Convención Constitucional: la oportunidad de la descentralización con foco en los municipios

En los últimos años, lo que se salva es la legitimidad ciudadana de las autoridades locales, donde su proximidad con los habitantes ha sido fundamental para sostener en algo la confianza en el sistema político. Imagen: IPS.

Un gobierno local más autónomo y fortalecido debería ser la piedra angular del nuevo diseño político administrativo del país, el que podría venir de la mano de un gran consenso de los constituyentes.




La instalación de la Convención Constitucional se ha transformado en un hito mayor de la historia política del país. Más allá de las polémicas y expectativas propias de un proceso de estas características, las determinaciones que se adopten van a repercutir en todos los aspectos de la vida en común, con impacto en el diseño institucional y la interacción de los poderes del Estado.

Uno de los temas en los que se visualiza un consenso mayor es en la descentralización político-administrativa, porque parece escapar de las posiciones doctrinarias o ideológicas de los constituyentes.

“Hace mucho rato que es necesario avanzar a la descentralización por razones propias del desarrollo. Esto se enmarca en 200 años de vida republicana, en los cuales hemos adoptado un régimen de democracia representativa que dio las causas culturales para ir entendiendo la mayor exigencia de los territorios para tomar sus propias determinaciones”, opina Jaime Abedrapo, doctor en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales del Instituto Universitario Ortega y Gasset de la Universidad Autónoma de Madrid y director de la Escuela de Gobierno y de Administración Pública de la Universidad San Sebastián (USS).

El académico sostiene que “es necesario dotar de más competencias a los territorios, atribuciones y recursos. En ese sentido, el país ha sido extremadamente centralista. Y eso es lo que estamos percibiendo hoy en día, lo que responde a un cambio cultural muy profundo, y que uno lo puede percibir desde distintas aristas. Hoy se exige un cambio de la mano de las identidades y de la diversidad que se han ido conformando a lo largo del país, y que eso se va acoplando con la necesidad de cortar el vínculo con la mirada Portaliana centralista”.

A su turno, el abogado Arturo Squella, director Centro de Derecho Público y Sociedad de la misma casa de estudios, tiene una mirada crítica sobre el accionar de los distintos gobiernos frente a la descentralización: “Independiente del color político, existe una diferencia entre la mirada descentralizadora en las campañas presidenciales y en lo que se hace una vez en La Moneda. No ha habido ánimo de desprenderse del poder, solo se avanza con pincelazos. Esto ocurrió, por ejemplo, con la nueva autoridad del gobernador regional, que no tiene más atribuciones que distribuir la palabra en el consejo regional”.

Los municipios han ido implementando el mecanismo democrático de consultas ciudadanas vinculantes para definir aspectos que afectan directamente a los habitantes.

“Por lo mismo, el trabajo de la Convención Constitucional presenta una doble oportunidad para hacer descentralización de verdad. Primero, porque es un grupo de 155 personas que no están gobernando, que tienen distintas miradas, mucho regionalismo y representación de territorios. Por primera vez vamos a estar frente a políticas de verdad respecto de la descentralización, sin injerencia del Poder Ejecutivo”, dice el jurista.

Creemos que una de las formas de hacernos corresponsables de nuestro futuro común es entender e impulsar el proceso de descentralización, donde se diga que la gente en sus territorios tiene el derecho y también su obligación de aportar a una mejor calidad de vida.

Jaime Abedrapo

En su opinión, estos elementos permiten augurar que “una de las grandes transformaciones en la que se espera un gran consenso será en descentralizar el país, porque se trata de un tema que no se ve cruzado por posturas ideológicas”.

La oportunidad de los municipios

Por estos días, los profesores Abedrapo y Squella están ultimando un trabajo sobre la descentralización que harán llegar como un insumo para el trabajo de los constituyentes, a modo de contribución institucional de la USS para el futuro del país.

Abedrapo afirma que “no solo hay que entender a las políticas públicas desde la eficiencia y la eficacia de la gestión de los recursos públicos, sino que tiene que ver con el sentido de la política, donde los territorios, los gobiernos locales urbanos y rurales están exigiendo el reconocimiento de que tienen que gestionar su propio destino común”.

Tiene que haber un proceso paulatino de empoderamiento de los municipios. Por ejemplo, la nueva configuración del gobierno comunal podría estar compuesta por un alcalde altamente ejecutivo, un mini Presidente de la República en la comuna, con un concejo municipal que, más que estar aprobando ex ante las grandes políticas públicas con el alcalde, haga y ejerza una fiscalización ex post.

Arturo Squella

Así, ambos académicos llegaron al convencimiento de que, en los gobiernos locales, en los municipios, estaba la clave para generar un cambio sustancial y paulatino en materia de descentralización.

¿Por qué?

