Vecinos de las otras viviendas sociales de Las Condes: En la Rotonda Atenas "le ponen mucho color"

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Jessica Pizarro, residente de Las Condesas 5

Mientras en La Rotonda Atenas sus residentes se han rebelado por el anuncio de futuras viviendas sociales en su barrio, en la misma comuna de Las Condes hay un laboratorio que prueba que la integración funciona. Acá, los vecinos de Las Condesas 5 cuentan su experiencia y cuestionan la "discriminación y clasismo" que han visto en las noticias.


Protestas, cacerolazos, lamentos, quejas porque creen que el valor de sus casas y departamentos se va a ir al suelo apenas les construyan "viviendas sociales" allí, en la Rotonda Atenas, en Las Condes. Todo eso les suena como de otro mundo, exagerado, discriminador y clasista -así lo dicen- a los vecinos y residentes de Las Condesas 5, el conjunto de viviendas sociales ubicado en Fleming con Vital Apoquindo, en la misma comuna.

Está habitado desde hace un año y medio por personas y familias que llegaron vía subsidio y quienes pagan su dividendo. Integrados, mezclados, como quieran llamarlo. Son departamentos, algunos de ellos, de algo más de 50 metros cuadrados, con tres dormitorios, cocina, baño living comedor y balcón. Jardines, juegos infantiles, talleres comunitarios y ningún -pese a que silbamos- perro suelto ni vagando por ahí, detalle que remarcan sus residentes.

Macarena Román vive hace un año y medio acá, luego de postular al subsidio habitacional. "Hay buenos vecinos, todos somos gente que nos hemos criado acá. Somos gente que nos ubicamos, gente trabajadora, de clase media. Tengo una hija universitaria, hijos chicos. No se ve nada extraño, ni problemas de seguridad", cuenta.

Relata que sí conoce de cerca lo que ocurre en la Rotonda Atenas porque "trabajo por ahí y lamentablemente se produce un estigma. Allá dicen que 'se va a venir a vivir la gente de allá arriba', y yo les podría decir que también vengo 'de arriba' y no soy una delincuente, mi familia está bien constituida".

A quienes están protestando con cacerolas, les dice "esperen a qué va a pasar, ¿por qué se ponen el parche antes? Son viviendas sociales, pero con dividendo". Y al poner su propio barrio como ejemplo, dice que "acá ni siquiera tenemos perros sueltos".

Pero pese al "nivel" -término discutible, claro- que ha tomado la controversia, Macarena cree que a la larga no va a pasar nada. "Conozco a la gente de allá, es igual que uno. Se van a dar cuenta de que nos preocupamos de las mismas cosas que ellos: de la seguridad, de la delincuencia. Van a tener un buen ambiente, y hay que darles oportunidad a todos", insiste.

Eso no quita, dice, que le moleste que estigmaticen a las personas: "Somos gente de esfuerzo y eso no significa que seamos malos o delincuentes. Estamos preocupados del futuro de nuestros hijos, darles estudio y que sean profesionales".

Y agrega que "la gente es muy clasista. Si acá a Las Condes la tienen demarcada. "De Padre Hurtado para arriba es otra cosa, de Padre Hurtado para abajo es la clase alta", dicen, y eso es clasismo".

"Es cosa de adaptarse"

A los pocos minutos nos encontramos con Jessica Pizarro (42) que vive acá hace dos años y paga dividendo por su departamento.

Enteradísima de lo que se ha dicho por el caso de la Rotonda Atenas, parte por expresar que "igual los entiendo a ellos porque viven tranquilos, y les va a cambiar un poco, pero tampoco va a ser tan grave. Ellos igual están discriminando".

A lo más, aventura, les va a pasar "lo de tener la música alta, pero nada más. Yo creo que le ponen mucho color". Recalca que "eso va a resultar bien, es cosa de adaptarse. No hay ninguna razón para que no resulte".

Lo mismo cree Héctor Torres (21), que lleva diez meses trabajando en la recepción de Las Condesas 5 y que vive a pasos de ahí. Es tan calmo, relata, que "nunca me ha tocado atender una emergencia" y cuenta que hay familias que "han llegado de sectores vulnerables de Las Condes, como Colón Oriente, gente muy trabajadora. No se dan grandes lujos, son agradecidos".

La polémica y reclamos de los vecinos de la Rotonda Atenas le parece "una estupidez, si me perdona la palabra. Nos están discriminando por nuestra clase social, y piensan que somos delincuentes porque tenemos pocos recursos. Cada uno se gana la vida como puede; nos cuesta un poco más, pero no por eso vamos a andar robando y ensuciando donde vivimos".

"Acá los precios de las casas subieron"

Atraído por la conversación se acerca Carlos (34) que tiene el turno matinal de guardia de seguridad en las Condesas 5 desde agosto del año pasado. Vive a unos minutos de acá y asegura que "nunca ha pasado nada dentro del condominio"

Al igual que las otras personas con las que conversamos hoy en la mañana, está al día de la polémica en La Rotonda Atenas y le molestan algunos de los argumentos de quienes rechazan las viviendas sociales allí. "Eso de que la plusvalía de sus viviendas va a bajar es mentira. Va a subir, no va a bajar nunca, eso es imposible: ya dijo un arquitecto en la tele que mientras más se hacen edificios, ocupan los sitios eriazos. Es para mejor", asegura.

Cruzando la calle está la Comunidad Cerro Apoquindo, con casas estilo Castillo Velasco en que residen empresarios y políticos. En la recepción se disculpan porque en plena mañana quienes podrían hacer de voceros andan fuera, en su trabajo, pero cuentan que no han tenido problemas.

Boris Montoya, conserje, comparte las mismas críticas a quienes han protestado por el anuncio de construcción de viviendas sociales. "Ni que la Rotonda Atenas fuera tan exclusiva también", agrega, en tono de broma pero muy en serio. También cree que allá hay "discriminación". Además, insiste en que "la gente al final se adapta".

Y, con conocimiento de causa, ataca el argumento del supuesto daño a la plusvalía. Después de que se construyó y habitó Las Condesas 5, "acá las casas aumentaron su precio, no bajaron. Acá hay casas que se venden bien, por $420 millones, por $360 millones, y que antes costaban $180 millones. El valor nunca baja, eso de que va a bajar es mentira".

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