en toda esa larga lista de tareas que cumplieron a veces muy bien y a veces menos bien, los gobiernos de Chile, de ambos sectores, de ambas ideologías, hubo una falta de atención a los problemas de la desigualdad.

¿Cuáles son los riesgos y temores que despierta un gobierno de Boric? ¿Dónde cree que se va a ubicar en el espectro de la izquierda latinoamericana?

Lo más importante es la legitimidad de esta elección y la legitimidad que tiene Boric. Segundo, Chile no sólo fue ejemplo de desarrollo económico, sino también es un ejemplo de institucionalidad. Chile tiene instituciones, tiene capacidades institucionales que no son comunes en el mundo menos desarrollado y que es un ejemplo. Con el tiempo esas instituciones fueron insensibles a los temas de la desigualdad, pero en el caso de Boric, su promesa central es esa, dentro de todas las demás que tiene. La desigualdad es su compromiso más importante. La importancia de las instituciones es que si los chilenos se equivocaron y le dieron la presidencia a Boric, ese fue un error de cuatro años. En América Latina los errores están durando décadas. Mira lo que estamos viendo en Venezuela, donde hay regímenes que se mantienen a toda costa y hacen todo tipo de tramas para permanecer en el poder. Eso en Chile no está planteado, aunque hay que protegerlo. Si hay algo que hay que proteger en Chile, si hay algo que los chilenos tienen que hacer es cuidar que no se violen las normas. Boric puede gobernar, pero no puede violar las normas que caracterizan la democracia. Lo que ha pasado en el resto de América Latina es que ha habido una deriva sigilosa, muchas veces no obvia y otras veces muy obvia, como el caso de Venezuela, donde se violentaron las normas. Respetar las normas constitucionales y de la democracia es la prioridad y que Boric no se atreva, y no creo que se vaya a atrever, a hacer las trampas que hemos visto en América Latina en término de concentrar poder o ignorar normas establecidas del juego democráticos. El cambio de reglas es lo que hay que monitorear.

¿Cuáles cree que son los principales desafíos de Gabriel Boric?

Boric va a estar sometido a presiones políticamente tectónicas, interna y externamente. Internamente sabemos que tiene un país dividido. Ganó por un margen significativo, pero de todas maneras hay divisiones. Va a ser difícil gobernar sin hacer acuerdos y pactos con otras fuerzas políticas y va a ser un gobierno que va a necesitar el apoyo del resto de la sociedad, en particular del sector privado que es el generador de empleo y crecimiento económico. Pero ahí va a enfrentar Boric a los radicales de su coalición, tiene que lidiar con el Partido Comunista. Quién hubiera dicho que en el siglo XXI todavía estaríamos hablando de comunismo. Y lo segundo es el marco de América Latina en el que va a gobernar.

El presidente electo, Gabriel Boric, durante su discurso tras el triunfo electoral. REUTERS/Rodrigo Garrido

¿Dónde lo ubica a Boric en el mapa de las izquierdas de América Latina?

Una de las cosas que aprenden muy rápidamente los presidentes, especialmente los presidentes con espíritu democrático, son las limitaciones que tienen para hacer lo que quieren hacer. Mucho más importante de lo que Boric quiera, es no romper las reglas internas. Pero la realidad es la siguiente. Boric va a gobernar en una América Latina donde, en Colombia todo parece indicar que va a ganar un candidato de izquierda que se llama (Gustavo) Petro, en Perú está gobernando Pedro Castillo, cuyas características ya conocemos. En Brasil, todo parece indicar que Lula vuelve al poder; en Argentina está la situación con Fernández y la señora Kirchner; en México está López Obrador; en Venezuela está el chavismo y el madurismo, en Bolivia están en el poder los aliados de Evo Morales. Boric va a tener que vivir en un hábitat de izquierda en América Latina, pero al mismo tiempo tiene que tener una economía que crezca, que genere empleo, se tiene que enfrentar la desempleo, la caída de salarios, la desigualdad económica. Tiene que generar crecimiento y ese crecimiento sale del sector privado, el crecimiento del sector público es artificial y en última instancia negativo, entonces él va a estar con presiones de todos lados para ir en direcciones contradictorias que va a tener que resolver. Muy rápidamente va a tener que aprender en el oficio. Es uno de esos trabajos donde no hay tiempo de entrenarse, de formarse. Va a descubrir un mundo que no conocía una vez que esté a La Moneda.

Considerando lo difícil que es hoy ejercer un cargo de poder, en un mundo cambiante y donde el poder ha cambiado, como lo plantea en su libro El fin del poder, ¿cuáles son los problemas que puede enfrentar Boric considerando las altas expectativas que ha generado entre sus votantes?

Esa gente que votó por él no le dio un mandato autócrata, esa gente votó democráticamente y él va a tener que vivir con las presiones contrastantes y contradictorias internas. Él va a tener que ser un gran reconciliador de las fuerzas, y eso es muy difícil. La principal amenaza contra el éxito de la gestión de Boric son los radicales dentro de su coalición y fuera de ella, que son fundamentalistas y no toleran la negociación ni el acuerdo con sus adversarios. Sólo si logra encontrar ese balance, entre la agenda que él trae y que tiene que llevar adelante y entender que no todo lo que quiere hacer lo va a poder hacer, le puede ir bien. Él necesita un gran acuerdo que permita llevar adelante la agenda que él planteó.

¿Ve algún liderazgo actual que pueda compararse al de Gabriel Boric o en el cual pueda encontrar un referente?

El dato más importante es que Boric tiene 35 años. En 35 años no puedes haber acumulado la experiencia, las relaciones, las redes, que han tenido los políticos anteriores. Eso quizá es una buena noticia, que Boric a los 35 años es más independiente, más autónomo y más fresco en sus aproximaciones, pero también hay realidades políticas cuestionables que ciertamente necesitan una experiencia y unas canas que él todavía no tiene. Boric va a envejecer rápidamente en el cargo.

Y ¿en Estados Unidos hay preocupación por la evolución que puede seguir el futuro gobierno?

Estados Unidos entiende lo de la institucionalidad. Lo que va a estar monitoreando es si Boric es uno más de los líderes latinoamericanos de estos tiempos, que están dispuestos a socavar la democracia desde dentro, o no. Lo que estamos viendo en América Latina son presidentes electos democráticamente, que una vez que están en el poder empiezan a limitar la democracia, a socavar los pesos y contrapesos que impiden la concentración absoluta de poder. Entonces lo que el mundo va a estar viendo es si Boric es uno más de estos gobernantes y si transgrede las normas que hacen realidad la democracia de Chile. Pero por ahora, Chile está en el borde positivo de la defensa de la democracia.

¿Es optimista o pesimista?

Yo lo que tengo es una gran incógnita. Lo que tengo es una gran interrogante de si este joven de 35 años va a poder responder democráticamente a las enormes presiones internacionales y nacionales a las cuales va a estar sometido.

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