Columna de Sarah Cerna: Despenalización del aborto en México, luces y sombras

Foto: Reuters



Por Sarah Cerna. Politóloga. Investigadora en Ciencias Sociales y profesora universitaria de la Unam. Especialista en Estudios de Género

Este martes 7 de setiembre, la Suprema Corte de Justicia ha decidido despenalizar el aborto en un fallo histórico para las mujeres y los cuerpos gestantes del país. No obstante, este hecho no obliga a los Poderes Legislativos Estatales a modificar sus códigos penales. Las mujeres que decidan interrumpir sus embarazos fuera de los mandatos locales y de los cuatro estados que tienen una ley de plazos para ello (Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo y Veracruz, hasta las 12 semanas) podrán enfrentar un proceso judicial, pero no irán por ello a la cárcel.

Porque cabe decirlo, la marea verde en México es un movimiento con fuerza en ciertos territorios y con menos intensidad en otros, debido principalmente a la diversidad social, política, étnica, cultural y económica del país. Mientras que desde abril de 2007 se despenalizó el aborto en la Ciudad de México y se comenzó a ofrecer servicios públicos gratuitos para ello, en otros estados como Guanajuato se contemplaban penas privativas de libertad que podrían extenderse hasta 30 años de prisión.

No obstante, tras la decisión de la Suprema Corte aún queda un largo camino por recorrer, ya que las agendas en temas de derechos sexuales y reproductivos en México han sido de las más postergadas debido a la fuerte presencia de las iglesias y el conservadurismo político tanto en las calles como en los Congresos. Porque México tiene esa diversidad, mientras que por un lado se aprueba la “Paridad en Todo” (es decir en los tres poderes del Estado) en el ámbito político, al mismo tiempo asesinan de manera violenta a más de 10 mujeres al día y muchas mujeres en condiciones de precariedad socio-económica mueren por abortar en la clandestinidad y muchas otras enfrentan procesos penales en su contra por este mismo hecho.

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