El incierto curso de la guerra en Ucrania

Un residente junto a un automóvil frente a un edificio de departamentos gravemente dañado durante el conflicto en la ciudad de Severodonetsk, en la región de Luhansk, el 1 de julio de 2022. Foto: Reuters

A más de cuatro meses del inicio de la invasión de Rusia al país vecino, Moscú ha debido concentrar su estrategia militar en el Donbás. Expertos creen que el Kremlin podría continuar logrando ganancias incrementales en las provincias de Donetsk y Luhansk. O las líneas de batalla podrían endurecerse hasta convertirse en un punto muerto que se prolongue durante meses o años. El tema clave parece ser el suministro de armas de Occidente a Kiev.




El viernes pasado, Ucrania ordenó a sus fuerzas que abandonaran la ciudad clave de Severodonetsk, que había sido objetivo de una intensa ofensiva rusa durante semanas, convirtiéndose en el epicentro de la confrontación en el Donbás, en el este del país. Solo dos días después, misiles rusos alcanzaron Kiev casi en paralelo al comienzo de la cumbre del G7 en Alemania. Mientras sus tropas presionan para apoderarse también de la ciudad de Lysychansk en Luhansk, Moscú anunció el jueves la retirada de sus efectivos de la Isla de las Serpientes. El Kremlin lo calificó como un “gesto de buena voluntad” destinado a mostrar que respaldaba los esfuerzos para reiniciar las exportaciones de alimentos desde los puertos ucranianos, pero Kiev lo saludó como una victoria y dijo que había obligado a los rusos a retirarse. Pero ayer, solo horas después de que diera la orden a sus soldados de abandonar el enclave de importancia estratégica en el mar Negro, el régimen de Vladimir Putin asestó un nuevo golpe: misiles derribaron parte de un edificio de departamentos mientras los residentes dormían, cerca del puerto de Odesa, dejando al menos 21 muertos según las autoridades de Ucrania.

Esos son los principales hechos de la última semana de hostilidades, en un conflicto que ya se extiende por más de cuatro meses. Una guerra que dista mucho de los planes que originalmente tenía Putin para su invasión a Ucrania, iniciada el 24 de febrero.

Residentes se paran junto al edificio residencial dañado en la ciudad de Serhiivka, ubicada a unos 50 kilómetros al suroeste de Odesa, Ucrania, el 1 de julio de 2022. Foto: AP

El Ejército ruso esperaba tomar el control de Kiev en 12 horas, según un documento hallado junto a un oficial que murió durante la invasión y que indicaba los principales objetivos de las tropas de Moscú. Así informó el ministro de Defensa ucraniano, Oleksiy Reznikov, en una reciente entrevista con la CNN. “Pensaban llegar al centro de Kiev en 12 horas. Los rusos previeron ingenuamente que 72 horas después de la invasión el gobierno ucraniano habría huido”, aseguró.

Tras los primeros intentos fallidos en la invasión para capturar Kiev y la segunda ciudad más grande de Kharkiv sin una planificación y coordinación adecuadas, Rusia concentró su estrategia militar en el Donbás, una región minera y fabril donde los separatistas respaldados por Moscú han estado luchando contra las fuerzas ucranianas desde 2014.

Un residente en bicicleta frente a un edificio de departamentos gravemente dañado durante el conflicto en la ciudad de Severodonetsk en la región de Luhansk, Ucrania, el 30 de junio de 2022. Foto: Reuters

Pero después de más de cuatro meses de enfrentamientos, muchos comienzan a preguntarse cuándo terminará la guerra en Ucrania. Funcionarios militares y de inteligencia occidentales consultados por CNN creen que el conflicto se encuentra en una etapa crítica que podría determinar el resultado a largo plazo de la guerra. En ese sentido, la cadena estadounidense destaca que Rusia podría continuar logrando ganancias incrementales en dos provincias orientales clave: Luhansk y Donetsk. O las líneas de batalla podrían endurecerse hasta convertirse en un punto muerto que se prolongue durante meses o años, lo que provocaría enormes bajas en ambos bandos y una crisis lenta que seguirá siendo una carga para la economía mundial.

