Florencia debe ser una de las ciudades que mejor conserva su pasado. Considerada una de las urbes más bellas del mundo, por sus calles, monumentos y palacios medievales, aún se reconoce la esencia renacentista que puso a la Toscana entre las zonas más desarrolladas de la época.

Esa mezcla de historia y arte fue una de las razones que debe haber llevado a Ferrari a escoger Florencia como el centro de las celebraciones para conmemorar los 1.000 Grandes Premios de la Scuderia en la Fórmula 1.

GP de la Toscana

No era una jornada cualquiera para el único equipo que ha participado en todas las temporadas del Gran Circo. Y aunque el presente no es el mejor y sus actuales pilotos Sebastian Vettel y Charles Leclerc hacen lo imposible para rescatar algún punto en cada fecha, lo cierto es que no existe un equipo que equipare el prestigio y la tradición de Ferrari en la F1.

Es por eso que la celebración no podía estar solo relegada a lo que ocurriese el 13 de septiembre pasado en el Gran Premio de la Toscana, que se disputaría en el circuito de Mugello, a unos 35 kilómetros de Florencia. Eso sí, tampoco estaban las condiciones para festejos grandilocuentes, considerando las miles de muertes que hubo en Italia por el coronavirus.

Pero algo se debía hacer. Algo que no fuese ostentoso, sino más simbólico. Así, en el centro de la ciudad renacentista, en la Piazza della Signoria, se montó una muestra que recorre la historia de la escudería de Maranello con cinco históricos monoplazas de la F1 y un par de réplicas de los SF1000 de este año. Además, en el Palazzo Vecchio se presentó un espectáculo visual (un maping), mientras que durante el día de la carrera, Mick Schumacher, hijo del heptacampeón Michael Schumacher, giró en el trazado al mando del F2004, el mismo monoplaza con el que el “Kaiser” conquistó su último título del mundo hace 16 años.

Para cerrar la conmemoración, un simbólico guiño a la historia asociado al retorno a los orígenes de la marca peninsular.

“El Gran Premio número 1.000 de la Scuderia Ferrari es un hito muy importante, por lo que tenía que ser marcado de una manera especial. Es por ello que decidimos tener una decoración especial para este evento, en el circuito de Mugello, con colores borgoña como los que tuvo el 125 S, el primer auto que tuvo el apellido de Ferrari. Incluso, el aspecto de los números de carrera en los autos de Charles y Sebastian reflejará la tradición del pasado, dando la impresión de estar pintados a mano en la carrocería, mientras que los trajes de carrera de los conductores también coincidirán con el color del auto”, precisó Piero Ferrari, vicepresidente de Ferrari y único hijo vivo del fundador de la compañía, Enzo Ferrari.

» El origen de la leyenda

La fiesta del Gran Premio de la Toscana en Mugello -circuito propiedad de Ferrari- fue protagonizada por Lewis Hamilton y el equipo Mercedes, mientras los bólidos de la Scuderia solo vieron la bandera a cuadros en el octavo (Leclerc) y décimo lugar (Vettel).

Esa carrera fue el reflejo de un momento complejo para el equipo, donde los podios dejaron de ser una realidad.

Pero la grandeza de Ferrari está precisamente en saber levantarse. No será sencillo, menos cuando vive la segunda sequía mas larga a nivel de títulos en la historia del fabricante (13 años sin ganar el Mundial de Pilotos y 12 el de Constructores) y la presión de los fanáticos está en alza.

Pero la historia de Ferrari no es gratuita y, a pesar de su oscuro presente, es el equipo al que todos (o casi todos) sueñan con representar. Por eso, un promisio Carlos Sainz no dudó en aceptar su propuesta desde el próximo año. Es que los números no engañan, a pesar de la larga siesta que parece tener este gigante, no hay que olvidar que en sus mil presentaciones en la F1 se ha subido 770 veces al podio, y en 238 ocasiones lo hizo en lo más alto. Ningún otro equipo se le acerca, tampoco al récord de 16 campeonatos de constructores y 15 de pilotos.

