“Triunfo del sentido común”: The Economist celebra el triunfo del Rechazo y la posible modificación del rumbo de Chile tras el cambio de gabinete

Propuesta de Nueva Constitución que fue rechazada este domingo 4 de septiembre.

El semanario inglés, que ya se había referido al plebiscito anteriormente al calificar la propuesta constitucional como un “magno error”, aseguró que “gran parte de la culpa de la derrota la tiene la propia convención”. Por otro lado, afirmó que el gabinete del Presidente Boric “se ha mostrado torpe”.


Cuando la propuesta emanada de la Convención Constitucional recién salía del horno y se aprestaba a ser socializada y discutida, dos meses atrás, no eran solo los chilenos los que se preparaban para entrar a debatir el borrador. Los ojos del mundo estaban puestos sobre Chile, y The Economist, un importante medio liberal inglés, aseguraba que la propuesta era “fiscalmente irresponsable” y “mucho menos favorable a las empresas o al crecimiento que la Constitución actual”.

Esta semana, tras el apabullante triunfo del Rechazo, donde obtuvo el 62% de los respaldos y logró una diferencia de 24 puntos frente a la opción del Apruebo, el semanario se unió a la celebración. “Tras un año de incertidumbre, es posible que la suerte de Chile renazca pronto”, dijo el medio, afirmando que fue un “triunfo del sentido común”.

En un análisis que abarcó desde el desarrollo de la Convención hasta los primeros tropiezos del gobierno actual, The Economist afirmó que “la magnitud de la derrota es un golpe para Boric, que apoyó el proceso de redacción de la Constitución”, pero también destacó que “gran parte de la culpa de la derrota la tiene la propia convención”.

Los votos durante la elección binaria entre el apruebo y el rechazo, donde esta última opción se impuso durante el domingo 4. Foto: Andres Perez

Parte de las razones que explican el resultado, opinó el medio inglés, es que los chilenos “parece que están hartos” del giro hacia la izquierda dentro del país. Según el semanario, Chile aparecía como “una de las economías más exitosas de América Latina”, pero luego de las protestas de octubre de 2019 “contra la desigualdad y los malos servicios públicos”, esa imagen de estabilidad se quebró.

En una crítica a la gestión del Presidente Boric y su relación con el proceso constituyente que acaba de finalizar, al menos en lo que respecta a la Convención recientemente disuelta, The Economist se refirió al mandatario como “un izquierdista de 36 años con barba y tatuajes” que dirige dentro de “una coalición de gobierno con el Partido Comunista”.

Esa juventud, inexperiencia política y cercanía con la “izquierda dura”, afirmó el medio, explica la derrota de un proyecto que no consideró que el votante chileno “se identifica como centrista”. Tesis que asoció tanto al gobierno como al trabajo de la Convención.

“Miembros de la izquierda dura gritaron sobre una orquesta que interpretaba el himno nacional. Unos meses más tarde, otro miembro de la extrema izquierda abandonó la convención después de que se descubriera que había mentido sobre su cáncer, al que había jugado durante su campaña electoral. Algunos miembros se presentaron disfrazados; uno votó desde la ducha y se le tuvo que pedir que apagara su cámara”, argumentó el semanario al criticar los momentos más recordados que emanaron desde el organismo redactor.

“Esa opinión se vio reforzada cuando la semana anterior al plebiscito, en un acto a favor de la nueva Constitución en Valparaíso, la segunda ciudad más grande de Chile, un drag queen se sacó la bandera nacional del recto mientras sus compañeros de banda animaban al público a ‘abortar Chile’. El video horrorizó a muchos chilenos”, aseguró la publicación.

Sobre la propuesta misma, que hace dos meses calificó como “woke” o “despierta”, haciendo referencia al movimiento progresista criticado por los sectores centristas y conservadores en el hemisferio norte, The Economist la calificó de “igualmente escandalosa” que la Convención.

“Con 388 artículos y 170 páginas, era una de las Constituciones más largas del mundo. Consagraba más de 100 derechos fundamentales, más que cualquier carta del mundo. Los chilenos habrían disfrutado de derechos que van desde lo extraño -como la alimentación ‘nutricionalmente completa’ y la ‘neurodiversidad’- hasta lo preocupante, incluyendo un derecho de huelga sin restricciones para los sindicatos”, detalló.

La crítica no terminaba ahí. Aludiendo a la cualidad paritaria que proponía la rechazada propuesta constitucional, el prestigioso medio afirmó que “los organismos electos y los órganos independientes del Estado, como la administración pública y el Banco Central, se habrían visto obligados a incluir a las mujeres en ‘al menos’ el 50% de los puestos directivos. Los economistas calculan que la aplicación de la nueva Constitución habría aumentado el gasto público entre un 9% y un 14% del PIB al año”.

Gabinete inicial del Presidente Gabriel Boric, el que fue criticado por The Economist por su juventud e inexperiencia. Foto: AGENCIAUNO

Sobre la coalición, a la que calificó como “compuesta por jóvenes izquierdistas que se iniciaron en la política como manifestantes estudiantiles” y que “se ha mostrado torpe”, el medio espera que miembros del gabinete sean “sustituidos por políticos de los partidos de centroizquierda que han gobernado Chile durante la mayor parte de las últimas tres décadas, y que han conducido al país hacia la prosperidad”, en referencia a la ex Concertación y a la ex Nueva Mayoría.

Como ejemplos de la falta de experiencia, The Economist nombró el fallido intento de Izkia Siches por ingresar a una comunidad mapuche cuando el gobierno recién iniciaba su período. “En marzo, la ministra del Interior se vio obligada a huir cuando un grupo armado la recibió con disparos durante una visita al sur del país. Se había negado a ir acompañada de una comitiva de seguridad”.

En cuanto al futuro constitucional de Chile, el semanario liberal afirmó que el gobierno quiere “convocar otra convención constitucional para volver a redactar un proyecto”, pero agregó que “los políticos de la oposición intentarán dificultar la presentación de candidatos independientes y que el proceso dure solo seis meses en lugar de un año más”.

Celebrando lo ocurrido este domingo, cuando más de 13 millones de personas votaron en probablemente uno de los plebiscitos más importantes de la historia de Chile, The Economist cerró afirmando que “tras un año de incertidumbre, es posible que la suerte de Chile renazca pronto”.

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