Patricio Fernández: “Hay que hacer un esfuerzo por generar un clima preconstituyente”

Mario Tellez/La Tercera

El periodista, quien publicó hace poco el libro Sobre la Marcha, opina que antes de hablar del plebiscito en sí, es importante generar un clima que sea apto para llevarlo a cabo. “Viene bien empezar a trabajar arduamente en mejorar el tono del diálogo para llegar a un proceso constituyente consolidado. Hacer el proceso constituyente mientras el tema de discusión sea el hambre, va a ser complejo", dice.




Crítico de las discusiones polarizadas entre el oficialismo y la oposición del último tiempo, el periodista Patricio Fernández estima que tanto el estallido social como los efectos que está provocando la pandemia son relevantes para el proceso constituyente que vive el país.

El autor del libro Sobre la Marcha, que registra su mirada y reflexiones frente a la crisis que se desencadenó en octubre, opina que muchos de los problemas previo al Covid-19 se mantienen, reflejados -por ejemplo- en los hechos ocurridos en la comuna de El Bosque.

Fernández -quien fue parte del consejo de observadores del proceso constituyente de Michelle Bachelet- afirma que le interesa mucho participar de alguna forma en el que podría comenzar en octubre. “En algún momento me ofrecieron ser candidato (a una eventual convención), me lo quedé pensando. Como se suspendió todo con la pandemia, ahí quedó la oferta”, afirma.

Eso sí, plantea que los partidos y actores políticos debiesen preocuparse de generar un clima preconstitucional que facilite el diálogo, pues hoy no estamos en “el escenario ideal”.

¿Cómo ves a Chile en términos sociales y políticos tras el estallido de octubre y la crisis sanitaria en la que estamos hoy?

Tengo la impresión que el gran problema que hay en Chile es la ruptura de la legitimidad del poder, la distancia de la ciudadanía con su clase gobernante, y las dificultades de comunicación que hay en el mundo político entre sí.

En América Latina hay países mucho más pobres que Chile. Se van a vivir situaciones de hambre, producto de la pandemia, más graves que la chilena. Pero lo que en Chile falta es una reconstitución del tejido social que permita escuchar a las voces que no existen, que no han sido atendidas hasta ahora, que provienen de nuevas generaciones, de nuevas experiencias -como el caso de las mujeres, etc.- para relegitimar de alguna manera un pacto social y de poder. A mi parecer eso fue siempre fue lo que le daba su verdadera razón de ser al proceso constituyente. Si en Chile hay una buena razón para tener un proceso constituyente representativo en el que se acuerde un nuevo pacto, no es sólo por lo nefasta o no que sea la Constitución del 80. Más importante es la razón para vincular, cohesionar y generar algún proyecto, el rayado de cancha de los nuevos proyectos comunitarios del país.

En términos de poder, no es nada novedosa la disputa del oficialismo con la oposición. La oposición criticó las medidas del gobierno y el oficialismo señala que se está instrumentalizando la pandemia con fines políticos. ¿Qué tan alentador es el panorama?

Muy poco alentador, y además muy complejo y muy negativo para el manejo de la situación que viene. Lo que estamos viviendo en Chile, que es parte de lo que se está viviendo en buena parte del mundo, es el final de los proyectos políticos del siglo XX. Con el estallido social, el 19 de octubre los economistas neoliberales chilenos no decían lo mismo que el 17 de octubre. Pero el proyecto para sustituir ese proyecto neoliberal no es el socialismo. En las murallas de Santiago y de Chile que recorrí para el estallido social nunca vi la palabra socialismo. Por lo tanto, lo que existía era un descontento con lo que existía, con el sistema por el que nos estábamos rigiendo, pero no una propuesta de reemplazo. Lo que ha quedado en este mundo político sin proyecto son simplemente los litigios y las peleas por las parcelas de poder de cada cual, y la defensa de esos terrenos que cada miembro de ese mundo político conoce. No tiene nada que ver con los grandes problemas de la comunidad. Están como en una pecera en Marte. Están discutiendo entre sí, cosas que tienen muy poca complicidad con el resto de la sociedad chilena. Eso es lo que hizo, al menos para las encuestas que había en los tiempos del estallido, que el Presidente Piñera llegara a tener un 6% de apoyo, el Parlamento un 3%, y los partidos políticos un 2%, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha. Eso pone sobre la mesa un problema inmenso, que es el de la gobernabilidad. Para poder conducirnos en tiempos de crisis se necesita la confianza en un poder que te guía. Si eso no existe, y el poder político no es capaz de constituirlo entre sí, estamos en un problema.

¿Cómo evalúas el efecto que ha tenido la pandemia en el proceso constituyente, aplazado el plebiscito para octubre?

Creo que todo lo que estamos hablando se vincula con el proceso constituyente. Hoy día, lo veo en un momento complejo. Yo hablaría, ahora, de hacer un esfuerzo por generar un clima preconstituyente. Porque, en primer lugar, habrá que decidir, y espero que lo decida el mundo político amplio, si se puede o no hacer el plebiscito en octubre. Es una pregunta que es lícita.

