Bolivia: una carrera a tres bandas por la presidencia del país

En una histórica y controvertida elección que por primera vez en 18 años no tendrá el nombre de Evo Morales en la papeleta, los bolivianos preparan su mascarilla y alcohol gel para acudir mañana a las urnas en lo que se prevé será una votación dividida.




Luis Arce, el salto del exministro de Economía a la política

Tras la renuncia del expresidente Evo Morales en noviembre, tras cerca de 14 años en el poder, el círculo cercano del Movimiento Al Socialismo (MAS) impulsó desde el exilio en México al candidato “sorpresa”, Luis Arce Catacora. El economista paceño sin fogueo político, pero militante socialista desde los 14 años, recibió una llamada en 2006 para asumir la cartera de Economía en el primer mandato masista. Con 18 años de experiencia en el Banco Central, Arce Catacora elaboró un programa que le ganó la fama de ser el creador del “milagro económico boliviano”: en los primeros 10 años “se redujo la pobreza extrema del 38% al 17% y aumentó la riqueza anual en un 5%, mientras el promedio regional era del 3%”, según cifras oficiales.

El hijo de profesores de escuelas públicas conoció al socialismo en su adolescencia y entre sus referentes de izquierda aparecen Marcelo Quiroga, Ernesto “Che” Guevara, Fidel Castro, Salvador Allende y Víctor Jara. Un tumor obligó al docente a abandonar el ministerio y las aulas tras 11 años. Durante la campaña, el político, de 56 años, tocó el charango y la guitarra, al tiempo que intentaba alejar el “fantasma de Evo” asegurando que “cuando sea Presidente seré yo, no Evo Morales, quien tome las decisiones”. Sus propuestas se han centrado en revitalizar la “destruida” economía boliviana tras la crisis social y la pandemia del Covid-19. Por esto, impulsa un alza a los impuestos de las grandes fortunas y frenar la importación de diesel.

Carlos Mesa, el posible retorno del expresidente al poder

En medio del recuento de votos en las elecciones de octubre pasado, el expresidente Carlos Mesa (2003-2005) pasó de asegurar que los resultados otorgaban una segunda vuelta a denunciar un fraude electoral, lo que desató movilizaciones que detonaron en la renuncia de Morales. Un escenario similar vivió el político hace 14 años, cuando dejó a disposición del Congreso el cargo que heredó tras la “dramática” salida de Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-2003) por la Ley de Hidrocarburos, decisión impulsada por las protestas de los movimientos sociales e indígenas conducidos por el entonces dirigente cocalero, Evo Morales.

Carlos Diego de Mesa Gisbert, 67 años, creció en La Paz junto a sus padres, ambos historiadores de arte y es el mayor de cuatro hermanos.

El primer libro que leyó fue De la Tierra a la Luna, de Julio Verne. Amante de la literatura, el cine y la escritura, posteriormente saltó al periodismo. Su momento de mayor éxito fue de la mano del programa de entrevistas “De Cerca”, que tuvo 539 capítulos. Mesa también es un fanático del club de fútbol Always Ready y de la Coca Cola. En 2014, un año después de que Bolivia demandara a Chile en La Haya por la salida marítima, Mesa asumió como vocero del litigio. “La fuerza de Bolivia está en someterse a la corte y acatar su fallo”, dijo a La Tercera en 2018. Mesa tiene dos hijos: Borja y Guiomar.

Luis F. Camacho, el ascenso de un opositor cruceño de derecha

Hasta antes de la crisis social y política de 2019, la imagen del abogado de Santa Cruz pasaba inadvertida en Bolivia. Sin embargo, las protestas por 21 días impulsadas por el movimiento cruceño Pititas fue clave en la dimisión de Evo Morales. Incluso, Luis Fernando Camacho fue más allá y se transformó en un líder al viajar hasta La Paz para intentar entregarle una carta de renuncia al entonces presidente, ya que su objetivo era tener “de vuelta” a Dios en el Palacio Quemado. Incluso, en varios actos políticos el ultraconservador apareció con la Biblia y un rosario en la mano, lo que le costó comparaciones con el Mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro. El empresario, de 41 años, apodado “El Macho”, dirigió el Comité Cívico Pro Santa Cruz, organización que trabaja en la región más poblada (26% del padrón electoral) y “motor económico del país” (produce el 30% del PIB). Camacho negó en primera instancia ser candidato, pero tras una serie de polémicas a fines de 2019 confirmó su postulación acompañado del cívico de Oruro, Marco Pumari. El candidato es criticado por haber formado parte de la Unión Juvenil Cruceñista, entidad calificada por organizaciones de DD.HH. de ser un grupo paramilitar. El abanderado de la alianza Creemos, que está casado y tiene tres hijos, no ha podido despegarse del tercer lugar en los sondeos. Por esto, los demás partidos de centroderecha le habrían aconsejado que declinar su postulación y respaldara a Mesa, idea que ha descartado hasta ahora.

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