Al analizar el sistema político en su conjunto, Squella dice que “en medio de la desconfianza generalizada que hemos comprobado en los últimos años, lo que se salva es la legitimidad ciudadana de las autoridades locales, donde su proximidad con los habitantes ha sido fundamental para sostener en algo la confianza en el sistema político. El problema es que tienen pocas atribuciones”.

Abredapo, en tanto, afirma que “lo central es que hay que entender que los procesos de optimización, respecto de hacer una administración territorial sobre el territorio, tiene mucho más que ver con la propia identidad que marcan sus ciudadanos, darle un sentido a una región o municipio. Ya no basta con el reconocimiento de las fiestas tradicionales o la gastronomía, sino que hay que entender que pueden tener unas diferenciaciones en donde pueden tener -por ejemplo- más emplazamiento de ciudadanos de pueblos originarios o bien que se está bregando por mayor nivel de autonomía decisional por las razones que fuere”, y agrega que “hay que comprender el siglo XXI. De aquí en adelante en Chile -muy probablemente- en políticas públicas se tendrá que ser más respetuoso de las diferencias de nuestros propios habitantes en nuestro Estado unitario”.

Sin duda, que esta nueva mirada del país debe ir de la mano de nuevas atribuciones reales y aplicables, en el entendido de que, en esta futura autonomía, una decisión local no pueda ser revertida en La Moneda o en un ministerio en el centro de Santiago.

Jaime Abedrapo, director de la Escuela de Gobierno y de Administración Pública USS; y Arturo Squella, director Centro de Derecho Público y Sociedad de la misma casa de estudios.

Así, Squella señala que las tres hipótesis del documento de descentralización de la USS incluyen: fortalecer a los municipios dotándolos de una autonomía progresiva o disminución de la injerencia del gobierno central; focalizar el gobierno regional en el orden público, en la coordinación de proyectos sectoriales y el ordenamiento territorial, como cuando varias comunas conforman una ciudad o un entorno urbano, debe haber una autoridad mayor que contribuya a ordenarlo; y la eliminación del gobierno provincial para generar mayor fluidez y simpleza de cómo se da la administración descentralizada de los territorios.

La aplicación de las mismas podría generar consecuencias positivas, tales como:

-Dotar de mayor eficiencia a la administración, en que los recursos y las buenas decisiones lleguen directamente a los vecinos.

-Mayor valoración de la política por el acceso fluido a las autoridades locales, sea el alcalde o alcaldesa o concejales y concejalas.

“Tiene que haber un proceso paulatino de empoderamiento de los municipios. Por ejemplo, la nueva configuración del gobierno comunal podría estar compuesta por un alcalde altamente ejecutivo, un mini Presidente de la República en la comuna, con un concejo municipal que, más que estar aprobando ex ante las grandes políticas públicas con el alcalde, haga y ejerza una fiscalización ex post”, sostiene Squella.

El académico agrega que para que esta relación funcione con cada uno en su rol “sería ideal que los alcaldes no tengan permanentemente las mayorías en los concejos municipales. Porque en el fondo, ¿qué incentivo tiene una mayoría de concejales de fiscalizar los actos del alcalde o alcaldesa de su propio color político? Es mucho más natural que ese mayor rol fiscalizador lo ejerza con mayor fuerza y eficiencia alguien que está en la oposición. Esto se podría lograr si se llega a desvincular la elección de alcaldes y de concejales, si se hace en distintas fechas, como por ejemplo a mitad de periodo del alcalde, cada dos años. Esta mezcla permite tener el poder de aplicar un plan de gobierno, pero sujeto a una fiscalización efectiva, dando a los concejales las herramientas necesarias”.

Las determinaciones que adopte la Convención Constitucional van a repercutir en todos los aspectos de la vida en común, con impacto en el diseño institucional y la interacción de los poderes del Estado.

Y sobre las motivaciones de preparar un documento sobre la descentralización con foco en los municipios, Abedrapo explica que “queremos ser un apoyo a la Convención Constitucional desde la necesaria democracia cotidiana, entregando un insumo con cierta identidad donde se fundamente el porqué es necesaria la descentralización”.

Añade que “muchos parten desde la lógica de que es evidente la descentralización, pero no dan fundamentos antropológicos, experiencias comparadas ni muchos elementos para que el constituyente tome la importancia de la descentralización que se demanda y que se requiere. La descentralización es parte de la legitimidad perdida de la política. Creemos que una de las formas de hacernos corresponsables de nuestro futuro común es entender e impulsar el proceso de descentralización, donde se diga que la gente en sus territorios tiene el derecho y también su obligación de aportar a una mejor calidad de vida. Para ello, va a ser necesario salir de los artilugios de los partidos políticos que muchas veces pusieron estos temas, pero sin la voluntad real de avanzar decididamente hacia la descentralización”.

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