GP de Monaco Alberto Ascari

Esa rica historia en la F1 empezó en la segunda fecha del primer campeonato, en el Gran Premio de Mónaco de 1950, donde el italiano Alberto Ascari se quedó con el segundo lugar.

Friolan Gonzalez

El primer triunfo llegaría al año siguiente, gracias al argentino José Froilán González, en el Gran Premio de Gran Bretaña. Ahí se inicia una década gloriosa que sumaría los dos títulos de Alberto Ascari (1952 y 1953), el único italiano que ha logrado hacer festejar a Ferrari, el del argentino Juan Manuel Fangio (1956) y el del británico Mike Hawthorn (1958).

Mike Hawthorn

Más tarde, sería el norteamericano Phil Hill (1961) quien se alzaría con la corona, además sería el primer campeonato de constructores para Ferrari. Sin embargo, también fue la victoria más amarga de la compañía, puesto que en la carrera definitiva, en el Gran Premio de Monza, el piloto Wolfgang von Trips, compañero de equipo de Hill y quien lideraba el campeonato, tuvo un fatal accidente que le costó la vida junto a 14 espectadores.

Luego vendría el campeonato del británico John Surtees (1964), el único piloto que ha ganado el mundial de autos y motos. Y tras el título de Surtees, vendría la primera era de oscurantismo. Serían 11 años de sequía hasta que se destapa una de las mayores figuras en la historia de la Scuderia.

» Los grandes héroes

Niki Lauda llegó a la Scuderia por recomendación de Clay Regazzoni, su compañero en el equipo BRM, y no defraudó. En su primer año (1974) consiguió dos victorias que le devolvían a Ferrari la esperanza de luchar.

Y pese a que empezó de forma regular la temporada 1975, no pasando del quinto lugar en las primeras cuatro jornadas, luego tomaría la hegemonía de la F1 y cerraría el año en el primer lugar tras imponerse en Estados Unidos y acabando con la maldición.

Niki Lauda

La tragedia que vivió Lauda al año siguiente, cuando un accidente en Nürburgring por poco le cuesta la vida y donde terminó con gran parte de su cuerpo quemado, lo privó de una corona que fue a parar a manos de James Hunt. Pero la revancha no demoraría y el austríaco volvería a celebrar en 1977 a falta de dos fechas. Eso sí, a esa altura las relaciones de Lauda con Enzo Ferrari no estaban en su mejor momento. Y sin dudarlo, el vienés le cerró la puerta a Maranello y se convirtió en uno de los escasos pilotos que le dijo no a Il Comendatore.

Dos años después, el champán victorioso regresaría de la mano del sudafricano Jody Scheckter. Sería el último campeonato del siglo XX.

Los años 80 y 90 no tendrían grandes alegrías para los tifossi. Pese a que por sus filas pasaron pilotos importantes, como Michele Alboreto, Alain Prost, Nigel Mansell, Jean Alesi y Gerhard Berger (solo faltó Ayrton Senna), solo un par de títulos de constructores permitieron hacer crecer la vitrina de trofeos.

Eso sí, a pesar de no obtener grandes logros en los 80, Ferrari consiguió una enorme victoria fuera de la pista.

Debido a batallas internas entre los equipos y la amenaza de un campeonato paralelo al de la Federación Internacional de Automovilismo, la tensión estaba al máximo en la F1. La solución se selló en el denominado Pacto de Concordia de 1981, donde se establece la repartición de los premios e ingresos televisivos.

Pero para llegar al acuerdo final, la firma de Maranello exigió una cláusula que hoy sigue generando polémica, aunque nadie se ha atrevido a ponerla en tela de juicio. Se trata de la potestad de Ferrari del derecho a veto, facultad que les permite a los italianos bajar cualquier acuerdo, independiente de que el resto de los equipos lo aprueben.

En los 90 la historia a nivel de resultados no cambió mucho, aunque se comenzó a pavimentar el camino de su era más gloriosa. En 1996 llegaba a Ferrari un joven piloto, bicampeón del mundo con Benetton: Michael Schumacher.