El riesgo de un punto muerto

“Tras las pérdidas iniciales y la mala estrategia de Rusia en la primera fase de la guerra, Moscú ha desarrollado un enfoque más concentrado que se basa en centrar su esfuerzo militar en la región de Donbás y hacer avances territoriales utilizando sus ventajas en artillería, cohetes y poder aéreo. Esto está causando bajas significativas en el lado ucraniano, pero solo está dando lugar a pequeñas ganancias territoriales y Rusia se enfrenta cada vez más a un problema de falta de personal (debido a las altas bajas y al agotamiento) y ha perdido una cantidad significativa de su armamento y ha gastado muchas de sus existencias de municiones y misiles”, explica a La Tercera Neil Melvin, director de Estudios Internacionales de Seguridad en el Royal United Services Institute (RUSI), el think tank en defensa y seguridad más antiguo del mundo y líder en Reino Unido.

“Durante el verano (boreal), Ucrania recibirá cantidades sustanciales de armas de los países occidentales y ha lanzado una movilización general con un gran número de nuevas tropas que llegarán pronto. Su objetivo será pasar a la ofensiva contra Rusia y recuperar el territorio perdido desde que comenzó la guerra. La pregunta ahora es si Ucrania podrá hacer retroceder a las fuerzas rusas y quizás incluso recuperar el territorio incautado por Moscú en 2014. Esto solo se aclarará en los próximos meses. Si Ucrania no puede lograr esta contraofensiva, la guerra corre el riesgo de prolongarse y esencialmente llegar a un punto muerto”, advierte el especialista.

Vista de un arma antitanque MT-12 "Rapira" destruida durante el conflicto en la ciudad de Severodonetsk en la región de Luhansk, Ucrania, el 30 de junio de 2022. Foto: Reuters

Nick Reynolds, analista de investigación de guerra terrestre en el RUSI, reconoce el avance de las tropas rusas tras un reajuste en la estrategia por parte del Kremlin. “El Ejército ruso sigue avanzando, a pesar de que se han identificado muchos problemas con su planificación, organización y motivación iniciales. Esto se debe a los recursos, objetivos más realistas y un uso intensivo de la artillería”, comenta a La Tercera.

Pero Putin, en opinión de la principal funcionaria de inteligencia de Estados Unidos, sigue queriendo tomar la mayor parte de Ucrania. “Seguimos estando en una posición en la que miramos al presidente Putin y creemos que tiene efectivamente los mismos objetivos políticos que antes, es decir, que quiere tomar la mayor parte de Ucrania”, dijo Avril Haines, la directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, en una conferencia del Departamento de Comercio.

Según Haines, las agencias de inteligencia de Estados Unidos ven tres posibles escenarios a corto plazo, siendo el más probable un conflicto lento en el que las fuerzas rusas sólo logran avances graduales, pero sin moverse hacia el objetivo de Putin.

Zapadores militares manipulan cohetes de un lanzacohetes múltiple ruso Uragan que quedó abandonado en la región de Kiev, Ucrania, el 21 de abril de 2022. Foto: Reuters

Los otros escenarios incluyen un avance importante de Rusia y que Ucrania logre estabilizar las líneas del frente mientras consigue pequeños avances quizás cerca de la ciudad de Kherson, en poder de los rusos, y en otras zonas del sur de Ucrania. “En resumen, el panorama sigue siendo bastante sombrío”, dijo Haines.

Los expertos, no obstante, ven como poco probable que Putin pueda aspirar a algo más que hacerse con el control del Donbás. “Existe una baja probabilidad, pero posible (de que las tropas rusas avancen más allá del este de Ucrania). Si Putin logra un éxito significativo en el Donbás y las Fuerzas Armadas de Ucrania sufren derrotas dañinas, podría lograr un avance hacia Odesa y Moldavia, pero aún no se han establecido las condiciones para que esto suceda”, afirma Reynolds.

Armas de Occidente

Melvin, por su parte, cree que la ayuda militar que Ucrania está recibiendo de parte de Occidente puede marcar un punto de inflexión a favor de Ucrania en el conflicto, echando por tierra los planes de Putin. “Ucrania está recibiendo más y mejores armas de Occidente. Estas probablemente anularán gradualmente las ventajas de Rusia en artillería, cohetes y poderío aéreo. Occidente está entregando artillería y cohetes de mediano alcance (hasta 80 km de alcance) y misiles antiaéreos. Hay un delicado equilibrio aquí para proporcionar a Ucrania el tipo de armas que necesita para derrotar a Rusia en Ucrania, pero no para crear las condiciones para que la guerra se extienda a Rusia”, apunta el experto del RUSI.

