Caravana de migrantes desata el caos y logra ingresar a México

Más de 4.000 centroamericanos irrumpieron en la frontera y en un enfrentamiento con la policía antimotines derribaron todo tipo de barreras.


Ni las amenazas del Presidente Donald Trump, de enviar tropas del Ejército a la frontera con México, sirvieron para frenar el avance de los más de 4.000 migrantes centroamericanos que este viernes irrumpieron en territorio mexicano, poniendo en jaque a las autoridades locales.

A la fuerza y en medio de una gran tensión y caos, la caravana que enfrentó a los efectivos policiales antimotines enviados hasta Tapachula por el gobierno de Enrique Peña Nieto, consiguió derribar las barreras y superar el bloqueo. “¡Cueste lo que cueste!”, gritaron algunos, que entre empujones se abrieron paso en un mar de gente proveniente de Guatemala.

Agolpados contra las vallas en la localidad de Tecún Umán, los migrantes consiguieron cruzar el puente sobre el río Suchitale mientras 1.207 kilómetros al norte, en Ciudad de México, el secretario de Estado Mike Pompeo, intentaba resolver los aspectos más importantes de este creciente problema.

“El Presidente Donald Trump ha sido claro con respecto al tema más importante que enfrentamos hoy. Estamos rápidamente llegando a un punto que parece ser un momento de crisis: cifras récord de migrantes”, dijo Pompeo en un encuentro que sostuvo con el canciller mexicano, Luis Videgaray. “Una cifra récord de inmigrantes de Honduras viene camino a Estados Unidos”, agregó.

Producto del desorden, los enfrentamientos entre centroamericanos y policías se complicaron luego de que se lanzaran bombas lacrimógenas para contener a la multitud en el paso fronterizo. Tanto así, que muchos migrantes quedaron varados a mitad de camino y sentados en el piso producto de la asfixia.

Las imágenes que dejó el cruce fronterizo de la caravana de inmigrantes centroamericanos a México

Creciente éxodo

Superado el bloqueo, en su intento por llegar a Estados Unidos, los migrantes -en su mayoría hondureños y que iniciaron el recorrido el 13 de octubre desde San Pedro Sula-, decidieron escapar de la dramática situación de inseguridad, pobreza y desempleo que viven en sus respectivos países. “¡Sí se puede!”, corearon algunos al tiempo que las autoridades cedían y los dejaban pasar de forma ordenada por la frontera.

Más adelante, algunos lugareños se acercaron hasta la carretera para aplaudir y entregar botellas con agua a los caminantes que ingresaron a la fuerza a México. Pero tras el incidente, otros tuvieron que formarse en el puente para esperar por el proceso regular ante funcionarios migratorios.

La administración mexicana señaló que tras los incidentes solo se permitirá la entrada al país de quienes acudan a la frontera con los documentos necesarios, aunque cualquier persona que busque asilo es libre de solicitarlo.

Con todo, la nueva crisis migratoria se ha transformado en uno de los principales dolores de cabeza del gobierno de Trump. No es primera vez que el mandatario republicano se enfrenta a esta situación. El pasado 25 de marzo, entre 1.200 y 1.500 centroamericanos (80% hondureños) se reunieron en Tapachula, México, para iniciar una marcha hacia la frontera con Estados Unidos. En esa oportunidad, su retórica y amenazas le costaron fuertes críticas a Trump.

Durante un encuentro en Missoula, Montana, Trump afirmó que los demócratas están detrás de la nueva ola de migrantes. Además, dijo que las elecciones legislativas del próximo 6 de noviembre, serán “una elección de la caravana”.

Una encuesta realizada por Pew Research Center reveló que el uso de la migración como tema de campaña puede ser útil para el mandatario. Según el sondeo, un 75% de quienes tienen intención de votar por los republicanos considera que la inmigración ilegal es un gran problema.

Trump ha prometido que bajo ningún aspecto permitirá que la caravana ingrese a Estados Unidos, elevando cada día el nivel de las advertencias.

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