Editor de La Nación sobre Cuadernos K: “Casi no tenemos dudas que fue y vino dinero por la frontera con Chile”

El periodista argentino Diego Cabot recuerda que él denunció "al poder más impresionante de Argentina a nivel político". Foto: EFE

El periodista transandino Diego Cabot acaba de publicar el libro “Los Cuadernos”, que detalla la trama del “Lava Jato argentino”. Cabot cuenta a La Tercera que destapar el escándalo de corrupción del año en su país fue complejo y que incluso temió por su vida.


La madrugada del miércoles 1 de agosto, tras un inédito operativo de arrestos y allanamientos, la justicia transandina capturó a 12 exfuncionarios kirchneristas y empresarios en el marco de una causa que rápidamente se convirtió en el “Lava Jato argentino”. Sin embargo, en ese minuto no se dimensionó del todo la telaraña que comenzaba a desentrañarse: una trama de corrupción de al menos US$ 160 millones, que durante 10 años comandó la cúpula de Obras Públicas ligada a los Kirchner.

“Principios de abril de 2018”.

-Ustedes me van a traicionar. Yo sé que me van a traicionar.

-Vos también nos podés traicionar. En tu ADN está publicar, no guardar un secreto”. Con esas palabras, el periodista y editor del diario La Nación, Diego Cabot, inició el relato de lo que se transformó en uno de los mayores escándalos de corrupción de Argentina. La conversación, narrada en primera persona, corresponde al diálogo que Cabot sostuvo con el fiscal Carlos Stornelli, cuando decidió compartirle uno de sus mayores secretos periodísticos.

Tres meses antes, el periodista había recibido de parte de una fuente desconocida, una caja con ocho cuadernos escritos por Óscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta, quien a su vez fue la mano derecha del extitular de Planificación, Julio de Vido. En esos textos, Centeno detallaba el circuito de los bolsos repletos de fajos de billetes producto del pago de sobornos.

A cuatro meses de esta explosiva revelación, Cabot conversó con La Tercera desde Buenos Aires, para desmenuzar su nuevo libro: “Los Cuadernos: cómo fue la investigación secreta del caso de corrupción más importante de la historia argentina”. En 231 páginas, el periodista destapa detalles inéditos de la trama de asociación ilícita que ya suma cerca de 50 procesados. “Había mucha necesidad de entender varios puntos”, señaló Cabot, que ha sido premiado y reconocido por la trama que logró destapar.

¿Qué lo motivó a escribir un libro sobre los Cuadernos K?

Tiene que ver con miles de preguntas que me hicieron sobre cómo se llevó a cabo todo el proceso, por qué se tomaron algunas decisiones y sentía que era el único que podía escribirlo. Soy la persona que agarró los engranajes que estaban sueltos y los fui uniendo en este caso.

¿Cuáles son las interrogantes que esclarece en el libro?

Todo lo que sucedió los días anteriores y cómo se precipitó el caso con una correlación de hechos muy importantes y movilizantes. Estábamos denunciando en silencio al poder más impresionante de Argentina a nivel político y económico. La noche anterior a que se supiera todo pasaron muchas cosas que están todas ahí relatadas.

¿Qué ha pasado con la causa judicial desde que se conocieron los textos?

Ha sido bastante impresionante para los tiempos de la justicia argentina. La causa tiene alrededor de 50 procesados por asociación ilícita y el juez considera que los jefes de esa asociación ilícita son el matrimonio Kirchner, De Vido y un secretario de ellos llamado Daniel Muñoz. Tanto Néstor Kirchner como Muñoz están muertos, pero Cristina K y De Vido, y todos los empresarios y funcionarios que fueron partícipes de esto, cometieron delitos contra la administración pública. Seguramente el próximo año comenzará el juicio oral, y ya hay un pedido de prisión preventiva y desafuero contra la expresidenta. Entonces cuando eso se debata, la libertad de Cristina K no va a ser un tema de la justicia, porque está protegida por los fueros. Todo va a depender de la política.

En uno de los pasajes del libro usted habla de “miedo” y “traición”. ¿Cuáles eran sus mayores temores?

