Sigue pesadilla PS: Disidencia arma "movimiento" interno y crisis se propagaría a diputados y alcaldes

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Comite central del partido socialista en el ex congreso. En la imagen Maya Fernandez A. y German Correa. Foto Reinaldo Ubilla

Facción de Maya Fernández tendrá equipo de vocerías para marcar contrapuntos con Elizalde, coordinarán orgánica en regiones y quieren sumar a ex militantes, pero sin formar "un partido dentro de un partido", aseguran. Y advierten consecuencias si se remueve a jefe de los diputados, también disidente.




Dos días después del Comité Central que se suponía que iba a apagar parte del conflicto socialista, éste no parece sino agravarse. Con la disidencia ya resuelta a marginarse de la directiva y no llenar los dos cupos vacantes con que asumió ésta, el grupo que apoya a la diputada Maya Fernández gastará esta semana en apurar la coordinación de un "movimiento" interno con cierta 0rgánica y hasta vocerías, en un abierto desafío a la mesa que conduce Álvaro Elizalde.

El presidente del colectivo reconoció hoy -por segundo día consecutivo- que la reyerta interna ha sido muy perjuidicial, y también asumió que tiene un nuevo inconveniente tras la negativa del otro bando a sumarse a la cúpula que él liderará por los próximos dos años. "Tenemos un desafío enorme que es sumar a quienes no quieren contribuir a una tarea común. Aquí no sobra nadie. Yo espero que prime el sentido de responsabilidad, de sentido constructivo", comentó hoy en Radio Duna.

Que la disidencia (o "minoría" como la califica Elizalde) se  niegue a sumarse a la directiva, como lo ratificó esta mañana la diputada Fernández en Radio ADN, de por sí es un aviso que ese sector busca fiscalizar sin compromisos y con dureza a la mesa, levantar un discurso paralelo para encararla, y quedar con las manos libres para cobrarles los resultados de las elecciones municipales del próximo año.

Pero quieren llegar mucho más allá, partiendo por coordinar a dicha facción a nivel comunal y regional, establecer vocerías y apurar la creación de una orgánica que derive en una suerte de movimiento interno dentro del PS, algunos de cuyos pasos se podrían concretar esta semana. Eso sí, algunos de los articuladores del sector aclaran que en ningún caso se trata de "un partido de un partido". Aunque se parezca.

"Más que armar un lote, es conformar un grupo de debate político. Una de las cosas que más hemos dicho, que es importante en un partido, es generar un debate con la militancia", recalcó la diputada Fernández esta mañana. Pero la idea no es tan simple. En paralelo, la crisis amenaza con propagarse a los diputados y alcaldes del colectivo.

Vocerías para encarar a la directiva

De acuerdo a lo que relatan activos integrantes de la disidencia, hasta ahora el plan -que aún requiere certezas y nuevas reuniones- es, por un lado, apurar la coordinación del grupo fuera de Santiago. Se habla de hacer una gira a regiones y de organizar a la militancia o dirigencia que esté disconforme con la conducción. Una idea es fijar un encuentro para este sábado, pero hasta este mediodía eso no parecía estar confirmado.

Otra decisión es conformar vocerías políticas que estén constantemente marcando contrapuntos con la directiva cuando haya discrepancias o desacuerdos -ya que eligieron no sumarse a ésta- y así dejar claro que no hay una sola voz. El argumento que ha repetido la facción que respaldó la candidatura de Fernández en la interna es que el oficialismo les vetó el debate político pendiente en el Comité Central del sábado, punto sobre el que no hay acuerdo porque la directiva insiste en que eso no fue así.

Para las vocerías, que aún no están designadas, se menciona como alternativas a la misma Maya Fernández, al ex ministro Germán Correa, al ex precandidato presidencial Fernando Atria y al jefe de los diputados PS, Manuel Monsalve.

En tercer lugar, recalcan, se decidió conformar un núcleo que reúna a militantes activos, a no refichados, y a renunciados a las filas socialistas que sean críticos a la conducción.