A juicio de Melvin, “estas armas podrían significar potencialmente que Rusia ya no pueda lograr ni siquiera las ambiciones políticas muy reducidas que se ha fijado de tomar el control de la región de Donbás. Rusia ya no puede lograr su objetivo inicial de invadir toda Ucrania”. Y advierte: “La importancia de este cambio puede ser tanto político como militar. El liderazgo ruso tendrá que justificar los enormes costos humanos y económicos de una guerra que ha logrado poco, y Rusia puede incluso enfrentarse a una derrota estratégica”.

Vista de un tanque destruido junto a la carretera durante el conflicto en las afueras de la ciudad de Severodonetsk, en la región de Luhansk, Ucrania, el 1 de julio de 2022. Foto: Reuters

Si bien el Presidente estadounidense Joe Biden dijo que no suministrará a Ucrania cohetes de largo alcance que puedan golpear a Rusia, Reynolds cree que “las municiones de menor alcance aún brindarán una ventaja sustancial en el campo de batalla si se entregan lo suficientemente pronto, a la escala correcta, con el entrenamiento correcto y con el equipo de reconocimiento y el radar de contrabatería que los acompañan para permitir que los sistemas se usen de manera efectiva”.

De cumplirse estos requisitos, el experto militar es optimista sobre las opciones de Kiev en esta guerra. “El Ejército ucraniano todavía tiene la posibilidad de derrotar al Ejército ruso en el campo de batalla este verano (boreal), con el apoyo adecuado, y no necesita penetrar profundamente en territorio ruso para hacerlo”, sostiene.

Y Moscú, por su parte, enfrenta sus propios desafíos. “Rusia no tiene suficiente fuerza física en la zona de la operación militar especial en Ucrania... teniendo en cuenta los casi mil kilómetros (o más) de línea de confrontación”, escribió el bloguero militar ruso Yuri Kotyenok en su cuenta de Telegram. Estimó que Rusia necesitaría 500.000 soldados para alcanzar sus objetivos, lo que sólo sería posible con una movilización a gran escala de militares, una medida potencialmente arriesgada e impopular que Putin se ha abstenido de emprender hasta ahora, según destaca The Washington Post.

Al respecto, el primer ministro británico Johnson dijo que pensaba que el Ejército de Putin estaba sufriendo grandes pérdidas de soldados y equipos solo para ganar terreno en la región ucraniana de Donbás. Citando informes de inteligencia de las fuerzas de defensa británicas, Johnson comentó al periódico alemán Sueddeutsche Zeitung que creía que el ataque ruso en Ucrania probablemente perdería fuerza en los próximos meses. “Nuestro servicio de inteligencia de defensa cree, sin embargo, que en los próximos meses, Rusia podría llegar a un punto en el que ya no haya ningún impulso porque ha agotado sus recursos”, afirmó.

Miembros del servicio ucraniano disparan un sistema de lanzamiento de cohetes múltiples BM-21 Grad, cerca de la ciudad de Lysychansk, en la región de Luhansk, el 12 de junio de 2022. Foto: Reuters

La inteligencia de Reino Unido ha sugerido que Rusia pronto podría tener dificultades para producir suficiente equipo militar para alimentar un conflicto prolongado en Ucrania.

En su última edición, la revista The Economist reconoce que después de hacerlo bien al principio de la guerra, Ucrania está perdiendo terreno. ¿Qué sigue?, se pregunta. “Los líderes ucranianos dicen que están superados en armas y carecen de municiones. Su gobierno calcula que hasta 200 de sus tropas mueren cada día. Afortunadamente para Ucrania, ese no es el final. El avance ruso es lento y costoso. Con armas del calibre de la OTAN, nuevas tácticas y suficiente ayuda financiera, Ucrania tiene todas las posibilidades de hacer retroceder a los ejércitos de Rusia. Incluso si el territorio perdido es difícil de recuperar, Ucrania puede demostrar la inutilidad de la campaña de Vladimir Putin y emerger como un Estado democrático que mira hacia Occidente. Pero para hacerlo necesita un apoyo duradero. Y eso todavía está en duda”, lanza como respuesta.

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