“Divorcio” con la UE: los otros modelos de convivencia

Manifestantes a favor y en contra del Brexit protestan frente al Parlamento en Londres.

No todos los países del Viejo Continente han querido ingresar a la Unión Europea. Es el caso de Noruega y Suiza, que mantienen distintas relaciones con el bloque. Sus vínculos han surgido como opciones para Reino Unido en caso de que fracase el acuerdo de salida que firmó el gobierno de Theresa May con Bruselas.


Desde los orígenes de la Unión Europea, no todos los países del Viejo Continente han querido pertenecer al “club”. En medio de un escenario del alta incertidumbre ante la votación del 15 en el Parlamento británico, que debe pronunciarse sobre el acuerdo de salida y cuando faltan menos de tres meses para que el Brexit deba concretarse, han surgido voces que piden que Londres adopte uno de los distintos modelos existentes de convivencia con el bloque. Esto, siempre que el acuerdo de salida entre Londres y Bruselas sea aprobado el martes.

Modelo noruego

Esta particular relación se inició a fines de los 80, cuando los entonces miembros del Área de Libre Comercio Europeo (Efta) -compuesta por Finlandia, Suecia, Austria, Suiza, Islandia y Noruega- negociaron con la Comunidad Europea para formar el Área Económica Europea (EEA), la que finalmente fue declarada en 1992.

Muchos Estados del Efta decidieron ser miembros de la UE, como fue el caso de Austria, Finlandia y Suecia, que se unieron en 1995. Pero los noruegos rechazaron esta idea. Por su parte, Suiza decidió no ser parte de la EEA, mientras que el principado de Liechtenstein también se unió a este último grupo unos años después.

Así, Noruega es miembro de la EEA, al igual que los otros 28 países que pertenecen a la UE. Sin embargo, no tienen voz ni voto en las decisiones que se toman en Bruselas. “Es una membresía sin influencia. Uno no se sienta a la mesa cuando se toman las decisiones”, dijo el director del Movimiento Europeo Noruego, Jan Erik Grindheim al diario británico The Times.

Oslo ha incorporado cerca de tres cuartos de las actas legislativas de la UE en su legislación. Tienen acceso al mercado único para el libre movimiento de bienes, servicios, capitales y personas. Esto significa que los noruegos pueden vivir y trabajar en un país de la UE y viceversa.

Pero el país escandinavo no forma parte de las Políticas Comunes de Pesca (CFP) y Agricultura (CAP). Es decir, maneja y controla su territorio y producción. Quizás este punto es uno de los más controvertidos en Noruega. Por un lado, muchos ven con desprecio la CFP y consideran que es una de las razones para nunca unirse al bloque.

Opción suiza

Los suizos no pertenecen al Área Económica Europea (EEA), pero sí forman parte de la Asociación de Libre Comercio Europea. Sus relaciones con la UE se basan en más de 120 tratados bilaterales negociados a lo largo de las últimas décadas. En el comercio de mercancías, el acceso al mercado común es casi pleno, aunque esto cambia en lo que hace referencia a los servicios, como la banca, es un sector que se encuentra mucho más restringido, que suman el 80% de la economía británica. Según la cadena BBC, Suiza contribuye con miles de millones de dólares a proyectos de la UE.

Modelo canadiense

Canadá y la UE firmaron el Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG) que comenzó a regir provisionalmente en 2017. El pacto le da a Canadá acceso preferente al mercado único, al eliminar la mayoría de las tarifas en los bienes, aunque excluye algunos productos del área de alimentos, como el pollo, huevos, y servicios. Además, estipula que los canadienses prueben dónde fueron fabricados sus productos. Por ejemplo, los productos que son exportados a la UE tienen que cumplir con los estándares de productos europeos y tener los requerimientos técnicos, sin que tenga ni voz ni voto sobre esos estándares.

Modelo turco

Turquía siempre ha querido ser aceptada en la UE. Al igual que Andorra o San Marino, pertenece a la unión aduanera, pero no es miembro, ni total ni parcial del bloque. Es decir, no pertenece al Área Económica Europea (EEA) ni a la Asociación de Libre Comercio Europea.

En la práctica significa que Turquía posee ciertas facilidades a la hora de comerciar, a diferencia de otros países. A Turquía no se le aplican aranceles sobre ciertos productos manufacturados y productos agrícolas procesados, teniendo que adoptar ciertas normativas y reglas comunitarias. Es así que se le considera una suerte de acuerdo comercial bilateral, pero limitado y restringido a ciertas áreas. Los ciudadanos turcos no han sido exentos de visa para ingresar en la zona Schengen.

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