Crisis en gobierno argentino amenaza con “aislar” a Alberto Fernández

Alberto Fernández acompañado del entonces ministro de Economía, Martín Guzmán, en un anuncio el 6 de junio, en Buenos Aires. Foto: AP

Luego de la renuncia del ministro de Economía, la crisis interna del oficialista Frente de Todos pasa a una etapa donde la balanza parece inclinada hacia el lado de Cristina Fernández. De hecho, habría sido la vicepresidenta quien "impuso" al mandatario a Silvina Batakis como sucesora de Martín Guzmán.




Era el ministro de la discordia: aquel cuya retirada pedían de hace tiempo los kirchneristas, y aquel que representaba la voluntad de Alberto Fernández de gobernar, más allá de las opiniones y críticas venidas de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Con la renuncia de Martín Guzmán este sábado, ministro de Economía en Argentina desde la llegada de Fernández a la Casa Rosada en 2019, cada vez parecen ser menos los grandes funcionarios que podrían ser llamados “albertistas” en el marco de la crisis que afecta al oficialista Frente de Todos.

Alrededor de las 20:20 de este domingo, según informó el portal La Política Online, Alberto Fernández se decidió y llamó a Cristina Kirchner. Era el gesto que le reclamaba casi todo el peronismo para que se empezara a encontrar una salida a la crisis de gobierno que abrió la renuncia de Guzmán. Poco después, la portavoz de la presidencia, Gabriela Cerruti, confirmó la designación de Silvina Batakis como nueva ministra de Economía.

La prensa transandina coincidió en que fue la vicepresidenta quien “impuso” al mandatario a Batakis como la sucesora de Guzmán. El diario Clarín, quien la definió como “la griega” fanática de Boca Juniors que “adora” a Cristina, recordó que la designada ministra de Economía es una economista que ocupó ese mismo cargo en la Provincia de Buenos Aires, entre 2011 y 2015, bajo la gestión de Daniel Scioli. Actualmente, se desempeñaba como secretaria de Provincias del Ministerio del Interior, desde diciembre de 2019, bajo la órbita del cristinista Eduardo “Wado” de Pedro.

Con la situación económica argentina en constante empeoramiento, y atacado constantemente por los “cristinistas”, la salida de Guzmán era esperada desde hace tiempo. En su carta de renuncia, pidió un “acuerdo político dentro de la coalición gobernante”.

El Presidente Alberto Fernández en una reunión con el canciller alemán Olaf Scholz, en la cumbre del G7. Foto: Reuters

La renuncia de Martín Guzmán al Ministerio de Economía pareció haber sido planeada dramáticamente: según los medios transandinos, Alberto Fernández no habría sido advertido, y habría recibido la carta de dimisión como lo hizo el resto de Argentina, viendo la publicación en Twitter. La noticia también sorprendió a la vicepresidenta, que estaba dando un discurso en Buenos Aires con motivo del aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón. De repente, habría visto a todo su público leyendo en las pantallas de sus celulares, y alguien se le acercó a informarle.

En su carta, de siete carillas, Guzmán señaló lo conseguido en su cargo como ministro, defendiendo las gestiones entre el gobierno de Fernández y el Fondo Monetario Internacional. “Ya en 2022, se llegó a un acuerdo con el FMI para poder refinanciar la deuda con el organismo tomada en 2018-2019. El acuerdo también tuvo características absolutamente excepcionales”, indicó el economista.

En la misiva, además, aprovechó de referirse a la situación dentro del Frente de Todos, que lleva meses separado entre albertistas y cristinistas: “Desde la experiencia que he vivido, considero que será primordial que trabaje en un acuerdo político dentro de la coalición gobernante para que quien me reemplace, que tendrá por delante esta alta responsabilidad, cuente con el manejo centralizado de los instrumentos de política macroeconómica necesarios para consolidar los avances descritos y hacer frente a los desafíos por delante”, indicó el funcionario.

Hasta el momento, era uno de los pocos ministros “albertistas” que quedaban, y se había visto en problemas para llevar a cabo sus políticas, ya que funcionarios de menor rango respondían políticamente a la vicepresidenta. De hecho, según el diario La Nación, Guzmán les habría dicho a los suyos: “No se puede gestionar con Cristina en contra”.

Ya a inicios de junio, Alberto Fernández había perdido a uno de sus ministros más importantes: el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Esa vez, por errores comunicacionales, luego de que se difundieran declaraciones en off del funcionario, criticando un proceso de licitación y el actuar de funcionarios alineados con Cristina Fernández. Luego de darse a conocer esas declaraciones, el Presidente le pidió la renuncia a Kulfas, en lo que fue visto como un gesto para calmar las tensiones con la vicepresidenta.

El ahora exministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, durante una entrevista con Reuters en Buenos Aires. Foto: Reuters

Tras la renuncia de Guzmán, Julio De Vido dijo este domingo que “el aislamiento político que va a sufrir Alberto Fernández va a ser fenomenal”. Además, el exministro de Planificación Federal de los Kirchner sostuvo en declaraciones radiales: “Habría que ver la conformación del nuevo gabinete, pero me parece que Alberto va a tender a vivir en Olivos”, en alusión a la principal residencia oficial del presidente.

La prensa transandina, en tanto, habló de “la derrota” de un mandatario “cada vez más solo” y extraviado. Así lo retrataba el columnista Joaquín Morales Solá en el diario La Nación: “El Presidente venía mezclando opiniones equivocadas, actos extraviados y aseveraciones falsas (...) Alberto Fernández es ya una figura conmovedora, sola, aislada, convencida de que sus sueños son realidades. Sus palabras tropiezan siempre con la condición inquebrantable de los hechos. Ni siquiera se puede culpar al entorno. Por no tener, no tiene ni entorno. Ni Guzmán estará en adelante”.

En el mismo medio, el columnista Martín Rodríguez Yebra citaba a un dirigente cristinista que señalaba: “Alberto tiene que entender que o negocia o no llega”, refiriéndose a la posibilidad de que el presidente no termine su mandato presidencial. Desde La Cámpora, agrupación política liderada por el hijo de CFK, Máximo Kirchner, el secretario general Andrés Larroque declaró en una entrevista hace unos días que “la fase moderada del gobierno está agotada”, asegurando que “Cristina es la única que puede ofrecer una perspectiva de esperanza”. Para Rodríguez Yebra, todo se trata ahora de “la lucha por la supervivencia de un presidente bajo asedio de Cristina Kirchner”.

“La fractura con Cristina y la decisión de la vicepresidenta de poner todo el foco en el territorio bonaerense aceleró la diáspora del entorno presidencial”, afirmó el editor del diario Clarín, Ricardo Kirschbaum, para quien “el portazo de Guzmán deja a Fernández cada vez más solo”.

En tanto, el editor de Clarín, Eduardo van der Kooy, destaca que “en ese contexto, contorneado por la dramática situación social y económica, Alberto y Cristina decidieron instalar absurdamente la pelea por el 2023. Sin conocer todavía cómo harán para recorrer lo que queda del 2022″. Sin embargo, el columnista va más allá: “Los K preparan el velorio de Alberto”, sostiene.

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