¿Balde de agua fría para los autos eléctricos? Uno de cada tres conductores de vehículos eléctricos dice que preferiría volver a uno de gasolina

Según un estudio de la consultora McKinsey&Co, en Europa el 29% de quienes han comprado un auto eléctrico, optaría de nuevo por comprar un coche con motor térmico.




Si hace algunos días dábamos a conocer el último estudio de la Asociación Estadounidense del Automóvil el que arrojaba como resultado que dos de tres personas ven como probable o muy improbable comprar un auto eléctrico, sumado a que en las últimas semanas varios fabricantes de automóviles han declarado que seguirán construyendo y desarrollando motores de combustión y que otros varios han debido bajar la producción de su oferta de los vehículos a baterías, ahora la consultora europea McKinsey&Co fue enfática con su última encuesta centrada en autos eléctricos.

Es que a pesar de que en el Viejo Continente a partir de 2035 solo se podrá vender autos eléctricos o que en Estados Unidos las nuevas normas anticontaminación se encaminan a darle prioridad a este 100% eléctricos o enchufables, los consumidores aún no están convencidos que esa sea la ruta a seguir. O no por el momento con las condiciones que hay en el primer mundo -y de las cuáles nuestra región está a años luz-.

FILE PHOTO: A Tesla supercharging station is seen in the early morning sun, in Kettleman City, California, U.S., January 25, 2023. REUTERS/Mike Blake/File Photo

Así lo indica el estudio de la consultora europea, donde la principal conclusión señala que el 29 % de los que han comprado un coche eléctrico, optaría de nuevo por comprar un coche con motor térmico. El informe analiza las tendencias del mercado y movilidad y se basa en una encuesta realizada a más de 30.000 consumidores de un total de 15 países que acogen el 80% del mercado de vehículos.

Si se desglosa por los países donde se realizó la encuesta el porcentaje sube, por ejemplo, en Estados Unidos y Australia, con 46% y 49% -respectivamente- los dueños de un modelo eléctrico volverían a uno de combustión.

En Alemania la cifra es menor y se empina por 24 %, mientras que en Noruega y Francia alcanza solo un 18% de los encuestados “retrocedería” a un vehículo de gasolina o diésel, mientras que en Italia solo lo haría el 15% en Italia. Hay que recordar que Noruega y Alemania son los dos países del Viejo Continente con mayor cuota de eléctricos, con 82% en el país escandinavo y 18% en el mercado germano. El dato curioso lo enmarca Italia, pues el porcentaje de vehículos a batería es solo el 4,2% del total de autos nuevos que se vendieron en 2023.

Lo de China es aún más sorprendente, puesto que es el mercado donde mayor venta de este tipo de registra anualmente en el mundo y el 28% de los consumidores que respondieron la encuesta prefería volver a comprar un vehículo de combustión.

Las razones

La rapidez con la que esta tecnología ha avanzado es mayor que la infraestructura y el ecosistema que se requiere para la utilización de este tipo de vehículos en al vida diaria. Un punto fundamental y donde la mayoría de los fabricantes siempre ha hecho hincapié: la experiencia de utilizar un vehículo eléctricos debe ser extraordinaria para no frustrar al usuario. Y eso es lo que está pasando, a pesar de que, en la mayoría de los países donde se tomaron la muestra tienen una buena red de carga.

Por ejemplo, mientras Europa cuenta con una media de en 1.408 puntos de carga por millón de habitantes, Noruega tiene un total de 4.486 puntos de carga por cada millón de habitantes, transformándose en con mayor densidad de Europa; y Alemania cuenta con 1.430 puntos de carga por millón de habitantes. En tanto, si bien en Estados Unidos los puntos de carga están creciendo, y en mayo de este año ya se fijaron en unos 183.000, pareciera que no será suficiente.

Y es que las principales razones que relucen del estudio son dos: el 35 % considera que no hay suficientes puntos de carga y un 34 % señala que mantener un coche eléctrico es caro. Además, un 32 % señala los viajes largos, lo que nos lleva de nuevo a la infraestructura de carga aunque también a la autonomía.

Según McKinsey & Co aunque crezcan los puntos, los que más deben hacerlo son los de carga rápida y en ruta, pues ahí radica el principal descontento de los usuarios

Otro punto que recoge en la encuesta la consultora es que la red no es homogénea. Es decir que cada cargador pertenece a una eléctrica, marca o red de carga, lo que implica tarifas diferetes, no todas usan la misma app para pagar, etc.

¿Más caros de mantener?

Una de las banderas de lucha de los autos eléctricos es que en teoría su mantención tiene casi cero costo para el propietario, debido a que prescinden de elementos mecánicos.

Sin embargo, el problema radica en las reparaciones, las cuales sí que son más costosas. Por ejemplo, la falla de la batería, su elemento más caro y cuya reparación es tan costosa que se opta por sustituirla, y que marcas como Tesla, la firma de eléctricos más vendidos del mundo, obliga a reparar sus vehículos en sus talleres oficiales.

El estudio chileno

El año pasado Volvo Car Chile y Almabrands presentaron el primer Estudio de Electromovilidad de Chile, denominado “Estudio de Electromovilidad en Chile: un Zoom a la Percepción del Consumidor”. En él, los principales hallazgos demuestran que para avanzar en la electromovilidad se deben abordar grandes e importantes desafíos que son accionables a nivel local: una educación colectiva acerca de esta materia, lo que se traduce en mayor información sobre los beneficios y aportes a las personas, al país y la sociedad; fortalecimiento de los incentivos, es decir, estimular el acceso y la venta desde precios más accesibles e incentivos tributarios; y robustecer la red de carga rápida a nivel nacional con presencia de actores de todos los sectores.

Volvo EX30

Uno de los puntos que destaca este estudio está vinculado a una red de carga que no avanza como se esperaba, donde el 15% de las personas considera que esta es una de las barreras de ingreso. Finalmente, las expectativas de mayor autonomía para este tipo de vehículos toman relevancia a la hora de considerar ingresar al segmento, ya que un 8% de los encuestados cree que el rango eléctrico no es suficiente para los viajes largos.

En definitiva, no se trata de volver a elegir un auto de combustión, porque al final del día, el problema no es el auto, sino los problemas asociados a él, principalmente con la recarga.

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