El gobierno hizo una aberración al ponerla él, al apresurarse a ponerla él en un momento que no correspondía. Que, más encima, era un momento de apertura, se supone, de la llegada de la nueva normalidad y del retorno seguro. Fue un error garrafal, digámoslo. Pero efectivamente tendremos que ver -el mundo político lo tendrá que decidir- si de aquí a octubre va a ser o no la prioridad.

Ahora, creo que este minuto sería un mal momento para hacer un proceso constituyente. ¿Por qué? Porque las circunstancias urgentes tienen, de alguna manera, sumergidas otras que son de más largo plazo, y, por otra parte, el diálogo parece estar muy enfrentado. Por eso creo que viene bien empezar a trabajar arduamente en mejorar el tono del diálogo para llegar a un proceso constituyente consolidado, donde a la gente le resulte prioritario, importante, significativo y la involucre en esto que van a ser los acuerdos del futuro. O sea, hacer el proceso constituyente mientras el tema de discusión sea el hambre, va a ser complejo. No lo veo como el escenario ideal.

¿Tú impresión es que se debería postergar, o por lo menos discutir postergar, nuevamente el plebiscito?

No te contestaría eso de ninguna manera. Lo que yo sí diría, es que creo que algo virtuoso sería que avancen los políticos extraviados, que se empiecen a preocupar de tener listo el mecanismo para cuando esto se dé. Porque esto sería una manera de garantizar que avanzamos hacia que suceda. O sea, cómo hacer el financiamiento de las campañas, cómo va a funcionar la convención constituyente en caso de ganar en el plebiscito, etc. Y después, como parte de ese mismo proceso, ellos mismos decidirán si la fecha es o no la que tenemos.

Con este panorama actual, ¿qué aspectos debe incluir, si gana el apruebo, una nueva Constitución?

Si contesto a partir de los problemas súper inmediatos, tendremos que tener una importante discusión sobre la salud pública, y esto ya no sólo pensando en criterios de justicia, sino de seguridad. O sea, nos hemos dado cuenta con la pandemia de que el bienestar del otro incluso te implica a ti mismo, por lo tanto, será muy importante.

Creo que otro universo enorme que se va a abrir para discutir tiene que ver con las tecnologías de las comunicaciones. Durante estos tiempos de pandemia hemos experimentado un mundo completamente desconocido que se llama hablar, encontrarnos y tener reuniones por ‘Zoom’, hacer fiestas por Zoom, juntarse con amigos a tomar frente a una pantalla. Esto encierra un montón de temáticas como la privacidad de los datos, la tele información. Yo creo que en el mundo tecnológico de las comunicaciones se abre todo un campo de reflexión que difícilmente quedará afuera de la conversación constitucional.

Agustín Squella y Fernando Atria han señalado que el proceso constituyente, en caso de que gane el apruebo, puede ayudar para que aparezcan nuevos rostros en la política para dar así jubilar a la actual clase política. ¿Crees lo mismo?

Totalmente, estoy totalmente de acuerdo con los dos. Si esto se hace bien -y para hacerlo bien va a requerir mucha conciencia y generosidad de los partidos políticos-, debiéramos tener conversando ahí, en buena medida, a un mundo nuevo. O sea, debieran estar ahí muchas voces, sensibilidades, inteligencias, etc. que no hemos visto.

Va a requerir generosidad de los partidos porque la comisión constituyente no puede ser una caja pagadora de favores. Porque si los partidos, así como están organizados hasta acá, quisieran meter la cuchufleta, poner a mucha gente, pueden.

Por lo tanto, espero que entiendan ellos mismos que en sus propias listas debieran abrirse a gente nueva. Ese mundo de gente nueva, esa discusión de nuevos temas, debiera ser una gran oportunidad para perfilar liderazgos nuevos, voces frescas, en fin, luces que hoy en día no tenemos.

¿A quiénes te gustaría ver en la convención, alguna persona, dirigente, intelectual?

Hay varios. Las dos personas que tú me mencionaste acá serían buenos representantes. El problema de cuando uno hace esto, es que los nombres que te voy a poder dar son los que yo conozco, y a mí me interesa que no estén sólo quienes yo conozco. Lo que deseo, verdaderamente, es que sea gente que llega con un ánimo dialogante muy alto. Porque creo que ahí, en ese lugar, va a valer más la cabeza abierta que la cabeza convencida. Va a valer más el que llega con curiosidad, que el que llega con certeza. Va a ser más importante, por así decirlo, la dinámica interna que la carga con la que cada cual llegue. Eso, me parece que sería muy importante comenzar a construirlo con un cierto tono cultural y político, hoy, ya. Y lo veo muy lejos.

¿De qué manera te gustaría ser parte de este proceso constituyente? ¿Candidato a la convención?

No lo sé. Sí sé que me interesa mucho. A mí en algún momento me ofrecieron ser candidato, me lo quedé pensando. Como se suspendió todo con la pandemia, ahí quedó la oferta. No me desvivo para nada por serlo, porque creo que hay muchas maneras de participar. Lo que sí te puedo contestar para ser honesto en eso, es que es un proceso que me interesa y que cuando acontezca me va a dar mucho gusto, cualquiera sea el lugar, para tratar de poner lo mejor de uno.

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