Pero el alemán no aterrizó en solitario. Lo hizo junto a un equipo que le permitió dar forma a un proyecto implacable. Así, Ross Brawn junto a Rory Byrne tomaron en sus manos el desarrollo técnico, mientras Jean Todt asumía como jefe de equipo.

Los primeros años no fueron sencillos. Un vehículo que no respondía a las expectativas, resultados mediocres y un carácter explosivo de Schumacher, que le hicieron sufrir penalizaciones por actitudes antideportivas, conformaban un panorama complejo. Y cuando el monoplaza empieza a rendir, el alemán sufrió una fractura que le hizo perderse buena parte de la temporada 1999. Eso sí, quedaba en el ambiente la sensación de que por fin Ferrari estaba de regreso, más aún con la obtención del título de constructores, su primera corona en 16 años.

Y el nuevo siglo trajo las satisfacciones largamente esperadas. Tras una dura batalla con Mikka Hakkinen, el germano se coronó monarca en el GP de Suzuka (Japón), poniendo fin a 21 años de amarguras y posiciones secundarias.

Pero Schumacher no solo estaba en Italia para entregarle un título a Ferrari, sino para pasar a la historia en la F1 con el Cavallino, donde sumó cinco títulos (de 2000 a 2004), pero también donde se convirtió en el piloto de la Scuderia con más victorias (72), más pole position (58), más podios (116), más vueltas rápidas (73) y más carreras disputadas (179).

Kimi Raikkonen

Tras el alejamiento de Schumacher de la F1 a fines de 2006 (su primer retiro), el último capítulo de gloria fue escrito por Kimi Räikkönen, quien se coronó en 2007. Luego, ni Fernando Alonso ni Sebastian Vettel lograron revalidar los títulos mundiales con los que arribaron a Maranello, extendiendo una sequía que por ahora no se ve cerca de acabar. Aunque con Ferrari nunca está dicha la última palabra. MT

El gran avance tecnológico que saltaría a la calle

La Fórmula 1, además de ser la gran competencia de automovilismo, es un laboratorio en el que los fabricantes estrenan avances que luego se verán en los modelos de calle. Ferrari no es la excepción, y en su historia tiene como su mayor hito el diseño de la caja de cambios con levas en el volante. Este dispositivo se vio por primera vez en el prototipo modelo 639 de 1988, aunque su estreno en la pista fue en el Gran Premio de Brasil de 1989 en el Ferrari 640 con el que se impuso Nigel Mansell.

Gracias a este cambio semiautomático accionado desde el volante, por primera vez en la F1 un piloto podría ganar sin sacar las manos del volante para pasar las marchas.

Los pilotos que dejaron la vida en la pista

La tragedia también ha acompañado a Ferrari en estos 70 años en la Fórmula 1, quedando la tristeza por el lamentable deceso de seis pilotos. El primer fallecimiento ocurrió en las pruebas del GP de Monza (1957), cuando murió Eugenio Castellotti. La lista fatídica se incrementó con Luigi Musso y Peter Collins (1958), Wolfgang von Trips (1961) y Lorenzo Bandini (1967).

El último que enlutó a la Scuderia fue Gilles Villeneuve (en la foto), quien en el GP de Bélgica de 1982 estaba intentando quedarse con el mejor tiempo de la clasificación. En eso estaba cuando se encontró con el auto de Jochen Mass, que iba mucho más lento. Mass intentó hacerse a un costado, hacia la derecha, pero el canadiense tomó la misma decisión e impacto por atrás el bólido del alemán, saliendo despedido de su auto e impactando con una valla.

Ficha Scuderia Ferrari

Sede: Maranello, Italia

Carreras disputadas: 1.000*

1ª carrera: GP de Mónaco 1950

1ª victoria: José Froilán González en el GP de Silverstone 1951

Títulos de pilotos: 15

Títulos de constructores: 16

Victorias: 238

Pole Position: 228

Podios: 770

Vueltas rápidas: 254

Piloto más ganador: Michael Schumacher (5 títulos y 72 victorias).

*hasta el 13 de septiembre