De la Universidad al Mundial de Rugby: Cómo compatibilizan deporte y estudios “los Cóndores”

Foto: @WorldRugby/Twitter.

Marcelo Torrealba y Luca Strabucci fueron parte de la selección chilena de rugby que logró la histórica clasificación a la cita planetaria del próximo año siendo alumnos de la Universidad Andrés Bello. Ambos comparten sus experiencias y cuentan de qué forma logran sobrellevar su situación académica junto a la vida deportiva de alto rendimiento.



El pasado sábado, cuando sonó el pitazo final en el partido donde la selección chilena de rugby superó a Estados Unidos por 31 a 29 en la vuelta por el repechaje para el Mundial de Francia 2023, los Cóndores desataron la locura en el estadio Infinity Park de Denver. Años de esfuerzo y sacrificio rindieron sus frutos con una histórica clasificación a la cita planetaria europea, un hecho inédito para el deporte de la ovalada en nuestro país.

Entre los integrantes del plantel hubo algunos que sintieron una particular emoción ya que, en paralelo a la exigente vida que demanda el deporte de alto rendimiento, debieron enfrentar pruebas y exámenes mientras cursaban sus carreras de pregrado, tarea nada de fácil que sin embargo supieron sacar adelante gracias al apoyo de la familia y también, en varios casos, de sus respectivas casas de estudios.

“Una experiencia única”

Marcelo Torrealba (26), alumno de último año de Ingeniería Comercial en la Universidad Andrés Bello, fue uno de los protagonistas de la hazaña que lograron los Cóndores el fin de semana, tras convertir el primer try en la remontada ante el combinado norteamericano. Al respecto, el medio scrum cuenta que “el partido fue una locura. Estuvimos 19-0 abajo quedando menos de 10 minutos en el primer tiempo, pero de alguna manera pudimos lograr marcar dos tries antes del cierre para irnos al descanso 19-14. Después estuvimos todo el partido hasta los últimos 3 minutos persiguiendo a Estados Unidos por atrás y logramos pasar adelante en el marcador”.

“En ningún momento estuvimos tranquilos ni seguros de que íbamos a ganar, hasta que pateamos la pelota hacia afuera cuando se cumplió el tiempo. Ese momento fue una sensación increíble, en el que te das cuenta que todo el sacrificio, esfuerzo y las cosas que tuviste que dejar de lado, valió la pena. No hay nada que se pueda comparar a lo que conseguimos nosotros. Todo el esfuerzo y todo lo que tuvimos que sacrificar logra un significado mayor”, relata.

Una sensación similar vivió Luca Strabucci (23) quien, siendo estudiante de cuarto año de Arquitectura en la Universidad Andrés Bello, formó parte de este histórico plantel. “Sin duda fue uno de los logros más importantes de mi vida. Yo llegué a sumarme a este proceso hace poco, juego más en la selección de rugby seven regularmente. Me tocó viajar ahora debido a un par de lesiones que hubo en el amistoso contra Escocia, a último minuto me sumé al grupo y clasificar al Mundial fue una experiencia única”, señala.

“No me tocó jugar, siempre viajan 28 y me tocó ser uno de los tres que tuvieron que verlo desde afuera, pero sin duda ser parte del proceso y haber estado ahí en cada momento que se vivió, preparando la semana, creo que fue algo muy importante que no se nos va a olvidar nunca”, cuenta el fullback del combinado nacional.

Entre el deporte y los estudios

En relación a cómo lograron compatibilizar el deporte con el estudio, Strabucci afirma que “es algo bien difícil porque el rugby en Chile no es un deporte profesional. Seguimos en un proceso de profesionalización, pero sigue siendo amateur por lo que tienes que entrenar súper temprano para que después cada uno pueda ir a estudiar o trabajar”.

El fullback de los Cóndores cuenta que en su caso la Universidad Andrés Bello le entregó una beca deportiva, además de darle la posibilidad de recuperar clases y rendir pruebas fuera de plazo cuando le toca viajar. “Eso uno lo ve principalmente con el profesor, pero tengo el apoyo de la universidad que me permite salir de gira y me respalda para no tener problemas después con los ramos. Uno va re-agendando para no perder las pruebas y así seguir avanzando en la carrera”, asegura.

“El deporte te empieza a exigir más cuando uno entra al alto rendimiento, se requiere más preparación mental y física, entonces todo demanda mucho más tiempo. Con los años se fue poniendo todo más difícil, pero creo que la Universidad Andrés Bello me ha acompañado súper bien, siempre me han dado facilidades. A esta altura me estoy yendo un poco más tranquilo con la carrera, tomando menos ramos para poder cumplir con mis objetivos en el deporte, pero de alguna u otra forma he ido avanzando y he podido compatibilizar estas dos cosas”, apunta.

