Telemedicina: ¿Puede reemplazar la consulta no presencial la visita al médico?

Ilustración: Gabriel Ebensperger.

Aunque los orígenes de la telemedicina en Chile remontan a 2004, la pandemia disparó su uso. Para la Universidad Andrés Bello fue la posibilidad de adaptar y proyectar una tecnología afianzada en beneficio de la comunidad en sus últimos años, mientras el sistema público y privado de salud confirma que la modalidad no solo se queda sino que se expande. Pacientes y especialistas hablan de su pro y contras.




Sara Sandoval se lo toma con humor. A los 73 años padece “todas los achaques que terminan en ‘osis’” incluyendo lordosis, escoliosis, espondilosis y otras afecciones cuyos nombres serían largo de enumerar. Por si fuera poco, arrastra una compleja lesión inoperable en la cadera izquierda. Sara deja de sonreír cuando habla del dolor. “Esto no va a mejorar”, asume. La pandemia supuso inicialmente una dificultad extra para desplazarse a sesiones de kinesioterapia, hasta que llegó la opción de contactos telemáticos con estudiantes de la Universidad Andrés Bello. “He estado con alumnos de quinto año que están haciendo su práctica. Ha sido muy positivo, porque los ejercicios sirven para paliar las molestias”, explica.

Con un equipamiento de banda elástica, mancuernas, colchoneta y balón, las sesiones semanales vía Zoom se extienden por una hora. Parte con un precalentamiento junto con responder consultas del profesional, seguido de movimientos de rutina y otros más específicos para las distintas dolencias. “En la medida que ejercitas te preguntan si duele del uno al 10 para aumentar o disminuir el trabajo”, detalla Sara Sandoval. “Es bastante completo y siempre están atentos a cómo se siente uno, si necesito descansar, si fue muy duro, para finalizar con estiramientos y elongaciones”. Sara se confiesa agradecida de una experiencia que recomienda en manos de estudiantes a punto de egresar. “Es muy valioso. No solo me mantengo sino que avanzo”.

La novedad de la telemedicina es relativa. En Chile sus raíces públicas se remontan a 2004 hasta que en 2017 se configura el Plan Nacional de Telesalud. En 2018, esta red se apoya en Hospital Digital, “impulsando la telemedicina para reducir brechas de horas de medicina general y de especialidad”, precisa la doctora María José Letelier, jefa del departamento de salud digital del ministerio de Salud.

La pandemia ha sido el “punto de inflexión” en el desarrollo de esta alternativa, reconoce la doctora. Con la movilidad de la población minimizada, una de las grandes ventajas de la telemedicina “es la reducción de las inequidades geográficas, porque permite llevar atención médica a zonas remotas y donde lo presencial dificulta el acceso y la oportunidad de ser atendido”.

¿Todas las especialidades médicas son aptas para la telemedicina? El ministerio dice que sí. La alternativa permite prevención, diagnóstico y tratamientos. “Sin embargo, no todas las patologías pueden ser tratadas por telemedicina”, observa la doctora Letelier. “Hay varias que exigen una atención 100% presencial, sobre todo las que requieren examen físico para su diagnóstico. Es importante aclarar que la telemedicina no reemplaza la atención presencial, pero es un soporte fundamental para acercar la salud a la población”.

Sin regreso

“La telemedicina es el futuro”, sentencia entusiasta Nicolás Bronfman, vicerrector académico de la Universidad Andrés Bello, institución que ha tomado las teleconsultas y telemedicina como algo que permanecerá en el tiempo. Había algunas experiencias previas en la institución pero, como en todo orden, nada comparable a lo gatillado por la crisis sanitaria del Covid-19. Para la universidad, surgió una oportunidad de apoyo a la población involucrando a un millar de estudiantes. “Lo que hicimos fue acercarnos y colaborar resguardando siempre la salud de nuestra comunidad en temas de todo tipo, desde nutrición, enfermería, atenciones farmacéuticas, psicología, kinesiología, etcétera”, señala sobre el rol que han cumplido las instituciones de Educación Superior en esta pandemia.

La experiencia telemática con alumnos atendiendo pacientes partió en abril del año pasado, para expandirse a lo largo del país articulando convenios, incorporando tecnología, capacitación y trabajo con municipios de las regiones de Valparaíso, Biobío y Metropolitana. Las prestaciones no sólo se remiten al área salud sino también jurídica y más de 15 mil personas fueron beneficiadas el año pasado, tras el desarrollo de más de un centenar de oficinas virtuales.

