Carlos Velandia, excomandante del ELN y gestor de paz: "Lo que va a haber ahora en Colombia es una confrontación militar abierta"

ELN

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Los diálogos de paz que el ELN inició con el gobierno en 2017 quedaron hechos trizas luego del atentado con autobomba en Bogotá. El exguerrillero sostiene a La Tercera que dentro del grupo armado hay minorías que veían el proceso como un "engaño".


Desde que el Presidente Iván Duque tomó las riendas de Colombia en agosto del año pasado, el proceso de paz con la última guerrilla activa del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), se estancó. Al asumir, Duque ordenó un período de evaluación del diálogo y puso como condición que para negociar, la guerrilla debía demostrar una voluntad real de paz. Es decir, liberar a todos los secuestrados, lo que hasta ahora no ha ocurrido. De todas formas, esta posibilidad llegó abruptamente a su fin luego del atentado con un autobomba en la Escuela de Cadetes de Policía en Bogotá, que dejó 21 muertos. Duque rompió con los protocolos de la negociación en La Habana y ahora busca llevar a la justicia a los negociadores que están en Cuba.

"El impacto social y humanitario será tremendo", dice a La Tercera el excomandante del ELN, Carlos Velandia, sobre el quiebre definitivo de los diálogos de paz.

¿Por qué usted ha dicho que el Comando Central del ELN no ordenó el ataque?

He dicho que no necesariamente todos los miembros del Comando Central deban estar enterados de una decisión como ésta. Estas operaciones pueden ser desarrolladas por estructuras inferiores que pueden definir su propio accionar, sin necesidad de consultar a la dirección nacional.

¿Por qué cree que estos grupos siguen justificando la violencia, incluso cuando el gobierno había pedido garantías para poder reanudar los diálogos?

Puede que esta acción haya sido producto de las tensiones internas en el ELN. Hay un debate interno entre los que apoyan un proceso de paz y los que no. Todos los procesos de paz han estado salpicados de hechos que reflejan estas tensiones internas. Por ejemplo, en 1983, cuando había la posibilidad de hacer diálogos con el gobierno de Belisario Betancourt, un comando urbano secuestró al hermano del Presidente. Eso hizo saltar en pedazos la posibilidad. También, durante el gobierno de César Gaviria, un comando urbano atentó contra el presidente del Congreso.

¿A qué se debe la existencia de sectores al interior del ELN que no quieren la paz?

Esto de ir a una mesa de diálogo se define democráticamente. Hasta hace unos días el ELN estaba en la mesa producto de una decisión que se tomó en el último congreso en 2014. Había una minoría bastante importante que no estaba de acuerdo. Muy seguramente que este atentado lo produjo alguna estructura desafecta a los diálogos de paz. No confían en el gobierno, toda vez que éste ha incumplido los acuerdos con las FARC. Los grupos del ELN que se oponían en 2014 a adelantar diálogos, encuentran más razones para oponerse, ya que el gobierno ha hecho de esos acuerdos una implementación precaria, muy parecida incluso al engaño.

¿Cuál es su evaluación con respecto a estos acuerdos de paz?

El éxito es que posibilitó desactivar la guerra con la guerrilla más poderosa que hubo en el continente en todos los tiempos. A cambio se obtuvo una ampliación de la democracia. Pero otros acuerdos en materia de tierras no se han desarrollado y muy seguramente no terminen desarrollándose.

¿Qué solución ve usted al conflicto en el corto plazo?

No hay solución en el corto plazo. Lo que va a haber ahora es una confrontación militar abierta que será muy intensa, principalmente en los territorios del conflicto con el ELN y con expresiones de violencia también en las ciudades. Será una confrontación militar que se expresará también con persecución judicial a los entornos políticos y sociales del ELN. Una guerra abierta donde no hay normas, no hay acuerdos, donde el ELN no está atado con el gobierno. El impacto social y humanitario será tremendo.

¿El período post 2016, relativamente pacífico tras los acuerdos de paz con las FARC, se terminó?

Con toda seguridad. Muy seguramente en los mismos territorios donde está el ELN hay otras fuerzas guerrilleras, está el EPL y hay disidencias de las FARC. En un contexto de guerra, el ELN va a buscar primero hacer la paz con el EPL, y establecerá alianzas con sectores disidentes de las FARC, sobre todo porque también están levantados contra el Estado.

¿Cree que el Estado pagará un costo político al incumplir los protocolos para la salida de los exnegociadores de paz del ELN?

Yo creo que sí. Esta es una situación muy complicada, sobre todo porque Colombia ha empezado a transitar el camino de los Estados parias, que incumplen los tratados internacionales, que tienen un desapego con el derecho internacional y lo viola de manera flagrante. Es un Estado que no es confiable en los círculos de la comunidad internacional.

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