El primer paso fue el encuentro de Diálogos Socialistas que se efectuó en un café de calle Moneda en forma simultánea al Comité Central, y que algunos leyeron como un "paralelo" a dicha asamblea. Convocado por el académico Ernesto Águila y también con la participación del alcalde de Independencia Gonzalo Durán (quien hace poco renunció a la mesa de Elizalde), la cumbre convocó a nombres como Manuel Antonio Garretón -no refichado-, el ex presidente PS Gonzalo Martner -renunciado hace años-, el ex senador y ex embajador Ricardo Núñez, y Vivianne Bachelet, prima de la ex Presdienta. Entre otras y otros.

También se invitó al ex ministro, ex candidato presidencial y ex PS Jorge Arrate, pero éste no asistió. Al grupo se unieron Maya Fernández, el diputado Marcelo Díaz, Atria y gran parte de los disidentes que el sábado se retiraron el Comité Central.

A este encuentro seguirán otros y sus organizadores describen a sus participantes como "un concepto amplio de familia socialista" y un intento por "renovar"  el partido. Otros hablan de "el inicio de un movimiento organizado". Eso, aunque entre los asistentes del sábado hay algunos que no lo leen necesariamente como una orgánica paralela a la mesa de Elizalde.

"Queremos recuperar espacios de diálogo en el amplio pueblo socialista. Nos fuimos del Comité Central porque se nos negó la posibilidad de una discusión política, así que crearemos estos espacios de discusión, ya que el Comité Central no es uno de ellos. Para eso vamos a organizar reuniones de militantes, desencantados que se salieron o no se reficharon. Queremos hacerlo no solo en Santiago, sino también el mismo tipo de actividades en regiones", explica Atria.

Los diputados, divididos entre ambos bandos

Aunque en la disidencia recalcan que no buscan formar "un partido dentro de un partido" y que no tendrán una directiva paralela, esta decisión agrava la fractura con la mesa. Elizalde planteó en su discurso del fin de semana fijar criterios para im-pe-dir que sectores o "lotes" se conviertan en "fracciones". Dicho concepto, aclararon en la directiva, se refiere a grupos que se constituyen bajo una organización jerarquizada, pero sin dejar de militar en el partido.

Y ante quienes han leído eso como una medida preventiva al endurecimiento de la disidencia, en la mesa trasnmiten la versión que dicho punto habría sido propuesto por alguien de ese mismo sector: el diputado Marcelo Schilling.

Resta aclarar si el conflicto golpeará además a sus diputados, cuyo jefe de bancada es Manuel Monsalve, miembro de la disidencia. El sábado, al final del Comité Central, el diputado Leonardo Soto -del bando oficialista- le pidió a Elizalde que esta semana se reúna con los parlamentarios, y planteó que se converse con Monsalve para zanjar si es posible que ambos se entiendan fluidamente. No pidió expresamente revisar su permanencia en el cargo ni removerlo, pero sí tratar el tema.

Desde entonces, la disidencia viene advirtiendo fuera de micrófono, y lo reitararon así esta mañana, que si el oficialismo interviene la bancada, arriesga precipitar un quiebre y renuncias en el partido.

De los 18 diputados socialistas (eran 19 pero renunció Patricio Rosas), ocho estarían alineados con la "minoría" y otros ocho con Elizalde.

"Una intervención de la bancada sería algo problemático. Los diputados socialistas tendrán que ver qué hacen, son sus decisiones internas. Manuel Monsalve ha sido un espléndido jefe de bancada, pero ellos lo resolverán", advirtió Atria. Él, en todo caso, dice que no renunciará al PS, consultado específicamente sobre este punto.

Maya abandonó grupo de Whatsapp de diputados PS

Como sea, la convivencia entre los diputados también ha acusado golpes. En ese grupo contaron que esta mañana la diputada Fernández abandonó el grupo de Whatsapp común, luego de una discusión provocada a raíz de unas declaraciones suyas que consignó El Mercurio, en una nota que titulaba con ella acusando que estaban captando más poder en el PS algunos dirigentes denunciados por nexos con  "grupos delincuenciales". Términos que habría desmentido más tarde.

Por útimo, que la crisis del partido ancla de la izquierda chilena se prolongue y agrave pone también un acertijo en la campaña municipal. Ayer Elizalde dijo que no habría consecuencias en la nominación de candidat0s, pero en la facción rival temen represalias y que bajen a algunos nombres. En octubre, en tres meses más, vence el plazo para renunciar al PS y competir sin depender de que ser postulado por el colectivo.

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