“Para los estudiantes es especial”, apunta el vicerrector, “porque están en sus últimos años de carrera en periodo de internado, con toda la vocación a flor de piel para poder atender a estas comunidades más afectadas”, señalando que los futuros profesionales de la salud deberán acostumbrarse a consultas de modo remoto, más allá de la pandemia.

Entre las cualidades de la telemedicina destaca la optimización en el uso del tiempo administrado más eficientemente por los estudiantes “porque son nativos digitales”, y el hecho de que todas las especialidades se han adaptado a las teleconsultas -”incluso odontología”, apunta la autoridad UNAB-, mientras las atenciones han cubierto el país y el extranjero.

“Definitivamente nos vamos a quedar con este sistema”, sentencia el vicerrector. “Estamos formando y estructurando la unidad de teleatención y telesalud, que esperamos potencie todo el trabajo que venimos haciendo con nuestras distintas clínicas”, señala, destacando que carreras como kinesiología, nutrición y dietética, psicología y obstetricia, “han visto tremendos beneficios que hacen más interesante la formación y el aprendizaje de nuestros estudiantes”.

Las atenciones de salud mental asoman como una de las alternativas más viables de esta modalidad. La experiencia de ocho años de terapiaonline.cl/online/ se multiplicó por la pandemia. Ampliaron el equipo y el trabajo se incrementó en más de un 100%, según cuenta su directora Francisca Espinoza Morales: “Se desarrollaron nuevas herramientas y funcionalidades como envío de informes, certificados, recetas médicas, todo en línea”.

Espinoza no cree que la telemedicina tenga como misión reemplazar a las citas presenciales, sino una alternativa para quienes tienen dificultades “por distancia, enfermedad, tiempo, temor a contagiarse, o que simplemente prefieren una atención online”. Sin embargo, subraya que la calidad a través de la plataforma iguala a la experiencia en persona. “La atención, el profesionalismo, es la misma de una cita presencial”, aporta.

La negativa de Pamela Olavarría (42) es categórica. No pretende retomar las consultas médicas presenciales. “Es igual, exactamente lo mismo. No hay ningún cambio entre la interacción presencial y en línea”, comenta, amparada en su experiencia en atenciones psiquiátricas, de psicología y medicina general. Bajo pandemia sabe lo que es asistir a un establecimiento médico y, por lo mismo, refuerza la opinión favorable a la alternativa telemática, porque al concurrir a un centro asistencial “te atienden igual a distancia, sin mucha interacción”, más la espera en una sala con numeroso público, a pesar de los aforos.

Predicción superada

Como en tantas esferas, la pandemia fue el punto de quiebre para la asistencia médica mediatizado en una pantalla, pero el sistema salió jugando. Sólo a modo de ejemplo, detalla la doctora María José Letelier, del ministerio de Salud, el total de atenciones por telemedicina en los Servicios de Salud fue de 75.671 y 757.789 en 2019 y 2020, respectivamente.

Según sus datos, Hospital Digital concretó 996.096 prestaciones telemáticas el año pasado, en tanto el primer semestre de 2021 registra 508.446, en distintas modalidades de telemedicina, incluyendo teleconsultas sincrónicas y asincrónicas, teleinformes, etcétera.

En la Clínica Alemana todo es ganancia con esta experiencia. Apenas comenzó a arreciar la pandemia, se adaptaron a la modalidad. Cuatro mil atenciones telemáticas equivalen a un piso del establecimiento, con una docena de consultas trabajando. “Ya no dependes de espacios físicos”, apunta Carolina Jara, gerente de división comercial de la institución. Entre los vaticinios de la ejecutiva, al menos un 20% de las atenciones seguirán en esta modalidad post pandemia, como apunta que la medicina preventiva reforzará su uso con este mecanismo “para que no tengas que venir, cuidándote, buscando el bienestar integral del cuerpo con entrenamiento y comida saludable”.

En un capítulo de Los Supersónicos, la antigua serie animada de una familia en un mañana interestelar fijado en el año 2062, se presenta la telemedicina tal como sucede hoy. Predijeron el futuro pero se quedaron cortos. Médicos y especialistas en salud ya están a un click.

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