¡Salut Gilles! Se cumplen 39 años de la muerte de Gilles Villeneuve

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El 8 de mayo de 1982 Villeneuve estrelló su monoplaza en los entrenamientos del Gran Premio de Bélgica. El norteamericano consiguió seis victorias en su carrera y es recordado hasta hoy por su desbordante coraje en pista.




El nombre de Gilles Villeneuve quizá esté lejos de aparecer entre los grandes campeones de la Fórmula 1. De hecho, sus números en la máxima competencia de la FIA se limitan a seis victorias y 13 podios en los cinco años que alcanzó a competir, entre 1977 y 1982. Donde sí el nombre del canadiense resuena con fuerza es entre aquellos pilotos recordados por los fanáticos. Es que el norteamericano era dueño de un estilo de manejo atrevido, guiado por la emocionalidad y la osadía, y eso, cómo no, lo transformó en uno de los favoritos de los seguidores de Ferrari alrededor del mundo. El primero de ellos fue el propio Commendatore Enzo Ferrari, que quiso a Villeneuve como a su hijo piloto que jamás tuvo.

Enzo Ferrari y Gilles Villeneuve.

Gilles Villeneuve, un piloto con personalidad

"Este auto es una mierda, estoy perdiendo todo el tiempo. Pero... lo pilotaré durante todo el día, haré trompos, lo estamparé contra las vallas, haré lo que usted quiera porque es mi trabajo. Simplemente le digo que no somos competitivos". Así le hablaba Villeneuve a Enzo Ferrari en una de las temporadas que sentía que el auto no estaba a la altura.

Aquel pequeño piloto también protagonizó algunos de los capítulos más recordados de la Fórmula 1. En 1979, en el Gran Premio de Francia se enfrascó en una lucha sin cuartel contra el piloto local René Arnoux, quien, además, conducía un Renault.

En Francia, contra un francés manejando un monoplaza francés, Villeneuve tuvo el temple y la muñeca para imponerse. Las imágenes hablan por sí solas, ni Arnoux ni Villeneuve soltaron el acelerador. El galo después diría que "el duelo con Gilles es algo que jamás voy a olvidar. Es mi mayor recuerdo de la Fórmula 1. Es cierto que él me venció, en Francia además, pero no me preocupó. Sabía que había perdido frente al mejor piloto del mundo".

Otro de los capítulos nunca visto en un gran premio de Fórmula 1 fue el ocurrido en 1981 en el Gran Premio de Canadá, disputado en Montreal. Allí, frente a su parcialidad y en un clima lluvioso Villeneuve tenía buenas opciones de quedarse con la carrera. El canadiense, sin embargo, topó su Ferrari con otro coche y el morro se le dobló obstaculizándole completamente la visión. ¿Qué hizo Gilles? Siguió en pista sin entrar a pits y remató en tercer lugar. “Me guié por las huellas de las frenadas para saber cuándo frenar y doblar”, explicaría más tarde.

Su muerte

El fallecimiento de Villeneuve fue un año más tarde en los entrenamientos del Gran Premio de Bélgica cuando impactó el muro y salió eyectado por varios metros. El accidente fue un shock para Enzo Ferrari, ya que su protegido murió enemistado con la Scuderia Ferrari.

Todo tenía explicación en la anterior carrera a Bélgica, en San Marino. En el norte de Italia el canadiense lideraba la prueba cuando recibió la orden de equipo para asegurar el 1-2 del Cavallino Rampante. Sin embargo, su compañero Didier Pironi aprovechó para adelantarlo desatando una furia poco vista en Villeneuve, quien vio la jugada como una traición tanto de su colega y amigo francés como de su propio equipo. “Antes nuestra relación siempre había sido buena y me fiaba de él, pero no volveré a cometer ese jodido error otra vez”, fueron parte de sus últimas declaraciones antes de morir en la siguiente prueba.

Antiguamente llamado Île Notre-Dame Circuit, en 1982 circuito de Montreal donde se disputa el GP de Canadá fue rebautizado como Circuito Gilles Villeneuve. Desde entonces lleva la leyenda 'Salut Gilles' en la línea de meta.

Pironi falleció en un accidente náutico cuatro años después, justo cuando su esposa esperaba mellizos. La viuda del galo decidió bautizar a sus dos hijos como Didier y Gilles.

Gilles Villeneuve junto con su hijo Jacques.

En 2012, a 30 años de la muerte de Gilles Villeneuve, su hijo Jacques -campeón del mundo en 1997- fue invitado a pilotar el Ferrari de su padre:

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