Por su parte, Torrealba cuenta que “entré a la Universidad Andrés Bello el año 2017, venía de otra universidad privada pero justamente me cambié por el apoyo que da la UNAB a los deportistas. Desde ahí se han portado un siete conmigo, ya que me han dado todas las facilidades para poder rendir y dedicarme cien por ciento al deporte. Estuve tres años jugando rugby profesional en Estados Unidos, donde también me ayudaron en el tema de las clases online o si tenía que congelar. Siempre tuvieron la disposición para hacerme la vida lo más sencilla posible, en el sentido de poder compatibilizar el estudio con el rugby. Ya me va quedando la tesis solamente y estaría saliendo este semestre. Ha sido increíble cómo se ha portado la UNAB conmigo para poder lograr todo esto”.

No más “cementerios de deportistas”

En la misma línea, el futuro ingeniero comercial de la UNAB manifiesta que hasta hace unos pocos años a las universidades chilenas se las consideraba “cementerio de deportistas”, por las dificultades que presentaban a los atletas a la hora de mezclar la actividad física con el desarrollo de sus carreras, un escenario que ha cambiado con el paso de los años.

Acerca del apoyo que la casa de estudios brinda a sus alumnos que practican deporte de alto rendimiento, Torrealba señala que la UNAB “es una universidad que quiere tener deportistas y eso es algo que yo encuentro increíble. Lo ideal sería que otras universidades se sumen, en otros lugares del mundo se pelean por tener a los mejores deportistas, porque entregan otro valor agregado a la persona. No solo importan los estudios, sino que también todos los valores que entrega el deporte especialmente en el alto rendimiento”.

“Tengo 10 o 15 años para dedicarme al deporte de alto rendimiento y a los estudios me puedo dedicar toda mi vida. Pero si puedo hacer las dos cosas al mismo tiempo a un ritmo más lento, lo voy a hacer. Nunca en mi vida me voy a arrepentir de lo que estoy logrando con el deporte, aunque saque la carrera uno o dos años después”, apunta.

Por su lado, Strabucci valora que actualmente exista la opción de desarrollar una carrera profesional en el deporte en paralelo a la obtención de un título académico. “Hoy día hay un camino y hay hartos jugadores que lo están recorriendo. A medida que pasa el tiempo, esto va a ir creciendo cada vez más. Yo diría que hoy en día la UNAB es una de las universidades que más apoya a los deportistas, pero sé que también hay otras universidades trabajando en esto. Algo que antes uno lo veía como imposible, como dedicarse por completo al rugby, ya no lo es porque hay un camino. En el colegio dudé mucho de esto, no me imaginé que podía ser una posibilidad, pero hoy en día los jóvenes que están en la media tienen la cosa más clara porque hay más opciones”, manifiesta.

“No se me ha hecho fácil, pero con el apoyo de la familia y de la universidad lo he podido sacar adelante. Estoy empezando en esto, lo estoy planificando. Ser un jugador profesional, que era algo que antes no veía como una opción, hoy día lo estoy tomando como una posibilidad real”, indica el estudiante de Arquitectura de la UNAB.

“Estamos muy ilusionados”

Al ser consultado sobre cuáles son sus expectativas para el Mundial de Francia 2023, Torrealba revela que “estamos muy ilusionados, con muchas ganas. Creo que hay que disfrutarlo a concho. Es muy temprano recién para estar analizando lo que se vendrá, pero nosotros somos un grupo de jugadores muy competitivos y mientras haya alguna oportunidad de ganar un partido, vamos a ir a buscarla como sea”. A nivel personal, el estudiante de Ingeniería Comercial de la UNAB afirma que “espero ser un aporte para el equipo, estar a disposición y poder representar a Chile en el Mundial”.

Strabucci, en tanto, reconoce que para una selección debutante como la de Chile el escenario es complejo, ya que “competir a ese nivel internacional es algo a lo que no estamos acostumbrados, lo vivimos acá ante Escocia y sabemos lo difícil que va a ser. Creemos que la preparación será muy importante y que vamos a tener que trabajar harto. Por otro lado, mi objetivo es pelear por un cupo en el equipo. Ahora mismo estoy enfocado en la selección de rugby seven, ya que también viene un Mundial en Sudáfrica. Mi cabeza está ahora en eso, pero después claramente mi objetivo será tener una buena preparación y tratar de pelear un cupo para ojalá el próximo año ir al Mundial de Francia”.

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