El incendio que puso fin a una historia de amor

Incendio afectó varias viviendas y dejó un saldo de siete personas fallecidas y tres lesionadas.

Incendio afectó varias viviendas y dejó un saldo de siete personas fallecidas.

Nicole y Sebastián tenían planificado casarse en diciembre, después de un largo pololeo y dos hijas. Ella y su primogénita fueron parte de las siete víctimas fatales que dejó un feroz incendio que consumió su hogar en Cerro Navia.




Sebastián Acuña (28) y Nicole Ramírez (29) se conocieron en el liceo cuando ambos cursaban tercero medio, en 2009. De ahí nunca más se separaron. Incluso, él se fue a temprana edad de su casa para vivir junto a quien pregonaba era el amor de su vida.

Por estos días la pareja afinaba los últimos detalles en busca de formalizar aún más su relación de más de una década y en la que tuvieron dos hijas. Ya había fecha para los festejos, el próximo 23 de diciembre se casarían rodeados de familiares y amigos, ya que la pandemia había dado tregua para poder realizar un festejo con todos los suyos, como siempre soñaron. Pero todo esto quedó trunco. A las 3.30 horas del viernes 19 se dio inicio a un voraz incendio que consumió la vivienda que ambos habitaban, en la comuna de Cerro Navia, y terminó no sólo con los planes de matrimonio, sino también con la vida de Nicole y su hija mayor, Martina, de 10 años, y otras cinco personas, que no pudieron huir del siniestro.

“¡Nicole, sal de ahí, escapa con la niña!”, le gritaba desesperado Sebastián a su pareja, esa madrugada, una y otra vez. Él, tras darse cuenta del fuego que invadía su casa sólo atinó, aún en ropa interior, a tomar en brazos a su hija menor A.A.R. (4) y salir del lugar, donde a esas horas las llamas y el humo invadían por completo cada espacio. La reja, que recientemente había sido reparada por su suegro, ya no contaba con un candado como antes, sino con una poderosa chapa que dificultó aún más la salida de quienes habitaban ese hogar. Héctor Ramírez (67), el padre de Nicole y quien había confeccionado las nuevas medidas de seguridad de la casa, al igual que su yerno, logró sortear la muerte esa fatídica noche y escapar del fuego.

La puerta principal de la casa tenía tres chapas y dos picaportes. Isabel Carreño, la madre de Sebastián, cuenta que su hijo subió al techo de uno de sus autos con su hija menor en los brazos, y ahí pudo saltar por encima de la reja hacia la calle. También por esa misma vía salió el padre de Nicole y otros dos sobrevivientes.

Cuando Acuña logró poner a resguardo a su hija menor se devolvió a rescatar a su pareja y a su primogénita. Pero Nicole a esa hora estaba empecinada en ir en busca de su madre, María Verónica Almuna (65), quien dormía en el segundo piso. En ese momento, según el relato de testigos, la hija de ambos de 10 años (M.A.R.) se habría aferrado a su mamá y nunca más la soltó. Las tres fallecieron.

“Una de las cosas que más recuerda mi hijo, es que Nicole le gritaba desde el segundo piso, desesperada, porque no podía romper las protecciones de las ventanas”, cuenta Carreño.

La casa de dos pisos ubicada en el pasaje Valdenegro, en la comuna de Cerro Navia, estaba completamente protegida con rejas, mallas y barrotes en cada ventana. Algunos de los vecinos comentaban que ellos siempre se mantenían protegidos de esa forma, por temor a la delincuencia, y por eso recientemente habían fortalecido la reja.

Cuando el siniestro ya había sido controlado y las primeras luces del amanecer permitían ver con mayor claridad la destrucción causada por el fuego, Sebastián era atendido por personal de salud. Aún con la mirada extraviada, el joven no podía creer lo que veía. Adentro yacía el cuerpo sin vida de su pareja y Martina. Bomberos había roto las rejas y sacado escombros, entre ellos juguetes de las pequeñas. El panorama era desolador.

Al día siguiente, el sábado 20, habría una gran celebración. Una semana antes, el 13 de noviembre, Nicole había estado de cumpleaños. Acuña tenía en mente entregarle un anillo en ese festejo familiar que sería masivo. Por eso esa noche había tantas personas alojando en la vivienda. Una de las hipótesis que investiga la policía del inicio del fuego era una vela que la mujer dejó encendida antes de ir a acostarse. Siempre lo hacía, dicen, “para alejar las malas energías”.

Trágico destino

La comunidad de la Villa Petersen quedó impactada con lo que esa noche sucedió. Los vecinos intentaron ayudar, pero el material de las viviendas afectadas sólo empeoró el escenario y las llamas se volvieron incontrolables. Eso sumado a que la alta protección de la casa la transformó en una trampa mortal.

Las llamas, que se expandieron en sólo minutos, no solo afectaron la casa de la familia Ramírez-Almuna, sino que también a otras tres. El vecino colindante de la gran casa de dos pisos contó que se despertó a mitad de la madrugada por el fuerte olor a humo. “Le dije a mi hijo que sacara la manguera y comenzamos a tirar agua (…). Lo único que escuchaba eran los gritos de los niños que estaban en el segundo piso”. Con lágrimas en sus ojos se lamenta no haber podido salvar a los niños: “Sigo escuchando sus gritos”.

En total fueron siete las víctimas fatales del incendio, de las cuales cuatro eran menores de edad. Esa noche pernoctaban 12 personas en la vivienda. Una de las víctimas fatales fue Tamara Marín (34), íntima amiga de Nicole que había viajado desde Andacollo, Región de Coquimbo, junto a sus tres hijos: Ángela (16), Emilio (9) y Pascal (3). Todos perdieron la vida. Entre los sobrevivientes está Ángel Arancibia, un sobrino de la familia, junto a su polola y los padres de Ramírez. Habían viajado por el cumpleaños de su hija, ya que desde hace algunos meses se habían ido a vivir a la playa.

“El fin de semana mi hijo fue a visitarme con mi nieta mayor, ella me dijo todo el día que me quería. Quería dormir sola conmigo, pero con una de sus primas se disputaban mi cariño, así que debieron compartir (…). Jamás imaginé que sería nuestra despedida”, dijo entre sollozos Isabel.

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