Horacio Pagani: La mirada íntima del constructor de fantasías

Horacio Pagani

Uno de los personajes más llamativos de la industria automotriz es el fundador de Pagani Automobili, la exclusiva firma de súperdeportivos. Más allá de los impactantes vehículos, conocimos la faceta más cercana a través de los ojos de Benjamín Hites, el piloto nacional que mantiene una relación de larga data con el oriundo de Casilda y con quien se reunió en su preciosa fábrica. Esta es su historia de amistad y admiración.


Uno de los fabricantes más especiales de la industria automotriz tiene su sede en Módena, Italia, aunque la bandera argentina que flamea en su entrada delata su verdadero origen. Pagani Automobili, la marca creada por Horacio Pagani, es una especie extraña dentro del universo motor.

A diferencia de la mayoría de las marcas, que basan su existencia en los grandes volúmenes, su producción de vehículos es muy limitada y no supera las 50 unidades anuales. Claro, con precios que pueden superar el 1,5 millón de dólares. O más, dependiendo de la exclusividad que solicite el interesado.

Horacio Pagani

Uno que conoce bien a Horacio Pagani es Benjamín Hites. El piloto nacional que compite en la Ferrari Challenges, gracias a su familia, desde hace años tiene una relación de amistad con el diseñador argentino, Y hace unas semanas estuvo en la península itálica visitándolo.

“A Horacio Pagani lo conozco desde muy chico. Me acuerdo que una vez vino a Chile, a nuestra casa, estuvimos con él, hicimos un asado, es bueno para la parrilla como los argentinos y desde ahí tenemos una muy buena amistad. También soy muy amigo del hijo, que es el arquitecto de la fábrica”, reconoce el joven corredor.
Para Hites, la figura de Pagani es algo especial. “Siempre que aparece es como algo místico, es muy simpático, tiene esa cosa que es como un dios, pero al mismo tiempo es un amigo con el que puedes bromear”, dice.

Horacio Pagani
Horacio Pagani junto a Hites

La historia personal del oriundo de Casilda también alimenta y hace crecer la imagen que posee el chileno. La madre de Pagani era artista y su padre panadero. Siempre soñó con los autos, los dibujaba de niño y los recreaba en cartón para luego mostrárselos a sus amigos. Con apenas 15 años construyó una motocicleta y a los 23 años diseñó un Fórmula 2. La leyenda también dice que ganó un concurso de diseño de interior de motorhome, premió que se lo entregó Oreste Berta, un personaje relevante en la industria argentina, quien lo puso en contacto con Juan Manuel Fangio, marcando un punto clave en la vida de Pagani.

El “Chueco” como se le conoce al pentacampeón de Fórmula 1, al saber que el casildense soñaba con trabajar en las grandes marcas de autos, le redactó una carta a cinco destinatarios: Enzo Ferrari, Carlo Chiti de Alfa Romeo, Giulio Alfieri de Lamborghini, Alejandro De Tomaso y Enzo Osella, un preparador de prototipos de F1. La misiva decía “Tengo el placer de presentarle al joven señor Horacio Pagani, diseñador y constructor con deseos de progresar allí y a quien me permito recomendarle. Vería con agrado que le dieran una mano y, desde ya, le agradezco lo que puedan hacer en su favor”.

Giulio Alfieri tuvo la gentileza de prometerle un trabajo, aunque luego debió cancelarla por problemas económicos. Pero Pagani, con 26 años, no estaba dispuesto a resignarse y solicitó trabajar en lo que fuese. “Hágame barrer los pisos. Pero recuerde que vine a hacer el mejor y más lindo auto del mundo”, le dijo para convencerlo.
El crecimiento que tuvo en la empresa fue enorme, al punto que después de unos años y tras recibir una negativa en Lamborghini para construir autos con fibra de carbono, pidió un crédito para fundar su propia compañía. Así surge Pagani Automobili.

Siempre un consejo de Pagani

La visita de Benjamín Hites a la fábrica y museo de Pagani en Módena se inició a primera hora, compartiendo un café. El lugar lo sorprende por la pulcritud que existe desde la presentación al proceso de construcción de los autos. “No es tan grande la fábrica, comparado con Ferrari es muy pequeño, pero no se necesita más. Eso sí, el departamento de diseño es muy grande, todo es hecho a mano, En el museo tiene un libro con sus diseños, los que hasta hoy sigue haciendo. Además, tiene un equipo que trabaja junto a él, una sala especial con unos 20 computadores, 20 diseñadores, pero él es la mente maestra”.

Horacio Pagani
Benjamín Hites

El arte es otro tema que apasiona a Pagani. Reconocido seguidor de la obra de Leonardo Da Vinci, llegó a comentar hace unos años que “cuando era joven pensaba: ¿voy a ser ingeniero mecánico o voy a estudiar bellas artes? No encontraba el punto justo en estas disciplinas. Pero el hecho de haber descubierto el mundo de Leonardo me puso en ruta. Vi que se podían complementar. Y de ahí en más no me interesó estudiar para tener un título universitario. Estudié para aprender, para aumentar mis conocimientos. Fui autodidacta”.
Tal definición encaja perfecto en lo que Hites encuentra en Pagani, aunque también reconoce que es una persona de buen sentido del humor, que le gusta hacer bromas. “Es muy normal, muy sencillo. A mí me dice el Fideo Verde, porque dice que no tengo huevos”.

Esa cercanía le ha permitido a Hites establecer una relación que incluso se traspasó al tema deportivo. “Siempre me asesoré un poco con él”. dice. Pero los consejos no han llegado solo en el último tiempo. “Hace varios años me dijo que comenzara con karting. Luego, cuando se me presentó la oportunidad, le pregunté por la Ferrari Challenge y me dijo que era una serie muy buena. Y siempre está dispuesto a ayudarme, me pide videos de las carreras, cámaras on board que después ve, y me da consejos. Es una especie de mentor”.

Horacio Pagani

Entre los pequeños consejos que recuerda Hites, se encuentra uno particular, que los tenía complicados porque no encontraban solución. “Una vez, cuando corría en el karting, estaba justo en el peso. Hablamos con él y nos dijo qué componentes debíamos cambiar para llegar al peso que necesitábamos”, recuerda.

Otro espaldarazo que le entregó Pagani, así como en su minuto lo hizo Fangio con él, fue contactarlo con personas que le enseñaran secretos al volante. “Hace unos años él trabajaba con Andrea Montermini, un piloto italiano que corrió en la F1. Gracias a Horacio pudimos hacer algunas clases. Son pequeños detalles que me han ayudado”.

Horacio Pagani

Respecto de lo que viene y de los desafíos que debe enfrentar con los cambios que experimenta la movilidad, Hites dice que “si bien sabe que la industria va para lo eléctrico, a él le gustan los autos con sonido, livianos, se preocupa de construir una obra de arte en realidad y para él los autos eléctricos no entregan las mismas sensaciones, aunque sabe que sus hijos y nietos manejarán ese tipo de vehículos”.

Es la historia de Pagani en los ojos de un chileno que lo conoce desde niño y que ve en el argentino, entre parrilladas y bromas, a una especie de constructor de fantasías. MT

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