El sultán y el zar se enfrentan en Siria

La tensión entre Turquía y Rusia escaló, al punto de estar muy cerca de un conflicto abierto, luego del ataque contra fuerzas turcas en Idlib.




La tensión entre Rusia y Turquía en el norte de Siria que viene escalando desde diciembre pasado, se ha intensificado luego de los ataques de artillería realizados por fuerzas prosirias, que mataron a 34 soldados turcos en la provincia de Idlib, llevando a Moscú y Ankara cada vez más cerca de un conflicto abierto.

Ante esto, los embajadores de la OTAN -alianza de la que Turquía es miembro- se reunieron ayer en una sesión de emergencia y expresaron su “solidaridad” con Ankara, condenando los ataques aéreos y llamaron por una reducción del conflicto y por un renovado alto el fuego. Eso sí, no aprobaron ninguna acción militar, tampoco la zona de exclusión aérea que Turquía pide en Idlib.

Considerando que desde 2015 Rusia entrega apoyo aéreo al régimen de Basher Assad, una vez que se conoció de los ataques contra las fuerzas turcas se especuló que se trataría de Moscú, pero el Kremlin negó cualquier rol en ellos y señaló que ninguno de sus jets estaban operando en el área cuando ocurrió la ofensiva. “Las aeronaves de la Fuerza Aérea de Rusia no participan en combate en los alrededores de Behun”, señaló el comunicado del Ministerio de Defensa ruso.

Como una forma de presionar a la comunidad internacional, especialmente a la Unión Europea, los funcionarios turcos advirtieron que si la situación en Idlib no se resuelve, ellos no serán capaces de contener a los refugiados sirios para que no crucen la frontera hacia Europa.

Fuentes turcas dijeron al diario Middle East Eye que permitirán el cruce de los refugiados durante 72 horas. Ante esto, las agencias de noticias instaladas en la zona reportaron que cientos de migrantes se dirigían hacia la frontera para pasar hacia Grecia, que ya había fortalecido su cruce, al igual que Bulgaria. El masivo paso de migrantes desde Siria hacia Europa por Turquía provocó una gran crisis migratoria en 2015.

A nivel político, Erdogan y Putin conversaron este viernes por teléfono en un esfuerzo por calmar las tensiones, e incluso acordaron sostener un encuentro en el futuro cercano, según la información del Kremlin. También hablaron de tomar medidas para normalizar la situación en el noroeste de Siria.

Erdogan habló, además, con el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ambos le pidieron a Rusia y Siria que “detengan” su ofensiva militar en Idlib, informó en un comunicado la Casa Blanca.

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