Subaru Forester: Salto cualitativo que no transa su esencia off-road

Hace unos meses se presentó el Subaru Forester de quinta generación, evidenciando mejoras estéticas, tecnológicas y mecánicas. Refinamiento que salta a la vista, pero que no influye en sus aptitudes todoterreno. Sigue siendo un auto para aventuras difíciles de sortear, pero ahora también se disfruta más que nunca sobre el asfalto.


Con el Subaru Forester hice cartón lleno. Por azar, me tocó ir a la presentación mundial y luego regional de su nueva generación, ambas con prueba de manejo on y off-road. Y, por si me quedaran dudas, me inscribí con el test drive por Santiago durante una semana.

Al nuevo Forester lo conocí en su tierra, donde se descubrió junto a la generación saliente, es decir, la cuarta. Entonces, lo primero que quedó en evidencia fueron sus cambios estéticos, que si bien son sutiles y continuistas, bastan para ponerlo al día y en línea con el avance mostrado por sus rivales. Más actual sí, pero aun conservador respecto del look de otros. Llama más la atención por su robustez -dada por una serie de nervaduras aplicadas en superficies antes planas-, que por el atrevimiento de su diseño en general. Lo que sí, la unidad prestada para el test drive estrenaba un bonito color verde musgo, que con llantas aro 17 de nuevo diseño, lucía muy bien por la ciudad.

Subaru reimaginó el habitáculo del Forester, pensando en brindar una mayor confortabilidad y tecnología a sus pasajeros. Aquí sí que el salto generacional se nota bastante, mostrando un interior moderno y sobrio, que sin llegar a ser de lujo, dispone de materiales y acabados mucho más refinados que los vistos en el Forester anterior. Hay revestimientos diferenciados, con texturas suaves al tacto, costuras a la vista, aplicaciones con diseño 3D e inserciones metalizadas.

La carga tecnológica también es generosa, con una pantalla táctil (en esta versión) de ocho pulgadas, compatible con Android Auto y Apple CarPlay, además de una pantalla LCD de 6,3″ dispuesta en la parte superior de la consola, que proyecta contenido sobre el desempeño del vehículo. Sí se echa de menos el GPS, reservado para la variante tope de gama.

Unas mejores dimensiones respecto del modelo saliente, sobre todo en la batalla, se traducen en un mayor espacio interior, más aún atrás. Lo probé con familia completa (marido, hijo y papás) y nadie se quejó por falta de espacio y comodidad, todo lo contrario. A todos, además, nos sorprendió el excelente espacio de carga y no solo por su capacidad, sino también por su facilidad para acceder a él, con un sistema de apertura/cierre eléctrico y sensor de obstáculo, que se combina con una amplia boca de carga.

» Esencia intransable

Probamos el Forester con su nuevo motor Bóxer 2.0 litros de 156 Hp y 196 Nm de torque, gestionado por una transmisión CVT -una de las mejores de su tipo- y su tradicional sistema de tracción integral Symmetrical AWD. Lo primero, decir que sus grandes capacidades off-road se vieron notablemente potenciadas con un mejor despegue del suelo y una versión ampliada de su programa X-Mode (con modos independientes para nieve/tierra y nieve profunda/barro), con los que meterse a la nieve, barro, piedras y desniveles, no revistió ninguna dificultad. Sobre superficies de casi nula adherencia, el avance del Forester fue continuo y fluido.

Ahora bien, tanto en ciudad como en carretera, mostró una ostensible mejora en su andar. Con una dirección directa y una suspensión bien conectada con el camino, pero también lo suficientemente ajustada para filtrar las imperfecciones de la calzada, brindando así una calidad de rodado suave y confortable.

Finalmente, se siente seguro en todo momento, más aún con el apoyo que significa el galardonado sistema EyeSight, con varias asistencias electrónicas a la conducción, que no resultan para nada intrusivas. Fueron muy útiles el aviso de arranque del vehículo precedente, la advertencia de salida involuntaria de carril y la cámara lateral para mirar la cuneta en maniobras complejas.

Seguir leyendo