Temía por mi vida y por la de todos los demás, porque si le pasaba algo al chofer todo quedaba medio diluido. Personas de la justicia con las que iba hablando me decían que en Argentina este tipo de gente implicada no mata por venganza, mata por silencio. Y ya hay casos de muertes por silencio. La más impresionante fue la muerte del fiscal Alberto Nisman. Había que tener muchísimo cuidado y la reserva era nuestra mejor política de seguridad, porque no tenía ninguna relación de confianza con nadie.

¿Tenía un plan B en caso de que ocurriera esa “traición”?

Siempre pensaba en qué haría si finalmente esto no avanzaba y claramente iba a escribir igual la historia, no podía dejarla en un cajón. Entonces si finalmente no se imponía un trabajo de búsqueda de la verdad, había decidido escribir la traición, pero con más implicados: la justicia y el poder. Finalmente no ocurrió, pero siempre lo tuve como un escenario posible.

Más allá de la participación del chileno Rudy Ulloa, mencionado en la trama. ¿Se ha dilucidado algún nexo de la causa con Chile?

Hay una línea de investigación que tiene que ver con pasos fronterizos del sur que unen Santa Cruz con la zona austral de Chile, la zona que llega hasta Punta Arenas. Ese es un lugar que nosotros, los del diario, estamos mirando muy de cerca. Ahí tenemos una línea de investigación abierta hacia todos los lugares y casi no tenemos dudas que fue y vino dinero por esa frontera, pero estamos trabajando en eso.

¿Qué rol cumplía Ulloa en esta trama?

Era cercano de los Kirchner, especialmente de Néstor, porque fue su chofer, y como muchos cercanos se terminó convirtiendo en multimillonario. En algún punto estuvo intentando comprar el principal canal de Argentina, Telefé, que en ese momento era de Telefónica de España como para que te hagas idea del nivel de empresario en el que se convirtió. Es un personaje central de lo que fue la trama del primer kirchnerismo, después con Cristina perdió relevancia.

¿Se ha recuperado algo del dinero o algunos bienes?

Se encontraron propiedades en EE.UU. de un grupo cercano al exsecretario (Muñoz) indicado como miembro de la asociación ilícita por alrededor US$ 70 millones. Hubo hasta detenidos en EE.UU. y uno fue deportado hace unos días. En este momento hay alrededor de 25 presos y todavía falta. El dinero está disperso, hay unos investigadores del Conicet, que es nuestro instituto de ciencia y técnica, que más o menos calculan de acuerdo a las declaraciones de todos. Es difícil encontrarlo y no soy de los muy optimistas. Hay mucho repartido en bienes y propiedades, por ejemplo, solo el exsecretario que era el hombre que recibía los bolsos, tenía en estas propiedades de EE.UU. dos departamentos en el Hotel Plaza de Nueva York, después está el caso de otro que le congelaron cuentas en Suiza por US$ 20 millones y así vas encontrando en varios lugares.

¿Pasó algo similar en Chile? ¿Han podido encontrar algo acá?

Hay una línea de investigación en varios lugares y en Chile también.

¿Pero se ha descubierto algo en concreto?

El dato concreto no lo tengo, pero sé que la oficina que acá se llama UIF, que es la Unidad de Información Financiera, que tiene acuerdos de intercambio con varios países, está trabajando con todos los (países) limítrofes. Tienes que pensar que las plazas elegidas son los lugares donde puedes esconder más fácil, y Chile no es el caso si miramos América Latina. Hay otros que son más laxos. Hay varias cuentas que están apuntadas, miradas y marcadas para también congelarlas, pero mucho también se gastó en política. El jefe de gabinete de Cristina K, declara que le llevaron bolsos por alrededor de US$ 60 millones y que los repartió para hacer campaña en 2013.

Mucho se especuló sobre el destino final de los cuadernos. ¿Qué pasó realmente con éstos?

Según una declaración de Centeno, él dijo que los quemó. Yo no creo que los haya quemado, pero lo real es que nunca aparecieron. Lo que yo hice antes de devolverlos a la fuente, fue sacarle copias y fotos en alta resolución, pero lo fundamental es que él asumió que los escribió y que se construyó una cantidad de pruebas importante que acreditan que lo que relata sucedió realmente.

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