Neumáticos, tarros de pintura y hasta repuestos de tractor: Zapallar limpia su fondo marino

_C2A4830

Una atípica eco-iniciativa se lleva a cabo en Caleta Zapallar, donde un grupo de buzos busca despejar la basura que deja la acción humana. Domingo Raide, gestor del proyecto, cuenta que es “impresionante ver como las mismas jaibas que sacaban los restaurantes comían neumáticos. Es fuerte, la basura se mimetiza con el fondo marino”.


No todo es sol, bronceador y paletas. Este verano, un pequeño sector costeño de la Región de Valparaíso ha sido testigo de una inédita iniciativa estival, que la gente del sector bautizó como "barrido ecológico". En concreto, se trata de algo simple y complejo a la vez: la limpieza del fondo marino de Zapallar.

Domingo Raide es buceador y dueño del restaurante Casa Las Cujas, ubicado en una pequeña bahía de esta comuna de 25 mil habitantes, pero cuya densidad poblacional fácilmente se cuadruplica en época veraniega. "Muchas veces íbamos a pasear y nos dábamos cuenta de lo sucio que estaba todo, no solamente la playa y la arena, sino también bajo el agua, con cosas flotando que incluso pueden resultar peligrosas", relata.

Por esta razón, y por el especial cuidado de los recursos marinos que se viene potenciando en el último tiempo en el sector de Cachagua, que Raide junto a sus dos hermanos, Juan Pablo y Max, decidieron buscar colaboración en un centro de buceo y reunir a personas que pudieran llegar hasta las profundidades de este litoral. ¿Cuatro, ocho, diez metros de profundidad? Daba lo mismo. La idea era liberarlo de deshechos. "Era realmente impresionante, veías que las mismas jaibas que sacaban los restaurantes comían neumáticos. Es fuerte, la basura se mimetiza con el fondo marino, pero esto se estaba convirtiendo en un vertedero marino ", explica.

Se armó el grupo y comenzaron a sacar los elementos sobrantes. En efecto, hallaron las cosas más insólitas, desde neumáticos, tarros de pintura, cadenas y cuerdas hasta pelotas de golf.

Bañistas y surf

La zona de Zapallar se caracteriza principalmente por la pesca, recibir bañistas y el surf. A partir de la iniciativa de limpieza, desplegada junto a la empresa de buceo "Tiempo de Fondo", este año también llegaron cerca de 20 especialistas, entre buzos y apneistas, los cuales deben tener una certificación -al menos básica- para participar de la tarea ecológica.

"Más que difusión, la conciencia por el ecosistema hay que llevarla a la práctica. Hablar sin hacer nada no sirve, por eso me inscribí, porque los balnearios y la gente necesitan disfrutar de un entorno limpio", comenta Teresa Razmilic, una de las voluntarias de este verano.

Respecto de los deshechos encontrados, la propia Teresa refrenda los inverosímiles hallazgos: "Se ve harta cosa allá abajo; tapas de wáter, además de plásticos e instrumentos más chicos".

La iniciativa ya está culminando con éste su segundo año de búsqueda y limpieza, y verificaron que ya casi no queda basura. En total, el recuento suma 21 neumáticos de auto, carretillas y hasta partes mecánicas de tractor. "Este año nos metimos de nuevo y estaba bastante más limpio. Fue muy gratificante ver que realmente se puede aportar", indica Raide.

El buceador agrega que "al ser una caleta cerrada, la corriente y todo termina juntando basura de todos lados. No solo del pueblo mismo que está ahí. No sabemos de dónde llegaron estas cosas, pero claramente no nacen en el mar".

Los organizadores de este proyecto decidieron juntar y exponer visualmente la basura "para que la gente tomara conciencia". Próximamente la idea es expandir la actividad y traer más voluntarios a otras playas. Maitencillo y Papudo serán los próximos destinos, junto con seguir buscando escuelas de buceo para difundir esta iniciativa.

Comenta